Preparativos de combate. Finalmente, el departamento de Cultura del Gobierno y el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) han decidido pasar a la ofensiva en el combate abierto por las pinturas del monasterio de Sixena. Ambos, en una acción coordinada, han abierto la reclamación económica por el reembolso del importe de la compra de las obras y el coste de su conservación y restauración. En resumen, la base de la reclamación es que la sentencia que ahora se intenta ejecutar declaró la nulidad de la compra-venta y, por tanto, se reclaman los importes pagados. Aunque el MNAC no cuantifica el importe total, la Generalitat sí lo hace, y exige la devolución de 801.118 euros. Son las obras que estaban en el MNAC y en el Museo de Lleida que fueron removidas en una redada nocturna aprovechando la aplicación del artículo 155 de la Constitución, en diciembre de 2017.
Los documentos de reclamación, previos a la interposición de la reclamación judicial, a los que ha tenido acceso El Món, se dirigen de manera solidaria a los diversos implicados en el caso. Así, la reclamación se ha presentado ante el gobierno de Aragón, el ayuntamiento de Vilanova de Sixena, la Orden San Juan de Malta de Santa María de Sixena, la soberana Orden de Malta, el Obispado de Barbastro-Monzón y a la reverenda madre que gestiona las dos órdenes encargadas de la compra-venta. El gobierno de Aragón ha calificado la iniciativa de «reberqueria» y lo califica de «delirante».

Tres contratos
La reclamación del Gobierno, firmada por la consejera de Cultura, Sònia Hernández, argumenta la petición de devolución de los importes de los dos contratos de compra-venta firmados y pagados en 1983, por diez millones de pesetas, y en 1992, por 25 millones de pesetas por un total de 56 obras. El Gobierno hace números porque considera que al anularse los contratos y devolver las obras, ahora se deben devolver los importes pagados. Por eso, realiza un cálculo de actualización que sitúa en 370.801 euros y añade 420.317 euros en concepto de gastos de conservación y restauración.
Por su parte, el MNAC reclama la devolución de los importes -sin cómputo específico- por 99 piezas que se encontraban en el Museo compradas en 1994 y que fueron trasladadas a Sixena. Negro sobre blanco, los burofaxes que firma el director del MNAC, Pepe Serra, determinan como objeto la «devolución del precio que pagó por la compra de los bienes adquiridos en virtud del contrato declarado nulo, incrementado con los intereses que, en su caso, sean procedentes, y, en segundo lugar, al abono de los gastos incurridos en el mantenimiento y conservación de estos bienes mientras estuvieron en posesión del Museo». De hecho, el burofax se utiliza como inicio del procedimiento del cálculo del dinero a devolver.


