Los representantes diplomáticos de doce países de mayoría musulmana, reunidos en Arabia Saudita este miércoles, han emitido un comunicado conjunto en el que reiteran su condena a los ataques iraníes en el Próximo Oriente e instan a Teherán a cesar sus operaciones bélicas, a pesar de defender su derecho a defenderse. Los firmantes no se han referido al papel de Israel y Estados Unidos en las hostilidades, según Europa Press, que ha tenido acceso al documento.

El manifiesto llega horas después del ataque de Irán contra la instalación energética de gas licuado en Ras Laffan (Catar), ejecutado como represalia por el ataque a uno de los yacimientos de gas más importantes de Irán y uno de los puntos clave en el suministro mundial, el campo de South Pars, gestionado conjuntamente con Catar. La empresa QatarEnergy ha confirmado «daños considerables» contra el complejo de Ras Laffan. El ataque a South Pars ha sido obra de Israel, que, según Donald Trump, habría actuado unilateralmente y sin avisar a Estados Unidos. A pesar de que no ha apoyado el ataque israelí, el presidente estadounidense ha advertido a Irán que Catar no ha tenido nada que ver y que no consentirá que se vuelva a atacar este país.

La declaración de los doce incluye a Arabia Saudita, Azerbaiyán, Baréin, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, el Líbano, Pakistán, Catar, Siria y Turquía. Estos estados –con mayoría sunita, excepto, curiosamente, Azerbaiyán y Baréin, donde hay más población chiita, como en Irán– han manifestado su «condena y rechazo» a las operaciones militares de Irán contra los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo —conocidos como CCG—. Y han subrayado que las ofensivas iraníes contra estos territorios han tenido objetivos como «zonas residenciales, infraestructuras civiles, incluidas instalaciones petroleras, plantas desalinizadoras, aeropuertos, edificios residenciales y sedes diplomáticas». También han apelado a la defensa del «derecho internacional y los principios de buena vecindad» como primer paso para «poner fin a la escalada, lograr la seguridad y la estabilidad de la región».

El futuro de las relaciones entre estos países musulmanes e Irán, remarcan, dependerá del respeto por la soberanía y la no injerencia en asuntos internos (…) y de no desarrollar sus capacidades militares para amenazar a los países regionales. Acusan al país de mayoría chiita de estar apoyando, financiando y proporcionando armamento a sus milicias afiliadas de la región: «Irán lleva a cabo esta estrategia para servir sus propios intereses y en contra de los intereses de estos países». En este sentido, instan a Teherán a «abstenerse de cualquier medida destinada al cierre o la obstaculización de la navegación internacional» por el estrecho de Ormuz.

Soberanía del Líbano y desarme de Hezbollah

En la única mención hacia las acciones de Israel, los ministros de exteriores de los doce estados firmantes se han apresurado a manifestar pedir seguridad, estabilidad y respeto por la integridad territorial del Líbano, donde Israel ha iniciado una incursión terrestre por el sur del territorio. Según el último balance del Ministerio de Sanidad libanés, han muerto 116 niños. El avance militar de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ha sido justificado por el estado israelí como una respuesta por el lanzamiento de proyectiles desde el Líbano por parte de Hezbollah.

Las doce naciones firmantes apoyan la decisión del ejecutivo libanés «de limitar el armamento estatal», en alusión a los planes de Beirut de forzar el desarme de Hezbollah. El gobierno del Líbano plantea un plazo de entre cuatro y ocho meses para completar la segunda fase del proceso, que «contempla el monopolio de las armas por parte del estado al norte del río Litani».

Columnas de humo se elevan desde un ataque aéreo israelí sobre el suburbio sur de Beirut, un bastión de la milicia proiraní de Hezbollah | Marwan Naamani (Europa Press))
Columnas de humo se elevan desde un ataque aéreo israelí sobre el suburbio sur de Beirut, un bastión de la milicia proiraní de Hezbollah | Marwan Naamani (Europa Press)

Moratoria sobre los ataques a instalaciones energéticas

Ante los ataques a las instalaciones del suministro energético, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha situado en el foco del debate la necesidad de implantar una «moratoria» sobre los ataques dirigidos a infraestructuras civiles y, en particular, de suministro de energía y agua. El jefe de estado francés ha hecho esta propuesta en sus redes, tras haber conversado con el emir de Catar, Tamim bin Hamad al Thani, y el presidente estadounidense, Donald Trump.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha respondido cargando contra Macron por «no pronunciar ni una palabra de condena sobre la guerra israelí-estadounidense contra Irán» y solo preocuparse por las respuestas de Teherán. «No condenó a Israel cuando voló por los aires depósitos de combustible, exponiendo a millones de personas a toxinas. Su actual ‘preocupación’ no llega tras el ataque de Israel contra nuestras instalaciones gasísticas. Llega después de nuestras respuestas. Es triste«, ha concluido Araghchi también en sus redes sociales.

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