El equipo que dirige la seguridad pública de la Generalitat, la consejera de Interior, Núria Parlon, y su mano derecha, el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, ha tenido que volver al Parlamento para dar explicaciones sobre actuaciones de los Mossos d’Esquadra. Este miércoles comparecieron en la comisión de Interior de la cámara catalana por operativos como la respuesta a la protesta de doscientas personas de la ANC en Montserrat por la visita de los monarcas españoles el pasado 23 de junio, las actuaciones policiales en las protestas por la detención de la Global Sumud Flotilla y Palestina y las que se produjeron durante las Fiestas de Otoño de Sant Just Desvern.

Trapero defendió las actuaciones de los Mossos en todas las protestas. De hecho, presentó a la policía como víctima y se jactó de haber denunciado penalmente a un manifestante en Montserrat porque golpeó a un «policía en la oreja con una extensible». Un uso perverso del lenguaje porque los mismos Mossos decomisaron la supuesta «extensible», y era una caña de pescar Decathlon. Utilizar el concepto «extensible» indignó a diputados de la oposición, porque el director quería hacer pasar gato por liebre y hacer ver que el manifestante, ahora en proceso judicial en Manresa, había agredido al cabo de la Brigada Móvil con una «porra extensible».

De hecho, a preguntas de la CUP negó que fuera una caña diciendo que no conoce «ningún estanque en Montserrat». De hecho, tanto Parlon como Trapero se hicieron los ofendidos por las preguntas duras de la oposición y las críticas que emitían sobre su gestión y señalaron a la ANC como culpables de los supuestos disturbios en Montserrat durante la visita de los monarcas españoles. Así justificaron que se haya abierto un expediente por «no colaborar lo suficiente con la policía».

Miembros de la seguridad requisan una estelada confiscada por los Mossos en Montserrat/Quico Sallés
Miembros de la seguridad requisan una estelada confiscada por los Mossos en Montserrat/Quico Sallés

¿Sin confiscación?

El director de la policía también afirmó que la protesta en Montserrat no había sido comunicada y, por tanto, se abrió un «acta administrativa por la responsabilidad de manifestación no comunicada». Según Parlon, «no por no haberla comunicado, sino por no colaborar con la policía». Asimismo, culpó a los manifestantes de la ANC de no hacer caso a los agentes desplegados cuando les pidieron que se pusieran en la acera porque «cortaban la vía» por donde pasarían los monarcas, lo que obligó a entrarles por jardines. Incluso, criticó que los manifestantes se dirigieran al lugar donde debía aterrizar el helicóptero de los Borbones. En todo caso, la Brigada Móvil hizo una línea policial para «garantizar el acceso libre» pero los manifestantes quisieron sobrepasar, según Interior. Fue entonces cuando «un ciudadano agredió con una extensible» a un agente.

Por otro lado, Interior justificó los controles policiales por toda la abadía para controlar que no llevaran armas u objetos contundentes ni pirotecnia por «el alto riesgo de incendio» de la montaña de Montserrat. Sin embargo, insistió en que no se hizo ningún decomiso de pancarta ni bandera alguna. Precisamente, un hecho que las imágenes desmienten con la requisa de esteladas por parte de la policía con el apoyo de la seguridad privada tal como muestran diversas imágenes.

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