La CUP se ha mostrado “muy escéptica” sobre el acuerdo ERC-PSC por la financiación singular de Cataluña avalado por las bases de los republicanos. La diputada Laia Estrada ha cuestionado en rueda de prensa que se pueda aplicar un cambio fiscal, “por la poca palabra que tiene el PSOE y por las pocas posibilidades reales que tiene una reforma de este calibre”. También ha criticado el posicionamiento de Jéssica Albiach para apoyar a la investidura de Salvador Illa a pesar de que continúa vigente el proyecto del Hard Rock que habían situado hasta ahora como línea roja: “Dios- -do la hipocresía de los comunes”.
Estrada ha valorado que el acuerdo avalado desde las bases republicanas “no resuelve en ningún caso el conflicto como país, ni reconoce el derecho a la autodeterminación y responde a los principales retos relacionados con la emergencia climática, la crisis de la vivienda o el fortalecimiento de los servicios públicos”. De este modo, la diputada ha asegurado que el entendimiento entre ERC y el PSC no permitirá que Cataluña pueda decidir qué impuestos cobra, ni a quienes los cobra, en qué cantidad y como aplica la progresividad. “No se puede hablar de soberanía fiscal ni económica”, ha concluido, reprochando a los firmantes del acuerdo que planteen una “lluvia de millones”. “Basta de promesas incumplidas”, ha añadido.

Un pacto sin garantías
A parecer de la CUP, el acuerdo ERC-PSC “no tiene ninguna garantía de cumplimiento”. Avisan que “no depende del pueblo catalán ni de las instituciones propias”, y han lamentado que “el Parlamento de Cataluña seguirá pendiente del que se decida en un Congreso que ya ha tumbado otras leyes catalanas”. “Quedamos sometidos a la pura voluntad del gobierno español y a un poder judicial que nunca marra”, ha remachado Laia Estrada, que ha asegurado que “buscar ensambladuras en el Estado no acerca Cataluña al independentismo”.
La diputada de la CUP considera que el pacto de los republicanos con el PSC “es el abandono de ERC al horizonte independentista” y ha dicho que “forma parte de una estrategia en que se quiere hacer ver que se pueden ganar derechos sociales y nacionales negociando con el estado”. “Esto ya se ha demostrado que es erróneo porque ahora estamos peor”, ha añadido, mientras ha asegurado que los últimos años “se ha dejado de legislar desde Cataluña esperando que lo hiciera Madrid de manera menos ambiciosa y, incluso, negligente”.





