Ana Milán ha hecho mucha gracia en su entrevista en El Hormiguero, una intervención en el programa de Pablo Motos que ha aprovechado para sacar a la luz anécdotas muy curiosas de su vida personal. El titular que más ha llamado la atención tiene que ver con la angustia que sintió cuando tenía solo 6 años, un día en que llegó a estar totalmente convencida de que había matado a una amiga. Las dos niñas estaban jugando al escondite cuando, la protagonista de Física o Química, la atacó con una percha como si fuera un arma.
La otra cayó al suelo y se hizo la muerta, con una interpretación tan convincente que llegó a preocuparse de verdad: «Pensé que estaba muerta, creía que la había matado y salí corriendo de casa. De hecho, salí en pijama sin pensarlo porque estaba convencida de que la había matado«. Antes de huir de la escena del crimen, sin embargo, la tapó con una sábana «para que no la vieran». Todo un susto que hizo que ya se imaginara en la cárcel: «Sentía que estaba perdida, fue un drama«.
Totalmente fuera de sí, la pequeña Ana Milán de 6 años llegó a hacerse pis encima: «Me puse a llorar y le dije a una señora de la calle que llamara a mi madre, que estaba en la calle de atrás«. Una historia que ahora cuenta entre risas, pero que llegó a ser uno de sus peores recuerdos.

¿De qué trabajaría Ana Milán si no fuera actriz?
En esta entrevista distendida, las hormigas han estado haciendo preguntas comprometidas a la intérprete que ha respondido a todo sin problema. Por ejemplo, ha resultado curioso que respondiera a una duda que muchos curiosos podían hacerse. ¿De qué trabajaría si no fuera actriz? Pues lo tiene bastante claro, ya que explotaría una de sus pasiones. Ella misma ha explicado de qué se trata: «Sería directora de hotel, me encantan los hoteles y me fascinan los que son mejores«.
De hecho, también se ha planteado muchas veces cómo sería el hotel que montaría: «Mi hotel perfecto sería grande, de estilo parisino, con jardines y equipos trabajando al unísono. Tendríamos desayunos muy buenos como hacemos en mi casa, donde se desayuna increíblemente bien con pan de calabaza tostado, dos huevos fritos, queso, fruta cortada y una mimosa».

En otro momento de la entrevista, Ana Milán ha dejado claro que siempre ha sido una niña traviesa. Entre las anécdotas que ha compartido con los telespectadores, ha destacado una que ha hecho mucha gracia: «Tuvieron que despegarme los dedos de las manos porque me los pegaron con Loctite… Una de las frases que más escuchaba era que no se me ocurría nada bueno«.
Era muy mentirosa y, un ejemplo de ello, tiene que ver con uno de los personajes de la novela que ha ido a presentar: «Sor Presentación era mi profesora en la escuela, a quien un día me inventé que había muerto para evitar que me castigaran«. La cosa es que, un día que había nevado, Ana Milán se quedó jugando con la nieve hasta tarde con una amiga. Cuando llegó a casa, le dijo a su madre que había muerto la profesora: «Mi madre envió una corona de flores con condolencias a la escuela y, claro, le llamaron para decirle que no había muerto ella ni nadie».

