Van mal las cosas en ERC en Girona después de la asamblea que se ha celebrado este martes, que ha elegido la nueva dirección que tendrá como presidente a Salva Romero. Un cónclave que llegaba tras la dimisión en bloque de la dirección a raíz del anuncio de moción de censura por parte de un sector de la militancia proclive a Marc Puigtió, alcaldable de la formación para el 2027 y que fue favorecido por el binomio de la ejecutiva regional, en manos de Pau Preses y la diputada Laia Cañigueral.
La hasta ahora dirección local de ERC en la ciudad anunció este lunes su dimisión a través de un duro comunicado donde apuntaban falta de democracia por una moción de censura que habían presentado militantes de nueva hornada del entorno de Puigtió. Unos militantes que habían hecho crecer el censo de la formación en la ciudad y que daban al candidato -que cuenta con el apoyo de la sede nacional del partido- la serenidad de tener el control mayoritario de los carnés con derecho a voto de la asamblea local.
Finalmente, se ha celebrado la asamblea extraordinaria para «sustanciar la moción de censura» a la cual ha asistido Pau Morales, uno de los miembros del estado mayor del partido encargado de poner orden. La moción había sido presentada por un 56% de la militancia gerundense. La nueva dirección ha obtenido los votos de la mitad del censo de la sección local de la capital gerundense. Romero tendrá a Annabel Moya como secretaria general. Los dimisionarios han emitido un nuevo comunicado donde critican la celebración de la asamblea y aseguran que la nueva ejecutiva «nace de la voluntad de imponer y mantener la división». Las críticas cruzadas continúan in crescendo.

Pelea entre sectores
Fuentes de la nueva dirección aseguran que las cifras muestran un resultado «demoledor». En concreto de 52 votos emitidos, 48 votos a favor de la nueva dirección local, 3 votos en blanco y 1 voto en contra. «Cabe recordar que en el proceso de elección anterior el resultado que llevó a aquel equipo a dirigir la sección local de Girona fue de 21 votos favorables», remarcan las mismas fuentes. De hecho, la nueva dirección, con la complicidad de Calàbria, no se está de reprochar a la dirección dimisionaria la falta de colaboración para promocionar al alcaldable.
«Es hora de trabajar conjuntamente con el cabeza de lista para ofrecer a Girona un proyecto de ciudad en positivo y situar la actual situación de parálisis producto del hecho de que la ejecutiva no se había puesto a trabajar con el candidato elegido por la militancia, que en este caso no correspondía a la apuesta que había hecho la anterior dirección«, sentencian. «Una situación que solo debilitaba al partido, y así lo ha interpretado una holgada mayoría que ha optado por iniciar el trabajo necesario y fortalecer el proyecto de cara a los retos del 2027», añaden.
Por su parte, los dimisionarios avisan que la nueva dirección y la sede nacional les han «dado la razón por lo que respecta a la falta de garantías». «Pueden estirar tanto como quieran la normativa interna pero eso no cambia que el artículo 146.6 del Reglamento de Régimen Interno dice claramente que, si dimiten el 50 % de los miembros, se debe convocar necesariamente una asamblea local en el término máximo de un mes para elegir una nueva ejecutiva», argumentan. En cambio desde la sede nacional creen que si hay una moción de censura presentada en tiempo y forma no se pueden celebrar «elecciones» a una nueva dirección.

«Oportunidad perdida»
Los dimisionarios consideran que el sector del partido de Puigtió «han perdido una oportunidad de oro para que la nueva ejecutiva naciera de un proceso ordinario con todas las garantías y que pudiera transmitir, aunque fuera solo estéticamente, voluntad de suma, de cerrar heridas y de reconstruir confianzas». «Han preferido el control total 10 días antes que comenzar a cerrar filas y mirar hacia el futuro en positivo», critican. De esta manera consideran que «esta ejecutiva nace manchada, de un proceso que tenía como único objetivo ir contra la ejecutiva anterior, gestado con el aval de militantes con dudoso arraigo en la ciudad». «Nace de la voluntad de imponer y mantener la división», sentencian.
«Somos muchos los militantes que no hemos querido legitimar este proceso carente de garantías como demuestra el hecho de que, a pesar de la incorporación de 22 nuevos militantes (que representan un 20,6% del censo) y que en este caso podían votar las personas no residentes en Girona pero adscritas a la Sección Local, en la votación de la moción de censura participaron muchos menos militantes que en la elección de la persona cabeza de lista», enfatizan. Siguiendo estos números, recalcan que «a pesar de que en la asamblea de este martes el censo era mucho superior -de 83 en la elección del cabeza de lista a 107 de este martes- han participado en la asamblea menos militantes (de 58 se ha pasado a 52)». «La participación se ha situado por debajo del 50%, lo que demuestra que una parte importante de la militancia no ha querido legitimar esta votación carente de garantías», advierten.

