El humorista y comunicador de Terrassa Òscar Andreu ha elaborado el Manual de defensa del català (Univers), un libro que seguramente estará entre los más vendidos de no ficción en catalán esta diada de Sant Jordi y que tiene un subtítulo que define el libro a la perfección: «Sobre las aventuras y desventuras de un catalanohablante de ascendencia andaluza en la capital de Cataluña bien entrado el siglo XXI y cómo topa de manera fortuita con la fórmula para salvar la lengua». Es decir, aborda el yo, el nosotros, el ellos y la decisión que toma el lector sobre la relación que decide tener con la lengua después de leerlo. El humorista analiza a través del humor la situación de emergencia lingüística que sufre el catalán con el objetivo de que el lector reflexione y desarrolle una «conciencia lingüística» hacia el catalán porque el «conflicto» con la lengua «se soluciona si lo enfrentas». De lo contrario, «nunca se acaba de solucionar y siempre queda enterrado». Así lo asegura Andreu en una conversación con El Món sobre el libro, que en el interior de la portada lleva un decálogo para defender la lengua. La voluntad es que la función principal de la obra sea dar «herramientas para empezar a plantar cara» y defender la lengua. «Uno acaba renunciando hasta que se da cuenta de que pierdes más cosas de las que ganas renunciando al catalán», reflexiona.

En el libro, que está dedicado a la lingüista Carme Junyent, la culpable de despertar la pasión del humorista por la sociolingüística y por el catalán, Andreu traslada al papel los mejores momentos del monólogo Crida als ocells de colors llampants, una autobiografía lingüística de una persona que cuando era adolescente se relacionaba habitualmente en lengua castellana. «He tomado las cosas más destacadas, las he vuelto a coser y les he lavado la cara», dice. Y, pese a que afirma que no le gustan las metáforas futbolísticas, hace referencia a la filosofía cruyffista para explicar si es un manual de defensa o de ataque: «El mejor ataque comienza defendiendo bien. Defendiendo bien arriba, presionando, teniendo la pelota… todas esas cosas que los que hemos crecido con la filosofía de Johan Cruyff, Pep Guardiola, Luis Enrique y Hansi Flick nos creemos de arriba a abajo». «Defender bien es una manera de atacar», sentencia.

Aún así, Andreu rechaza hablar de «situación crítica» del catalán, y apuesta por hablar de «punto de inflexión y toma de conciencia», porque opina que es posible hacerlo bien con la lengua y que acabe recuperando el espacio que debe ocupar la lengua propia del país». Para hacer esto posible, el primer paso, el «paso fundamental», es «hablarlo siempre, en todas partes y con todos, no renunciar a hablarlo, conocer qué es una lengua minorizada y cómo se cambian estas dinámicas de minorización». Y añade que para que una lengua perviva y viva, por ejemplo, es necesario rechazar «las motos oxidadas del españolismo» como el bilingüismo banal, el nacionalismo banal y todas esas cosas. «Nosotros no podemos ser banales, nosotros debemos ir de frente», sentencia, y subraya que a los catalanes nos cuesta mantener la lengua porque hemos sufrido «300 años de represión, porque nos han impuesto la otra lengua, muy a menudo a sangre y fuego, y porque, como seres humanos, no nos gusta el conflicto».

Òscar Andreu, locutor, monologuista, humorista i presentador. Barcelona 13.10.2025 | Mireia Comas
Òscar Andreu, locutor, monologuista, humorista i presentador. Barcelona 13.10.2025 | Mireia Comas

La «sociolingüística recreativa» del humorista y el daño de renunciar a hablar en catalán

Además, en el libro el humorista se atreve, como dice él, con la «sociolingüística recreativa» y describe diferentes comportamientos de los catalanes y les pone nombre. Por ejemplo, está el catalanoparlante de Schrödinger, una persona que habla y no habla el catalán a la vez, y que en una conversación es capaz de alternar frases en catalán y castellano. Entre otros, también están los hablantes modelo Rocco Siffredi, el síndrome de Dory, el Almogàver, el Pompeu inesperado o los GORE-TEX, que son impermeables al catalán a pesar de que llevan una vida en Cataluña. «Somos un pueblo muy diverso y el hecho de que hayamos sufrido esta clase de represión, no solo por parte del castellano, sino también por parte del francés, y ahora también por parte del inglés, ha hecho que hayamos desarrollado esta manera peculiar de hablar la lengua», expone. Así mismo, deja claro que «si actuamos de esta manera, cosa que no les pasa a los españoles, es porque nuestra lengua está minorizada».

Preguntado si él encaja en algunos de los hablantes que describe en el libro, Andreu cree que «deberíamos abrir una nueva tipología», porque él ha pasado de «tener un pensamiento acrítico sobre el bilingüismo, a formarse y a tomar conciencia». «No sé cómo lo llamaríamos este, pero podría ser el hablante que ha caído del caballo y ha vuelto a subirse», dice. En cualquier caso, ve absurdo cambiar al castellano cuando un catalanohablante tiene delante a alguien que viene de fuera, porque «decimos muchas cosas cuando renunciamos a la lengua» y, además, con esta actitud, se traslada la idea al otro interlocutor de que el catalán «no es importante» y que él no está capacitado para aprender el idioma. Además, afirma que con esta forma de actuar, que tiene un componente de paternalismo, también «estamos renunciando a una historia, a un país, a una manera de ver el mundo, a una política» y también a «luchar por una injusticia: que nos hayan impuesto una lengua que no es la nuestra».

Crítica al «bilingüismo social» y al «supremacismo frágil»

En el libro, Òscar Andreu da detalles de la lengua que utiliza para comunicarse con diferentes familiares. Por ejemplo, habla en catalán con su cuñada, que es de Kazajistán, pero con su hermano se relaciona en castellano. Esto es porque desde muy pequeño se relacionó sobre todo en castellano con su entorno familiar y, además, pensaba que el catalán era una lengua que su madre se había inventado para hablar con él. Pero él quiere dejar al margen del debate este «bilingüismo de casa» porque «muchas veces depende de dónde venimos y a dónde vamos». En cambio, muestra preocupación por el «bilingüismo social» que, según él, practican el Gobierno y los partidos para remar a favor de una igualdad de las lenguas que no es real, porque favorece a «lengua con estado, con ejército, con policía». Es decir, favorece al castellano, que es la «lengua del poder, la privilegiada».

El decálogo del libro ‘Manual de defesa del català’ de Òscar Andreu / JMB

Por otro lado, también se pregunta qué pasaría si las situaciones que viven cotidianamente los catalanohablantes las padecieran los castellanohablantes: «¿Te imaginas un momento un guardia civil de Ávila que trabaja en Madrid y se encuentra que su hijo hace catalanadas o que intenta buscar una peli en su lengua en castellano y la tiene que ir a ver a Segovia… Todo esto son indicios que sufrimos los catalanohablantes y que no dejan de ser síntomas de un problema mucho más grande, que es una imposición», resume. Otro aspecto que critica es el «supremacismo frágil» de los castellanohablantes en Cataluña porque tienen una lengua hablada por 500 millones de personas, y ganan 5 a 0, pero «les molesta que alguien no te cambie de entrada al castellano en una panadería y que les atienda en catalán». «No están contentos con su supremacismo y querrían que el catalán no existiera», sentencia.

¿El catalán sobrevivirá?

Al final del libro, Òscar Andreu pone la pelota de la supervivencia del catalán en el tejado de los catalanes porque considera que «en buena parte depende de nosotros», y también dependen de muchas otras cuestiones que «podemos ayudar a resolver». Con todo, el humorista admite que esto «no será fácil, pero apetece mucho». «Pocas personas en el mundo relacionadas con toda la población mundial tienen la oportunidad de revertir una situación de injusticia como tenemos nosotros. Y esto es algo que, si lo conseguimos, seremos recordados por los siglos de los siglos», concluye.

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