Comparecencia de esta tarde en el Parlamento del estado mayor del departamento de Interior a raíz de los disturbios de la noche del sábado en Barcelona. La consejera Núria Parlon, acompañada del director general de la Policía, Ferran López, y la comisaria en jefe del cuerpo, Sílvia Catà, ha admitido en la comisión de Interior de la cámara catalana que los disturbios registrados en la capital catalana son un «fenómeno nuevo y anómalo» basado en el concepto Blocus, el lema de las protestas juveniles en el norte de Cataluña y en Francia de las últimas semanas. «No tiene nada que ver con las manifestaciones habituales en Cataluña», ha añadido.
Una idea que ha reafirmado Catà, quien se ha negado a considerar la convocatoria como de «protesta». Al contrario, lo ha definido como una «sucesión de hechos delictivos graves, protagonizados por gente muy joven». Unos hechos de una «intensidad poco habitual» y sin precedentes en la reciente historia de los disturbios que se han vivido en Cataluña. Con una nueva característica, la «pérdida del respeto a la autoridad policial», es decir, que no se acobardaron a pesar del dispositivo preventivo. «Es un fenómeno cuantitativa y cualitativamente nuevo por sus características y sin precedentes», ha argumentado la comisaria.
Por su parte, López ha defendido el dispositivo de los Mossos d’Esquadra y el trabajo de detección de la Comisaría General de Información. Sin embargo, López no ha dejado de señalar una crítica: «No acertamos el grado de violencia de los participantes, porque eran muy jóvenes sin vínculos y aparentemente desorganizados». Una desorganización, sin embargo, que ha incidido como aparente, porque el comisario no lo acaba de ver. En todo caso, ha reconocido que Información de los Mossos no supo «graduar exactamente el grado de violencia que condicionó el dispositivo». «No es nuevo el vandalismo y el pillaje», ha añadido, pero sí ha resaltado que «es la primera vez que nos lo encontramos en estado puro, sin necesidad de un lema o una bandera». La oposición ha cargado con ganas por la falta de prevención y han reprochado que no se avisara a los comerciantes.

El dispositivo que se preparó
Catà ha desglosado la evolución de la investigación, tanto a posteriori de los disturbios como los indicios que recogieron desde su Comisaría General de Información en los días anteriores. En concreto, detectaron el 20 de octubre un grupo de Whatsapp con los primeros grupos; al día siguiente, un perfil de Tik-Tok con 102 seguidores llamando a la concentración Blocus el 24 en la plaza Cataluña de Barcelona. Y, posteriormente, un segundo grupo de Whatsapp, con seis grupos más integrados, que sumaban 164 seguidores, que teóricamente convocaban protestas por la calidad educativa y digna.
Los analistas de la policía evaluaron los riesgos en base a los indicadores para detectar una «amenaza real». Es decir, la actividad de los grupos, si hay concreción del promotor del canal, la evolución del número de seguidores en un espacio concreto de tiempo -el detector más fiable-; si hay una confrontación con grupos contrapuestos y si hay un llamamiento explícito a la violencia. Sobre estos parámetros se preparó un dispositivo preventivo con 295 efectivos entre unidades de orden público y seguridad ciudadana y de paisano así como un centenar de miembros de la Guardia Urbana.
Se identificaron 300 personas y se levantaron 68 actas de denuncia por pasamontañas, pirotecnia, sprays, herramientas y piedras entre las cuatro de la tarde y las seis y media. «La concentración no se realizó», ha resaltado, pero sí los desórdenes, con grupos de entre 3 y diez personas de entre 12 y 20 años que obligó a intervenir a la Brigada Móvil y el ARRO, con autorización para disparar proyectiles de foam. El resultado final, 130 detenidos, 14 mossos heridos -cuatro de baja- y 23 establecimientos objeto de pillaje.

¿Quién está detrás?
Tanto Catà como Lòpez han avisado que «se identificarán a todos los implicados» y que por ahora están preocupados con la convocatoria del día 24. De momento, han cerrado 3 canales de comunicación de Blocus y han pedido ayuda al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO). De hecho, ha informado que el jefe de la Comisaría General de Información, el intendente Carles Fernàndez, está en la sede del CITCO en Madrid para coordinar la ayuda de rastreo en la red.
Lòpez ha insistido en que es necesario encontrar quién está detrás del movimiento porque han detectado una «combinación preocupante» de «el anonimato de los promotores, la participación notable de menores, la difusión viral pública y traslado a los canales privados». Para Lòpez es necesario saber quién está detrás y admite que parecía una actuación «coordinada», aunque Catà ha pedido distinguir las protestas legítimas de las «conductas de delitos oportunistas que aprovecharon la protesta para hacer vandalismo y pillaje». Lòpez ha subrayado que no se evaluó bien la amenaza pero que gracias a la información recogida ahora se pueden preparar mejor los dispositivos de este nuevo fenómeno.
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