Nueva actualización en el pulso entre la empresa de IA Anthropic y el gobierno de Donald Trump. La administración del presidente republicano designó a la empresa tecnológica como un riesgo para «la cadena de suministro y la seguridad nacional», en el marco de la negativa de la empresa estadounidense a ceder sus sistemas de inteligencia artificial (IA) al Departamento de Guerra para cualquier uso legal. Hoy, una jueza federal ha suspendido temporalmente la decisión del Departamento de Guerra de cortar las relaciones con Anthropic al considerar que esta decisión «es contraria a la ley, arbitraria y caprichosa», según se desprende de la orden judicial preliminar a la que ha tenido acceso la agencia Europa Press.

En este sentido, la magistrada Rita F. Lin ha detectado suficientes motivos para otorgar a Anthropic la medida cautelar solicitada en la demanda de la start-up. «Castigar a Anthropic por someter a escrutinio público la postura del Gobierno en materia de contratación constituye una clásica represalia ilegal en virtud de la Primera Enmienda«, ha defendido Lin, que no ve ninguna base legítima en la decisión del Pentágono para considerar a Anthropic como un saboteador. De esta forma, considera que los registros consultados por Lin apoyan la inferencia de que la tecnológica es castigada por criticar la posición del gobierno en materia de contratación pública en la prensa. Ha calificado de idea «orwelliana» que una empresa estadounidense pueda ser «una potencial adversaria y saboteadora» por estar en desacuerdo con el gobierno.

Por otro lado, la jueza ha determinado que Anthropic no recibió ninguna notificación ni tuvo la oportunidad de formular sus alegaciones para responder a las acusaciones, por lo que este hecho generaría daños graves en la compañía y un perjuicio «irreparable». Asimismo, el Departamento de Guerra habría ignorado las garantías exigidas por la cámara baja antes de la asignación de riesgo en la cadena de suministro.

Términos de servicio «inaceptables» para EEUU

El pasado martes, el gobierno encabezado por Donald Trump acusó a la empresa creadora del asistente de IA Claude de imponer «términos de servicio» sobre su IA que eran considerados como «inaceptables», en un documento judicial emitido por el Departamento de Justicia. En este sentido, la administración republicana elevó el tono contra la empresa estadounidense al declararla como un «riesgo para la cadena de suministro y la seguridad nacional», ante la negativa de sus directivos para permitir el uso de sus sistemas destinados a usos militares, una utilización contraria a sus políticas de uso y servicio.

Pete Hegseth, Secretario de Guerra de los Estados Unidos, con el presidente de los Estados Unidos Donald J. Trump, hace comentarios durante una reunión del gabinete en la Sala de Gabinetes de la Casa Blanca en Washington, DC, EUA Will Oliver - Pool via CNP / Zuma Press (via Europa Press)
Pete Hegseth, Secretario de Guerra de los Estados Unidos, con el presidente de los Estados Unidos Donald J. Trump, hace comentarios durante una reunión del gabinete en la Sala de Gabinetes de la Casa Blanca en Washington, DC, EUA Will Oliver – Pool via CNP / Zuma Press (via Europa Press)

Este «comportamiento», según mencionaba el Departamento de Justicia, aumentó la desconfianza en el Departamento de Guerra sobre si «Anthropic representaba un socio de confianza con el que el Departamento estuviera dispuesto a contratar en este ámbito tan sensible».

«Los sistemas de IA son extremadamente vulnerables a la manipulación, y Anthropic podría intentar desactivar su tecnología o alterar preventivamente el comportamiento de su modelo antes o durante las operaciones de combate en curso, si Anthropic –a su discreción— considera que se están traspasando sus límites corporativos», consideraron los abogados.

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