«El tramo afectado por los hundimientos del 13 de febrero no había sido objeto de ninguna actuación de mantenimiento preventivo suficiente, lo que evidencia una falta de planificación y un mantenimiento claramente insuficiente por parte del ministerio». Con esta firmeza contundente, la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, carga contra la gestión del Ministerio de Transportes español, en manos del también socialista Óscar Puente, en el mantenimiento de la A2 a la altura de las Terres de Ponent.
Así lo ha puesto negro sobre blanco en una respuesta parlamentaria a Junts sobre la conservación del firme de la autovía A-2 entre Cervera y la Panadella, más allá de las reparaciones de urgencia, que levantaron polvareda en el mes de febrero por la cantidad de baches de la carretera que causaron una multitud de pinchazos y paradas de vehículos. Una situación que generó mucha polémica y críticas en las redes con escenas que describían las consecuencias desastrosas del mal estado de la vía y los socavones que reventaban los neumáticos de los vehículos.
En cualquier caso, el gobierno de Salvador Illa no solo se quita las pulgas de encima el desastre del mantenimiento de la A-2, sino que culpa a la Moncloa, aunque esté en manos de su partido hermano, el PSOE, y, además, se vanagloria de que gracias a la presión ejercida por la Generalitat la carretera se ha arreglado de manera más rápida que si lo hubiera hecho el ministerio de Puente de manera unilateral.

«Presión ejercida»
En la respuesta, la consejera destaca que el Gobierno de Cataluña ha estado en contacto con el Ministerio de Transportes en «relación con el estado del firme de la autovía A-2». «Como resultado de estas gestiones y de la presión ejercida, el ministerio inició el día 2 de marzo de 2026 obras de emergencia de rehabilitación», asegura. En concreto, del firme entre Cervera y el límite de la demarcación de las comarcas de Barcelona, es decir un tramo de 8,5 km.
En este sentido, la consejera recuerda que entre 2020 y 2024, el ministerio solo había rehabilitado 41 kilómetros de la A-2, con un presupuesto de 31 millones de euros. En detalle, el tramo entre Torrefarrera y los Alamús, entre la variante de Lleida y la entrada a Huesca y el tramo de la variante de Cervera. En cambio, enfatiza que el tramo afectado por los hundimientos del 13 de febrero no había tenido ningún tipo de mantenimiento. En la misma línea, insiste en que el departamento no tiene ninguna responsabilidad operativa dado que la A-2 es una vía de titularidad estatal. La información detallada relativa a las partidas presupuestarias, los plazos de ejecución de la reforma integral, así como su adjudicación y dotación económica completa, corresponden al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

