La crispación y distanciamiento entre los dos principales partidos políticos independentistas de Cataluña continúa vigente después de que el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, mostrara un billete de 50 euros a la bancada de Junts y les espetara que el billete es “la bandera de Junts, que comparten con el PP y Vox”. Un arrebato de Rufián que llegó después de que Junts confirmara su ‘no’ al decreto de vivienda y la propuesta de creación del Consorcio de Inversiones.

Este comportamiento de Rufián ha llegado hasta Waterloo, desde donde el presidente en el exilio, Carles Puigdemont, ha cargado contra el portavoz de Esquerra Republicana y lo ha acusado de «ensuciar la memoria de un partido histórico donde han militado algunos de los mejores hombres que ha dado la política catalana en el último siglo».

A través de un artículo publicado en su cuenta de X Puigdemont aseguró que con la actitud de Rufián de ayer «se cruzaron todas las líneas de la decencia y el respeto que se deben observar en un debate parlamentario», un comportamiento que, según el presidente, en el exilio hizo que mucha gente se entristeciera «al ver un espectáculo tan lamentable, propio de la peor política española que tanto hemos tenido que sufrir los catalanes».

La actitud de Rufián entristeció a Puigdemont

Puigdemont, en este artículo, ha asegurado que él mismo fue una de “las personas entristecidas” por la nueva performance de Rufián y no solo lo sufrió como presidente de Junts, sino “también como catalán, militante, independentista y demócrata”. El presidente en el exilio ha lamentado el cambio de la política catalana en Madrid y su ruptura, ya que, según Puigdemont, “podemos tener discrepancias, por profundas que sean, pero hasta ahora los catalanes sabíamos expresarlas con una manera de hacer y de decir propias, diferenciadas, que marcaban un estilo identificable”.

Puigdemont, además, señala que Rufián intervino íntegramente en castellano en la cámara española, aunque la presidenta de la cámara, la balear Francina Armengol, “utiliza el catalán para darte la palabra”, un hecho que califica de “especialmente doloroso”.

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