El Departamento de Cultura de la Generalitat «siente» el apoyo del ministerio español del ramo, dirigido por Ernest Urtasun, en el asunto de las pinturas de Sixena que están en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y que una sentencia ordena trasladar a Aragón. Contra todas las voces que consideran tibia la posición ministerial, la consellera, Sònia Hernández, alaba el comportamiento de su homólogo en el Estado y destaca que todas las decisiones que ha tomado el Patronato del MNAC, del cual forma parte el ministerio, para defender los murales en el litigio con Aragón se han tomado «por unanimidad». «El ministerio forma parte del patronato del MNAC y todas las decisiones que se han tomado en este patronato he de decir, con mucho orgullo, que se han tomado por unanimidad, ha habido siempre acuerdo del ministerio con el Ayuntamiento, la Generalitat y la presidencia y la dirección del MNAC, desde el incidente de ejecución hasta todos los informes que se han dirigido a la jueza», ha argumentado en una entrevista a la Agencia Catalana de Noticias (ACN).

Desde que se ratificó la sentencia del juzgado de Huesca que ordena trasladar a Sixena los murales que están en el MNAC, a pesar de todos los informes que alertan del grave riesgo que implicaría para una obra que es muy frágil, diversos actores han reclamado al ministerio que el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) emita un informe contra la operación. Este documento haría difícil ejecutar la sentencia, ya que la jueza que lo ha ordenado podría incurrir en un delito contra el patrimonio si no hiciera caso de los técnicos y las pinturas se dañaran debido al traslado. De hecho, ERC presionó a Urtasun en el Congreso reprochándole su «contundencia variable», ya que ha defendido de manera clara la permanencia del Guernica en el Museo Reina Sofía –el País Vasco reclama el cuadro de Picasso– y, en cambio, su posición en el caso Sixena es más discreta. El ministro aseguró que él no comparte la sentencia del juzgado de Huesca porque «ignora el criterio de los técnicos», pero alegó que en el caso del Guernica la decisión era solo del ministerio y que en el caso de los murales del MNAC hay una sentencia de por medio. Para facilitar la posición del ministerio, los abogados del MNAC han llegado a solicitar al juzgado de Huesca que encargue el informe al IPCE, pero la jueza les ha denegado la petición.

«Lo mejor es no mover las pinturas»
Además de defender la posición del ministerio, Hernández recalca que «todos los informes» de los que se dispone –aunque no haya uno específicamente del IPCE– y «todas las evaluaciones de riesgos que se están haciendo» indican que sería «un error sacar estas pinturas de su lugar, si lo que primamos es la preservación del patrimonio». «Es lo que a nosotros nos está guiando en todo momento», asegura.
Como réplica al discurso político que se hace desde Aragón, la consellera también recuerda el motivo por el cual los murales de Sixena están en el MNAC. «La llegada de las pinturas a Cataluña y al MNAC se produce durante la Guerra Civil, se hace en un contexto de salvaguarda del patrimonio. En algunos momentos alguien ha querido hablar de expolio, pero en realidad lo que hubo fue una operación de salvaguarda que la Generalitat de Catalunya hizo en un lugar que pertenecía en aquel momento al Obispado de Lleida y que, por tanto, estaba bajo su protección», ha advertido. «Todo el trabajo que se ha hecho de preservación, de estudio, de puesta en valor, de disposición para la ciudadanía, ha sido impecable por todas las personas que a lo largo de los años se han ocupado», añade. «Si queremos que continúen con este estado de conservación y al alcance de toda la ciudadanía, lo más indicado, según nos dicen todos los expertos, es no moverlas», concluye.
En cuanto a un posible traslado forzoso, como pasó con las piezas de Sixena que había en el Museo de Lleida en 2017, alerta: «No quiero imaginarme esa situación ni esa imagen, francamente lamentable. No me lo puedo imaginar y me gustaría que eso no ocurriera».

