Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, Isak Andic, ha depositado 1 millón de euros de fianza después de que la titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell (Baix Llobregat) acordara este martes la prisión provisional eludible bajo fianza para él tras ser detenido por su presunta relación con la muerte de su padre. Además, la magistrada también le ha impuesto tres medidas cautelares: la retirada del pasaporte, la prohibición de salir del país y comparecencias semanales en el juzgado que investiga la causa, que ya no está secreta, está abierta por un delito de homicidio. En el auto de prisión provisional la jueza desgrana de forma detallada los siete indicios que hay contra Andic por la muerte de su padre, que murió el 14 de diciembre de 2024 tras caer por un barranco en las Cuevas del Salnitre en Collbató, y considera que son «suficientes para considerar a Jonathan Andic como autor responsable de un delito de homicidio con resultado de muerte».

La magistrada concluye en el auto al que ha accedido El Món que Jonathan Andic incurrió en «contradicciones» con lo que declaró los días 14 y 31 de diciembre de 2024 y la de hoy en sede judicial. Afirmó que su padre se había quedado atrás para hacer fotografías con el teléfono móvil mientras caminaban y que no vio la caída por falta de visibilidad. No obstante, la autopsia demostró que el fallecido llevaba el móvil guardado en el bolsillo delantero de sus pantalones, y el vaciado de datos corroboró que solo lo usó al inicio de la ruta, nunca en el lugar de los hechos. Además, los informes periciales del terreno determinaron que, con la buena visibilidad de aquel día y el espacio claro, a una distancia de 3 o 4 metros era imposible no ver la caída. La magistrada también destaca que el hijo afirmó que la relación con su padre «era muy buena sin tener desavenencias», pero varios testigos apuntan a «una crisis a nivel profesional, personal y familiar, sobre todo con el padre», que apartó al hijo de la empresa para volver a dirigirla él.

En segundo lugar, explica que los agentes de la Unidad de Intervención de Montaña de los Mossos d’Esquadra hicieron hasta 10 simulacros en la zona para analizar la marca de un supuesto resbalón en el punto de inicio de la caída. El informe técnico es demoledor: «Se debe realizar la acción de forma deliberada, ejerciendo presión en el suelo, que esta marca no se puede realizar de forma fortuita». En este sentido, detallan que para conseguir una marca idéntica, se debe frotar fuertemente la suela de las zapatillas de forma deliberada y ejerciendo presión un mínimo de cuatro veces en ambos sentidos (delante-atrás). Asimismo, la Policía de la Generalitat determinó que, con la buena visibilidad de aquel día y el espacio claro, a una distancia de 3 o 4 metros era imposible no ver la caída como manifestó el hijo.

Versiones cambiantes en las llamadas de emergencia, visitas previas al lugar de los hechos y un viaje relámpago a Quito

El investigado hizo dos llamadas a los servicios de emergencia (SEM). En un primer momento, comunicó al teleoperador que creía que su padre había caído por un barranco. Minutos después, cambió la versión ante una enfermera del SEM, asegurando que caminaba por delante y que, al girarse tras escuchar ruidos, vio a su padre gritar y caer. Las dos llamadas difieren de lo que declaró posteriormente ante la Policía. Aunque Jonathan Andic declaró formalmente que solo había hecho esta misma ruta de montaña unas dos semanas antes del suceso, los sistemas de vigilancia de tráfico de Collbató y la placa de bajas emisiones de Barcelona demostraron lo contrario. Así lo recoge el auto de la jueza, que explica que, a través del IMEI del vehículo particular del investigado, se constató que acudió al lugar exacto de los hechos de manera consecutiva los días 7, 8 y 10 de diciembre de 2024, justo unos días antes del trágico desenlace. Para la acusación esto evidencia una planificación y un estudio previo del lugar.

El 25 de marzo de 2025, coincidiendo con la publicación en los medios de comunicación de que el expediente judicial sería reabierto, Jonathan Andic cambió precipitadamente su teléfono móvil por un modelo superior y borró todo el contenido del anterior. El investigado alegó ante la secretaria que el dispositivo antiguo le había sido sustraído durante un «viaje relámpago» de ida y vuelta a Quito (Ecuador) que duró apenas 48 horas. A pesar de la denuncia, la jueza señala que todas las gestiones que han hecho los Mossos d’Esquadra para determinar la pérdida o sustracción del terminal dieron «resultado negativo».

La autopsia descarta un tropiezo accidental, la mala relación con el padre y la «obsesión» por el dinero

El informe forense determinó que las lesiones del cuerpo de Isak Andic a causa de la caída son totalmente incompatibles con un tropiezo hacia adelante o un resbalón fortuito con una piedra. El cadáver no presentaba ninguna lesión en las palmas de las manos –un acto reflejo habitual para protegerse en las caídas–. Al contrario, el informe describe que la víctima se precipitó de forma rectilínea «como si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante», concentrando todos los traumatismos de forma ascendente en el lado derecho.

Finalmente, y ante la versión del hijo que mantenía una relación excelente con su progenitor, el análisis de los mensajes de WhatsApp demuestran todo lo contrario, sobre todo a raíz de que el padre lo apartara de la dirección de la empresa en el año 2015. Las conversaciones revelan una profunda «obsesión por el dinero» por parte de Jonathan, que llegó a forzar a su padre a entregarle una herencia en vida. El detonante, según el auto judicial, se produjo a mediados de 2024, cuando el investigado descubrió que Isak Andic tenía la intención de modificar su testamento para destinar su fortuna a la creación de una Fundación benéfica. Fue entonces cuando el hijo propuso la excursión a la montaña solo con el pretexto de una reconciliación.

«Odio, rencor, ideas de muerte, y culpar de su situación a su padre»

Ante todos estos indicios, la jueza concluye que había una mala relación entre padre e hijo y ve la existencia de un «posible móvil económico con la creación de la fundación». Asimismo, señala que hay «planificación y estudio previo» del lugar de los hechos, diversas versiones y afirmaciones que «no se corresponden con la realidad el día de los hechos» y que las lesiones de la víctima «descartan prácticamente que la caída fuera producto de un resbalón o tropiezo». Por otro lado, apunta a la «obsesión» de Jonathan Andic por el dinero, la «manipulación emocional» que ejercía sobre su padre para «alcanzar sus objetivos económicos» y «haber verbalizado en sus escritos sentir odio, rencor, ideas de muerte, y culpar de su situación a su padre», entre otros como los indicios que podrían implicar al hijo, que está investigado por homicidio, en la muerte de su padre.

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