Los sindicatos de docentes convocantes de la huelga han logrado arrancar un complemento unitario para toda la plantilla (de 170 euros mensuales) que se añadirá al incremento del complemento específico, acordado en el marco del pacto anterior firmado solo por UGT y CCOO (unos 220 euros). Ahora bien, no se entiende el acuerdo sin un segundo ingrediente económico, menos mediático que los complementos pero importante para los docentes. Educación ha admitido –es la primera vez que lo hace– el reconocimiento de la deuda de los llamados estadios. Este complemento, que los docentes perdieron a medias durante los recortes, ha sido uno de los desbloqueadores de la negociación.
Los estadios son un complemento vinculado a la formación, premia la experiencia y la tarea continuada del profesorado. Se cobra cada seis años, un máximo de cinco veces durante la carrera profesional y una vez acreditados determinados créditos. En la práctica, la mayoría del cuerpo docente termina cobrándolo, aunque no es automático, se debe solicitar. Una vez logrado el primer estadio, al cabo de seis años de carrera, el sueldo de los docentes se incrementa 123 euros mensuales. El incremento puede llegar hasta los 700 euros una vez consolidado el quinto y último estadio, después de un mínimo de 30 años en ejercicio.
La cuestión es que en el año 2012, en plenos recortes por la crisis económica, la administración decidió alargar el primer estadio de los seis a los nueve años. Un aspecto que se ha mantenido inmóvil hasta la época del consejero Josep González-Cambrai (ERC), de quien los sindicatos no guardan buen recuerdo a pesar de que, bajo su mandato, el primer estadio volvió a cobrarse a los seis años. En todo caso, durante más de una década –entre el 2012 y la recuperación en el 2025–, el primer estadio se cobró a los nueve años, lo cual, argumentaban los sindicatos, ha supuesto un agravio y una pérdida de poder adquisitivo importante. Y el dinero perdido, o dejado de ganar, durante los años en que estuvo vigente la medida de los nueve años para el primer estadio, no se ha devuelto.
Según el sindicato Profesores de Secundaria, representante principal en los institutos, esta “deuda” ha afectado a 30.000 docentes en toda Cataluña. Otros sindicatos, como el mayoritario en la enseñanza pública, USTEC, no terminan de concretar una cifra que es difícil de calcular; a pesar de tener “estimaciones”, el detalle de cuántos docentes cobran cada estadio –si reciben uno, dos o más, en función de su experiencia– o quiénes se vieron afectados por el recorte solo lo saben en el departamento, donde deben tenerlo en excels bien guardados.

Los sindicatos reconocen que la consejera actual, Esther Niubó, es la primera que ha abierto la puerta a compensar estas pérdidas; devolverlas puede suponer un gasto de unos 300 millones a la administración. Los cobrarán, eso sí, solo los docentes aún en activo, y de manera prorrateada, en cinco años. Vista la envergadura económica de la medida, el calendario no debía ser ningún impedimento.
En el preacuerdo de este viernes, una disposición adicional apunta, sin mucho más detalle: “Se aceptan todos los acuerdos tomados en las Comisiones de Despliegue y Seguimiento, ya firmados previamente en el acuerdo del 9 de marzo entre las organizaciones sindicales de CCOO y UGT con el Departamento de Educación y Formación Profesional, que incluyen, entre otros, el abono en el período de cinco años de las cuantías no percibidas destinadas a compensar los estadios”.
El recorte está judicializado
Una plataforma de docentes llevó, con el apoyo del Colectivo Ronda, el recorte del primer estadio a los tribunales y los sindicatos casi dan por hecho que ganarán la batalla. Ahora bien, fuentes sindicales apuntan que una hipotética victoria judicial podría afectar solo los cuatro últimos años, ya que las deudas de la administración prescriben pasado este plazo, según la normativa de Finanzas públicas de Cataluña. De ahí la importancia de plasmar el reconocimiento político de la deuda completa en un documento. Si el departamento accede a devolverla, lo que recibirán los docentes es posiblemente una cantidad mayor que lo que recibirían fruto de una victoria judicial.

