El Auditorio Josep Irla de Girona, que pertenece a la Generalitat de Catalunya, vivió ayer por la tarde un episodio de censura durante un acto en memoria de los hermanos Badia, donde también se presentó el cortometraje Badia, dirigido por Marcel Buisan. El acto, organizado por la Fundació Reeixida y la escuela de cine FILMS EN OFF, se desarrolló con total normalidad hasta que el responsable técnico de la sala decidió cortar el sonido de la sala por la intervención de una persona del público, un hecho que desencadenó quejas por parte del público. «Más que falta de mano izquierda es censura», lamenta Oriol Falguera, presidente de la Fundació Reeixida, en declaraciones a El Món, y añade que hace unos meses se celebró en el mismo lugar el día de la seguridad privada de este año 2025, organizado por la subdelegación del gobierno español, la Policía española y la Guardia Civil, y no pasó nada. De hecho, Junts ya ha anunciado que pedirá explicaciones al Gobierno por este episodio.
Falguera explica en declaraciones a este diario que el acto sirvió para glosar la figura de los hermanos Miquel y Josep Badia, que en 1936 fueron asesinados a tiros por la FAI en la confluencia de las calles Muntaner y Diputación, en Barcelona. El presidente de Reeixida repasó su trayectoria, desde el complot del Garraf de 1925, que es el intento fallido de atentar contra el rey español Alfonso XIII hasta su paso por la dirección del orden público de la Generalitat republicana. El director y el productor, Josep Oller, por su parte, destacó como curiosidad que algunas escenas de la película se habían rodado precisamente en la farmacia y en el patio de ese mismo edificio, el antiguo Hospital de Santa Caterina.
El acto, que se celebró ante una cincuentena de personas, también contó con la participación del historiador Frederic J. Porta y se desarrolló con total normalidad, hasta que, al abrirse el turno de palabra una vez visionado el film, el técnico de sonido del auditorio intervino directamente para cortar el micrófono y silenciar a uno de los asistentes que reflexionaba teóricamente sobre la autodefensa y la lucha armada de las naciones a partir de la trama del cortometraje. «Una reflexión que podrías encontrar en cualquier país del mundo», dice a este diario en David de Montserrat, que asistió al acto como público y que ha denunciado los hechos en la red social X, y que defiende a la persona del público.
El funcionario censor en el auditorio Josep Irla #Girona va por libre o obedece órdenes @govgirona? Le ha quitado la voz del micro a un chico cuando hablaba y después me ha censurado cuando he pedido respeto por la libertad de expresión. Del todo delirante, intolerable, propio de un estado fascista. pic.twitter.com/FSTaTBI2K6
— Rosanna Royo i Pla (@RosannaRoyoiPla) May 15, 2026
El técnico de sonido alegó que no podía permitir «discursos militaristas» en una sede del Gobierno
El operario vetó la intervención argumentando de malas maneras, según los presentes, que «no permitiré discursos militaristas en una sede del Gobierno». Esta actitud censora encendió inmediatamente los ánimos de la sala y provocó protestas y abucheos unánimes por parte del público. «El funcionario censor en el auditorio Josep Irla de Girona va por libre o obedece órdenes de la delegación del Gobierno? Le ha quitado la voz del micro a un chico cuando hablaba y después me ha censurado cuando he pedido respeto por la libertad de expresión. Del todo delirante, intolerable, propio de un estado fascista», ha denunciado Rosanna Royo en X.
En David de Montserrat, que también lo ha denunciado en las redes, explica en conversación a este diario que, una vez terminado el acto, se dirigió hacia el trabajador del Auditorio Josep Irla para recriminarle su actitud hacia los presentes en el acto. «Le recordé que todos éramos contribuyentes, que estábamos en un espacio que se financia con nuestros impuestos y que estaba convencido de que del acto de la Guardia Civil no dijo nada», pero el trabajador rechazó hablar con él y le advirtió que si no se marchaba, llamaría a seguridad.

