Hacía tiempo que el alcalde de Cunit (Baix Penedès), el geógrafo Jaume Casañas, calentaba en la banda. De hecho, se le podía ver por todas partes, en el Parlamento incluido, reclamando a los poderes públicos que prestaran atención al país y no centraran su actividad en lo que define como «Barcelunya». Este miércoles ha dado el paso junto con Manel Solé, alcalde de La Granja d’Escarp (el Segrià). Ha sido uno de los que han impulsado el manifiesto Por un modelo de país para Cataluña, que han presentado conjuntamente las formaciones políticas Impulsem Lleida e Impulsem el Penedès.

Un documento que «reivindica la necesidad de impulsar un nuevo modelo de gobernanza regional que garantice el equilibrio, la cohesión y la justicia territorial en todo el país». El manifiesto recuerda que Cataluña es una nación construida a través de todos sus elementos y diferencias. «Cataluña es una nación milenaria que se ha construido históricamente a partir de la complementariedad entre realidades diversas —rurales y urbanas, de costa, llanura y montaña— que han generado flujos económicos y sociales basados en la solidaridad y la cooperación entre municipios, comarcas y regiones», remarcan.

Ahora bien, en este contexto alertan que «en las últimas décadas, el país ha entrado en una dinámica de desequilibrio territorial creciente, marcada por un contraste cada vez más acentuado entre la realidad metropolitana y el resto de Cataluña». Por eso proponen celebrar un «encuentro abierto a todos los alcaldes y alcaldesas de Cataluña que quieran participar, con la voluntad de trabajar conjuntamente en una propuesta de modelo de gobernanza regional para la Cataluña País». «Sin Cataluña, Barcelona cae; y sin Barcelona, Cataluña también cae. Sin una visión de país no hay futuro de país», subrayan los impulsores. De momento, han creado una marca política bautizada como CataluñaPaís y con la «voluntad de abrir un debate amplio sobre el modelo administrativo e institucional que necesita el país para afrontar los retos de futuro».

La autovía A-2 a la altura de la Panadella, en la Anoia / ACN
La autovía A-2 a la altura de la Panadella, en la Anoia / ACN

Área Metropolitana y país

Según el manifiesto, el área metropolitana concentra cada vez más población y recursos, un fenómeno que entienden que necesita «respuestas específicas, pero que, al mismo tiempo, no puede derivar en una desconexión con el resto del país». «Defendemos que Barcelona es y debe continuar siendo la capital de Cataluña, pero alertamos que las dinámicas actuales han generado una falta de comunicación efectiva entre la metrópoli y el resto de Cataluña», indican.

En este sentido, consideran que «demasiado a menudo las decisiones estratégicas se toman con una óptica mayoritariamente metropolitana, sin incorporar plenamente las necesidades y singularidades de las otras regiones». «El Área Metropolitana de Barcelona dispone de una herramienta propia de gobernanza que articula sus municipios y retos compartidos», exponen. «En cambio, el resto del país no cuenta con un instrumento equivalente que permita gestionar de manera coordinada los retos regionales», contrapone.

En este sentido, reclaman «un modelo que garantice a todas las realidades geográficas el mismo grado de capacidad de decisión y gobernanza, evitando cualquier forma de centralismo político y promoviendo criterios de justicia social y, sobre todo, justicia territorial. “Cataluña no puede continuar funcionando a dos velocidades. Necesita descentralización, equilibrio y cohesión territorial para garantizar su futuro”, señalan en el documento.

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