El caos ferroviario de la red de Rodalies y las líneas de alta velocidad ha puesto el foco sobre el servicio ferroviario en Cataluña. Según los documentos de Adif que ha recogido la ACN, las Limitaciones Temporales de Velocidad que ha aplicado el administrador ferroviario en la red catalana se han duplicado desde 2018. Actualmente, en Cataluña hay 179 tramos con restricciones de velocidad en 130 kilómetros, una cifra mucho más elevada que la registrada en 2018 cuando ‘solo’ había 90 tramos en los que los maquinistas debían reducir la velocidad por deficiencias en la red en 78,8 kilómetros y de estas limitaciones de 2018, 14 aún están activas y una en Raimat, en el Segrià, es vigente desde 2005.

Según el Documento Semanal de Limitaciones de Velocidad de Adif, las limitaciones de velocidad se han incrementado de forma drástica durante los últimos tres años y ‘solo’ en los siete años y medio los tramos con limitación de velocidad en Barcelona han pasado de 42 tramos a 86; en Tarragona de 19 a 57 y en Girona de 14 a 28. La nota positiva la pone Lleida, que ha mejorado la salud ferroviaria y de los 15 puntos con limitación de velocidad se ha pasado a ‘solo’ ocho.

Las líneas más afectadas

Los documentos de Adif muestran que una de las líneas que más sufre estas limitaciones es la R15, la línea que conecta la Estación de Francia con Reus y Riba-roja d’Ebre. Concretamente, el tramo más afectado es el que conecta las estaciones de Riba-roja d’Ebre y Reus donde hay diecisiete tramos con limitación de velocidad. En 2018 ya había ocho tramos con limitación de velocidad y actualmente esta cifra ha aumentado hasta diecisiete. Entre los tramos más destacados está el de 1,3 kilómetros en los Guiamets, ya que hay una trinchera en mal estado que provoca que los trenes deban circular a 60 km/h. En la R11, la línea que conecta Sants y Portbou, en Girona, la situación no es mejor. En 2018 la línea tenía ocho limitaciones en el tramo gerundense de la circulación, unas restricciones que se superaron, pero que en los últimos días ha hecho que aparezcan dieciséis tramos nuevos. Una de las otras líneas históricamente afectadas es la R4 entre los Monjos y Castellbisbal. Entre estas dos estaciones en 2018 había ocho tramos con limitación temporal, una cifra que se ha elevado actualmente hasta dieciocho.

Las mercancías, las grandes ganadoras

Solo una línea ferroviaria ha mejorado desde 2018 y desaparece de las listas como conflictiva. La línea concretamente es la que une Reus, Constantí y Repsol Química, una línea que no está abierta al público y por la que solo circulan trenes de mercancías que transportan los cargamentos de las empresas químicas tarraconenses, incluso transportando mercancías peligrosas, desde las fábricas. Hace ocho años todo el trazado estaba limitado de velocidad mientras que ahora ha desaparecido toda limitación.

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