La sarna es una enfermedad muy contagiosa, como demuestra el hecho de que cuando aparece enseguida se declaran brotes como el de la residencia de abuelos de Santa Coloma de Gramenet. Se trata de una enfermedad parasitaria causada por el ácaro ‘Sarcoptes scabiei’. Quienes la sufren experimentan picor intenso y severo, de especial intensidad durante la noche y después de los baños calientes, porque en estos dos momentos la temperatura corporal es más elevada. Los síntomas son muy vistosos, puesto que provoca una erupción a la piel con ampollas y pústulas que se rompen al rascarse. Esta necesidad de rascarse intensamente puede causar también infecciones secundarias a la piel.
Se trata de una enfermedad muy contagiosa y los brotes surgen cuando el paciente que la sufre está en contacto con otra gente. Se transmite con el contacto directo piel con piel. Su periodo de incubación, además, es largo. Entre la infestación y la aparición de los primeros síntomas pueden pasar entre dos y seis semanas, sobre todo si es la primera vez que la persona en cuestión sufre la enfermedad. Para evitar el contagio es necesario hervir toda la ropa con la que la persona afectada ha estado en contacto con agua y lejía y mantener las distancias. Durante un mes como mínimo se tiene que evitar el contacto con la persona afectada, que tiene que utilizar guantes para coger objetos, vestirse o tocar otras personas.
El médico también puede recomendar un tratamiento preventivo a las personas que han convivido con la persona afectada, puesto que se trata de una enfermedad muy contagiosa y difícil de curar.

Qué es el tratamiento contra la sarna?
El tratamiento se basa a matar los ácaros y los huevos gracias a una crema o una pastilla. Todos los tratamientos los tiene que recetar un médico y será fundamental aplicarlos por todo el cuerpo, desde el cuello hasta los pies. El tratamiento se tiene que dejar actuar entre 8 y 14 horas, por lo cual es recomendable no ducharse para que la piel lo absorba del todo.

