El lenguaje es un elemento fascinante. De hecho, los filólogos aseguran que el lenguaje es el método por excelencia para comunicar ideas, emociones e, incluso, deseos. El lenguaje puede tener diversas funciones. En definitiva, según los manuales, se distinguen seis: la referencial -que tiene una función explicativa de transmisión de ideas y que se refiere a la realidad; la expresiva o emotiva; la apelativa -que busca la atención-; la fáctica; la poética y la metalingüística. Todas se podrían juntar en el uso del lenguaje que la consejera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon.
Así lo demuestran los términos que ha utilizado en una respuesta parlamentaria a la CUP sobre la actuación de los Mossos d’Esquadra durante el operativo contra las manifestaciones de los primeros días de octubre en protesta por la detención de la Global Sumud Flotilla en el marco del conflicto de Gaza. En esta respuesta, Parlon enmarca su respuesta haciendo una previa sobre cómo se deben denominar las actuaciones que llevan a cabo las unidades de orden público de la policía de la Generalitat según «la normativa vigente». De hecho, también evita hablar de golpes de porra o defensa policial para emplear el concepto «uso selectivo de la defensa».

Una nueva forma de hablar
«Primeramente, cabe remarcar que, en las consideraciones e informes de la Dirección General de la Policía y de la Policía de la Generalitat – Mossos d’Esquadra, las actuaciones policiales dentro de los dispositivos de orden público no tienen la consideración de ‘cargas policiales‘, sino de disolución de manifestaciones o concentraciones dentro de los parámetros recogidos en la normativa vigente». Con esta sentencia, la consejera niega que las unidades antidisturbios como la Brigada Móvil, que según otro informe ya cuenta con 507 agentes, o el Área Regional de Recursos Operativos, el ARRO, lleven a cabo cargas policiales contra los manifestantes.
Siguiendo este hilo, Parlon no se está de describir, en el informe parlamentario solicitado por los cupaires, las acciones policiales en las manifestaciones de octubre por la detención de la Flotilla. En el informe insiste en que el dos de octubre, en la «Región Policial de Barcelona no se produjo ninguna disolución de manifestaciones o concentraciones dentro de los parámetros recogidos en la normativa vigente, aunque sí se produjo el uso selectivo de la defensa.» En cuanto al resto de regiones, a la consejera tampoco le consta ninguna disolución de manifestaciones o concentraciones.

¿Cuándo ‘seleccionan’ la porra?
Aun así, Parlon se esfuerza en explicar cuándo y cómo la policía utiliza la defensa. Así, señala que los informes de la policía reseñados en su respuesta parlamentaria, reconocen cómo, «en alguna ocasión, determinados manifestantes (a menudo de manifestaciones no comunicadas) tuvieron la intención de detener el tráfico en algunas vías principales con gran volumen de circulación, para crear colapso y tener más eco para sus reivindicaciones». Una conducta que para la responsable de Interior, puede «afectar a un número muy importante de usuarios de la vía, restringiendo su derecho a la libre circulación, y, provocar un riesgo para los mismos manifestantes (atropellos, enfrentamientos con los usuarios de la vía, etc.)».
«Es por estos motivos que, a menudo, los efectivos policiales hacen una línea para impedir el acceso de los manifestantes a estas vías», detalla. «En algunas ocasiones los manifestantes tratan de romper la línea policial agrediendo a los policías de diversas maneras: los empujan, utilizan los palos de las banderas u otros objetos, les lanzan piedras, emplean artefactos caseros, etc», contextualiza. «Sólo en esta situación es cuando los policías, para defender su posición y mantener el objetivo, deben repeler las agresiones con los medios de que disponen, actuando siempre bajo los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad», concreta.
En este contexto, reafirma que «el uso selectivo de la fuerza se limitó a la Región Policial Metropolitana de Barcelona durante la tarde del 4 de octubre» cuando agentes de la Brimo y del ARRO hicieron «uso selectivo y puntual del bastón policial (defensa) y de el spray de dotación (el gas pimienta OC), principalmente en el cruce de la calle Ferran con las Ramblas y en la Plaza Cataluña». «Estas intervenciones se llevaron a cabo por la necesidad de disgregar el grupo de personas», sin ninguna carga.



