Testimonio revelador en el juicio contra los Pujol Ferrusola en la Audiencia Nacional. Ha sido el quinto de la mañana, el del exjefe de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas, uno de los mandos operativos de los años duros de la operación Cataluña. Martín Blas, acompañado por su abogado Antonio Alberca, no solo ha respondido a las preguntas –a diferencia de Eugenio Pino y de Villarejo–, sino que ha evidenciado las maniobras de la policía patriótica contra la familia del expresidente, en el contexto de detener el proceso soberanista.

Martín Blas ha relatado que, en el año 2014, el entonces director adjunto Operativo del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) Eugenio Pino, con quien celebraba una reunión en su despacho, lo envió a un encuentro en el Hotel Villamagna, donde un informante le daría documentación importante para una investigación. La reunión se celebró allí porque estaba muy cerca del despacho de Pino. Fue con Joan Pau Miquel, el CEO de la Banca Privada de Andorra (BPA), la entidad donde los Pujol tenían el dinero sin aún declarar a la hacienda española.

Fuster Fabra, en escena

Con el tiempo, el abogado José María Fuster Fabra –que ahora lleva la defensa de uno de los acusados del caso Pujol y que entonces llevaba sindicatos del CNP– le comentó que también era letrado de los propietarios de la BPA, los hermanos Higini y Ramón Cierco. En este contexto, le preguntó si le podía «hacer un favor», si podía saber qué «tipo calvo se encontró en el Hotel Villamagna con Joan Pau Miquel». «¡Era yo!», le dijo. Fue entonces, que Fuster Fabra le pidió que organizara una reunión entre el DAO y su cliente, Higini Cierco.

La reunión se celebró en una boda, en La Camarga de Madrid, el 23 de junio de 2014. En la misma mesa se sentaron Eugenio Pino, Fuster Fabra, Cierco y él mismo. Pino y Cierco hablaron. En esta reunión, que no ha sido negada por Pino aunque ha intentado hacer creer que él no tuvo nada que ver en el caso Pujol, Martín Blas le dio su teléfono personal a Cierco para reunirse con Joan Pau Miquel, que le daría una información. Joan Pau Miquel contactó con él y se encontraron. Una reunión donde le «entregó unos papeles, antiguos, de los años 30 o 40, sin sello ni firma, de Pujol o del padre de Pujol, con un millón». Este documento lo aportó al DAO que dijo que «no servía para nada» y lo «rompió».

Curiosamente, días después de esta reunión se publicó en El Mundo la captura de pantalla con las cuentas de los Pujol. «Me parece que este documento que se publicó no fue el que me dieron», ha aclarado. Martín Blas también ha añadido que la esposa de Higini Cierco le llamó dos o tres veces por si podía hacer algo, porque «su marido perdería el banco». «Yo no puedo hacer nada, soy un simple comisario», ha explicado que respondió, teniendo presente que la BPA estaba bajo la sospecha del Tesoro estadounidense por delitos de blanqueo. En definitiva, las defensas han quedado satisfechas porque Martín Blas ha esbozado cómo fue la cadena de transmisión de las órdenes para investigar a los Pujol. Fuster Fabra, presente en la sala como abogado, ha pedido la palabra para relatar que «los hechos que había explicado no tienen nada que ver con el caso que se está juzgando».

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