Las siete personas que han liderado la Assemblea Nacional Catalana (ANC) desde su fundación en el año 2011 hasta ahora se han reencontrado este martes en la sede nacional de la entidad, en la calle Marina de Barcelona, en una especie de previa a la manifestación de la Diada de este viernes. Dolors Marín, Carme Forcadell, Jordi Sànchez, Elisenda Paluzie, Dolors Feliu, Lluís Llach y el actual presidente, Josep Vila, se han reunido para escenificar una imagen de unidad para reivindicar la trayectoria de la organización y pedir una participación masiva en la próxima manifestación del 11 de Septiembre. Los siete presidentes han instado a la ciudadanía a recuperar el papel activo en las calles como motor del proceso soberanista.
En este contexto, el actual máximo responsable de la entidad, Josep Vila, ha certificado un cambio de tendencia en el estado de ánimo del independentismo. «La pulsión independentista vuelve a aflorar; estamos cerrando la etapa de duelo», ha aseverado, al tiempo que ha subrayado la importancia de la próxima cita: «Algo vuelve a moverse y este 11 de Septiembre tenemos la oportunidad de demostrarlo». Más allá de la cita de la Diada, el dirigente independentista ha formulado un «doble llamamiento» al conjunto de la sociedad: el primero, a salir a la calle de manera decidida y pacífica con la estelada; el segundo, a canalizar esta respuesta hacia un compromiso estable a partir del 12 de septiembre. «Que el 12 de septiembre toda la gente independentista se active desde la diversidad que le sea más cómoda, para rebelarse contra la situación actual y activar con fuerza la lucha», ha recalcado Vila.
Con todo, Vila ha insistido en que la pluralidad interna que ha caracterizado los diferentes mandatos de la ANC no es un síntoma de debilidad, sino la herramienta central para rearmar el movimiento de cara al futuro: «A lo largo de estos años las propuestas han sido diferentes, los acentos que cada mandato hemos aportado han sido diferentes y, por tanto, no nos da ningún tipo de miedo abordar un independentismo desde la diversidad». Con esta fotografía, la ANC pretende situar la manifestación del 11 de Septiembre como el punto de inflexión para «recuperar la confianza y la capacidad de la ciudadanía de volver a movilizarse y organizarse», cerrando así un período de repliegue y abriendo una nueva fase de reactivación social del soberanismo.

La lengua y la unidad de acción, en el horizonte de los expresidentes
Más allá del discurso de la dirección actual, el resto de expresidentes han aportado sus matices respectivos durante el encuentro, situando la defensa de la lengua catalana como un eje vertebrador irrenunciable. Además, todos los expresidentes han dejado claro que participarán en la manifestación, pero no lo harán todos juntos y así lo han evidenciado. Carme Forcadell, que estará en la cabecera de la manifestación, ha alertado que «si queremos salvar el país, debemos salvar la lengua, porque sin lengua no tenemos país», una línea compartida por Elisenda Paluzie, quien ha subrayado que para aprovechar cualquier oportunidad futura hacia la independencia «es importante que aún haya lengua y haya país». Paluzie participará en la manifestación de la Diada integrada en el bloque internacional de la entidad.
En el plano estratégico, Dolors Feliu ha subrayado que ella irá a la manifestación con el movimiento político Dempeus per la Independència, y ha hecho un llamamiento a salir a la calle con la «convicción» y la reflexión sobre cómo alcanzar el estado propio. En cambio, Dolors Marín ha reivindicado la ANC como la «única herramienta» eficaz para lograrlo, pero ha dejado claro que ella no estará en ninguna cabecera porque quiere estar «con la gente». En este sentido, ha dicho que el independentismo debe actuar como los estorninos, unos pájaros que se mueven juntos –pueden llegar a ser miles– de manera coordinada por el cielo. Finalmente, el actual vicepresidente, Lluís Llach, ha ironizado sobre su disposición a manifestarse «donde el presidente mande».

