El sector educativo mantiene la presión al Gobierno de la Generalitat de Catalunya. Después de tres jornadas de huelga con movilizaciones en Barcelona, Tarragona y Lleida, este jueves es el turno de los docentes de las comarcas de Girona y zonas del área metropolitana norte de Barcelona. Una jornada de huelga, por cuarto día consecutivo, que ha comenzado con cortes en la C-58 entre Sant Quirze del Vallès y Sabadell (Vallès Occidental), donde cerca de 200 manifestantes han bloqueado el paso a los vehículos en esta importante carretera catalana.
Los manifestantes se han concentrado en el estacionamiento de un centro comercial de Sant Quirze, cerca de la frontera con Sabadell, y desde allí se han movilizado hasta la carretera con silbatos, pancartas y gritando ‘huelga, huelga’.
También han cortado la circulación en Mataró, donde los manifestantes se han concentrado antes de las ocho de la mañana y, con el apoyo de los Bomberos -los cuales tienen un parque cerca del acceso a la capital del Maresme por la C-60- han bloqueado el paso de los vehículos que entraban y salían de la ciudad de Mataró por la C-60.
Durante la mañana, las movilizaciones se han ido desplazando y los cortes terminando y comenzando en un nuevo lugar. Cientos de docentes, médicos y agricultores con tractores han cortado la AP-7 en Sant Gregori (Gironès) a media mañana. Unos cortes que han coincidido también con los de la C-58 en Sant Quirze del Vallès (Vallès Occidental) y en la C-32 en Mataró (Maresme).
Los docentes exigen que el Gobierno escuche las reivindicaciones del sector
En declaraciones a la ACN, Daniel Marcos, docente del Institut Ferran Casablancas de Sabadell, ha asegurado que las reclamaciones de los profesionales educativos se basan en que el Gobierno escuche sus reivindicaciones y vuelva a sentarse a la mesa para negociar con los sindicatos de los docentes. Marcos ha calificado el acuerdo del Gobierno con CCOO y UGT de «insuficiente» y asegura que los dos sindicatos minoritarios han «traicionado» la confianza de los docentes. El docente ha lamentado la falta de voluntad de Educación para negociar y atender las reclamaciones del sector y señala que «como docentes el poder que tenemos es parar un poco el país, no somos una actividad productiva, necesitamos generar molestias para que se nos escuche».


