La excandidata a presidir Esquerra Republicana Helena Solà ha decidido darse de baja del partido por “coherencia y dignidad política”. La republicana ha comunicado su renuncia a través de las redes sociales, criticando el acercamiento de los republicanos al PSC. “Se ha desdibujado el eje nacional hasta el punto de que parece subordinado a otras prioridades”, ha lamentado.
Solà ha reivindicado el papel de Esquerra Republicana en los últimos años, asumiendo que “asumió la peor parte de la represión tras el 1 de octubre”, pero cierra ahora este capítulo –ha sido militante durante 21 años– porque la formación “ha cambiado”. “No se trata de un cambio circunstancial, se trata de una deriva sostenida que ha convertido a ERC en un partido desorientado, sin rumbo ni proyecto”, ha tuiteado.
“Cada día que pasa ERC es más pequeña y más fiable”, lamenta la diputada en el escrito, y acusa a la dirección de “falta de liderazgo” y de debilitar el proyecto político de ERC. “Modificar estatutos para alargar mandatos, no rendir cuentas políticamente o evitar posicionarse en decisiones trascendentes son síntomas de una cultura interna que se ha ido deteriorando”, le reprocha en el comunicado.

Críticas al acercamiento de ERC al PSC
Solà se presentó a las elecciones presidenciales de ERC como cara visible de Foc Nou, candidatura que compartió con el exconsejero Alfred Bosch y con el concejal de Sabadell Gabriel Fernández. Meses más tarde, lamenta que el partido haya profundizado en su acercamiento al PSC. La diputada recuerda que su candidatura se opuso a la investidura de Salvador Illa y ahora acusa a la cúpula anterior de imponer un asamblearismo “más estético que real”.
En todo caso, admite que la elección de Illa “podía interpretarse como una decisión táctica” en un momento en que ERC no tenía candidato para una repetición electoral y trataba de evitar los escándalos de las campañas de falsa bandera, como los carteles contra el Alzheimer que afectaron a los hermanos Maragall. “Lo que no es táctico es la dinámica posterior”, justifica. “Dar apoyo a unos presupuestos que ni siquiera se han negociado con nosotros no es responsabilidad institucional, es renuncia. Y la renuncia permanente no construye ningún proyecto”, añade en el comunicado. Solà insiste en que “ERC no debe nada al PSC”.

Solà también carga contra la “profesionalización excesiva y cronificada de la política”, que ha terminado generando “dependencias prolongadas, silencios y miedos” dentro del partido. “Donde había orgullo de pertenencia, hoy hay decepción”, apunta Solà, que ve la despedida como la salida más “coherente”. “El partido que he sentido como mío desde que tengo uso de razón ha dejado de serlo. Y no por un desacuerdo puntual, sino por una transformación profunda que ya no puedo ignorar”, recalca. “No puedo continuar vinculada, ni siquiera como militante, a aquello que ya no comparto ni políticamente ni éticamente”, concluye el escrito.

