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La familia real británica atraviesa el peor momento en cuanto a su popularidad. El apoyo a la monarquía por excelencia ha caído en picada, hasta el punto que en la última encuesta realizada por Ipsos queda claro que el aprecio ciudadano que tenían se ha desvanecido. Solo el 55% de los encuestados afirman ser monárquicos, una cifra que puede parecer alta pero que representa la más baja de las últimas tres décadas. De hecho, en solo tres años, han perdido once puntos en una tendencia a la baja que se ha acelerado desde la muerte de Isabel II.

El sondeo se celebró el pasado mes de marzo, poco después de la detención del príncipe Andrés. Cabe recordar que el hermano del actual rey, Carlos de Inglaterra, está siendo investigado por delitos sexuales y por la mala conducta que habría tenido, presuntamente, al filtrar información confidencial al magnate pederasta Jeffrey Epstein. Como es evidente, esta relación y estos cargos que quieren imputarle han escandalizado a la sociedad británica.

La actitud de Andrés ha hecho mucho daño a la popularidad de la familia real, que se encuentra en un momento delicado sobre todo si nos fijamos en los resultados que obtienen cuando se pregunta a la gente más joven. En este estudio, los datos demuestran que solo el 33% de los británicos entre 18 y 34 años estarían a favor de la continuidad de la monarquía. Para contextualizarlo, podemos recordar que en 2013 esta cifra -en el mismo grupo de edad- se situaba en el 74%.

La família reial, en l'última aparició conjunta fa només uns dies - Europa Press
La familia real, en su última aparición conjunta hace solo unos días | Europa Press

¿Por qué ha caído en picada la popularidad de la familia real británica?

El comportamiento despreciable del príncipe Andrés ha afectado directamente a la imagen pública de la corona británica, que en su momento fue la mejor valorada de todo el mundo. Que le hayan retirado todos los títulos y que le hayan apartado de la agenda oficial no ha sido suficiente, por lo que parece.

La muerte de Isabel II no ayuda, claro está, ya que muchos británicos separaron el afecto que sentían por ella del apoyo a la institución. Su sucesor, Carlos III, nunca ha generado el mismo entusiasmo. Ha habido unos cuantos conflictos familiares que perjudican lo que piensan sobre ellos, como es el caso de la guerra abierta entre el príncipe Harry y el resto de la familia. Una parte de la población también cuestiona si es justificable mantener una institución tan costosa en un contexto de crisis económica, inflación y problemas con los servicios públicos.

Toda una serie de motivos que han hecho caer en picada la popularidad de los Windsor, que tendrán que luchar mucho para intentar calmar la situación si quieren que su flamante heredero Guillermo llegue al trono.

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