La política catalana ha entrado en una dimensión que ha dejado al descubierto el fracaso de los cordones sanitarios. Hace un año, Junts estuvo en el ojo del huracán por una hipotética moción de censura contra la alcaldesa y líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, pero ahora la bomba ha estallado en el PSC. Lo que ha ocurrido esta semana en Ripoll no es solo una crisis municipal; es, en palabras de los expertos, un «autogol» que demuestra la fragilidad y la inoperancia de los cordones sanitarios. El episodio ha situado al partido de Salvador Illa en una polémica como las que él mismo genera en lo que presenta como su batalla contra «la extrema derecha», que escenifica en el Parlament con la confrontación constante con Sílvia Orriols. La gran novedad es que en el «muro» que el PSC pretendía haber levantado hay grietas.
El politólogo y profesor de la Universidad Pompeu Fabra Toni Rodon constata que los cordones sanitarios, «esta estrategia de poner una barrera de forma perpetua», es «inestable», porque llega un momento que «la realpolitik te vence y te hace plantear qué hacer, si pactar algo con ellos o comerte, o no, el principio general de bloqueo». «Muchos de los partidos acaban llegando a la conclusión de que el cordón sanitario eterno no es posible», y deja claro que esto no significa que el PSC haya llegado a esta conclusión, pero quizás la agrupación local sí. El politólogo y profesor de la UB Xavier Torrens comparte la ineficacia de los cordones sanitarios y deja claro que «el mejor cordón sanitario, si lo quisieran hacer, y no lo están haciendo, el mejor cordón sanitario es la indiferencia». Además, destaca que cada vez que hay una «confrontación» con un líder de un partido nacionalpopulista, «gana la derecha radical populista». La confrontación conlleva polarización. Y la polarización hace que ganen los extremos», concluye.
Una gestión errónea de la crisis de Ripoll
Para Rodon, el PSC ha caído en un error de manual. En lugar de controlar el relato y explicar la abstención con antelación como una excepción técnica, permitieron que la noticia estallara en los medios sin filtrar. «Esto les ha erosionado parte de su discurso político… el control de las decisiones y del calendario no ha sido nada bueno por su parte». Rodon sugiere que esta situación puede haber sido sobredimensionada por el mismo partido y que ha generado unas contradicciones que Orriols ha aprovechado inmediatamente para mojar pan. «Esto beneficia principalmente, Orriols, que dice: ‘¿veis cómo nos necesitáis?’«, añade. De hecho, la misma Orriols utilizó el asunto para confrontar con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y darle las gracias por los presupuestos, así como para bendecir la «jugada maestra» de dejar al partido sin agrupación en la capital del Ripollès. Por otro lado, el análisis de Rodon apunta a una posible «interpretación ingenua» de la situación: que el PSC quería hacer un test en Ripoll para ver qué pasa si se da cuerda a Aliança para desgastar a otros rivales, como Junts.

El experto Xavier Torrens, por su parte, señala que la dirección de la calle Pallars ha «dejado de la mano de Dios» a sus concejales locales, forzando unas dimisiones por una abstención que, paradójicamente, buscaba evitar que Orriols tuviera un altavoz mediático durante un mes entero con la cuestión de confianza. «Al PSC le está pasando ahora lo que le pasó a Junts antes, que han dejado de la mano de Dios a sus concejales locales», dice. Torrens ve «razonable» la decisión tomada por los concejales socialistas, y destaca que utilizaron el argumentario de que votarían en blanco para evitar efectos mediáticos. «La polémica la ha creado la dirección nacional del PSC», que ha gestionado mal la situación y la «bola de nieve» se ha ido haciendo más grande por una desconexión con lo que pasó y el municipio. Según Torrens, existe la posibilidad de que ningún candidato y sustituto de la lista quiera ocupar el lugar de los dos concejales cesados y alerta de consecuencias fatídicas para el PSC si el partido opta por enviar «forasteros» para sustituir a los concejales dimitidos. Con todo, el experto opina que la dirección del PSC ha «cercenado» la posibilidad de los socialistas catalanes en Ripoll en las próximas elecciones municipales de 2027, en las que además Aliança Catalana puede crecer y tener más alcaldías o la clave para decantar alcaldías.
El PSC ya no es inmune
Hasta hace poco, la tesis predominante en los despachos de la calle Pallars sostenía que el ascenso de Aliança Catalana era un fenómeno de erosión interna del bloque independentista, un «problema de Junts». No obstante, los datos y el análisis de los expertos comienzan a dibujar un escenario mucho más complejo. Según el politólogo Toni Rodon, el PSC está perdiendo el monopolio de ciertos sectores de su electorado que, ante la cuestión de la seguridad o la inmigración, ya no ven a Aliança Catalana como un actor ajeno. Rodon establece un paralelismo histórico: así como el PSC sufrió una sangría de votos hacia Ciudadanos durante el Procés por una cuestión de identidad nacional, ahora podría estar experimentando una fuga similar hacia Sílvia Orriols por una cuestión de seguridad ciudadana y gestión migratoria. El experto apunta a una «especialización territorial» donde el votante desencantado elige según su marco mental: Vox para los que se sienten más españoles, y Aliança para los que operan en un marco estrictamente catalán.
Por su parte, Xavier Torrens subraya que «las encuestas que dicen que Aliança tendrá un ascenso tan alto significa que ya no solo araña votos a Junts, sino que araña votos a todos los partidos políticos», incluyendo la socialdemocracia e incluso los Comuns o la CUP. Y argumenta que parte del electorado de todos los partidos escucha el discurso antiinmigración o el discurso antiestablishment, que presenta a la administración como un ente ineficiente y alejado de los problemas reales. Además, señala que los partidos no están sabiendo «afrontar bien» este discurso y pone la crisis en Ripoll como ejemplo. Una situación que, según él, ayuda a «consolidar el protagonismo de Orriols como líder política».

La estrategia Mitterrand: jugar con fuego
El análisis de los expertos sugiere que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, podría estar cometiendo el mismo error que François Mitterrand en los años 80. El presidente francés alimentó el foco sobre Le Pen para dividir a la derecha, pero el resultado a largo plazo, como destaca Xavier Torrens, fue «la práctica desaparición del Partido Socialista francés en favor de la extrema derecha», donde Marine Le Pen, su hija, puede estar a un paso de obtener la presidencia de la República francesa. Y Rodon apunta que el PSC pone el foco en Aliança, e ignora Vox, porque le conviene un independentismo «manchado de xenofobia», para cerrar el paso a una alternativa de gobierno soberanista. Y alerta de que esta estrategia es «inestable» y existe la duda de si les «acabará explotando en la cara» a los socialistas. «Cuando Aliança, entre comillas, no pueda crecer más por el lado del independentismo, y ya lo vemos, acabará arrastrando votantes también de otras formaciones», expone.

