El músico catalán Francesc Ribera (Berga, 1967), más conocido como ‘Titot’, ha vuelto a los escenarios con el regreso de Brams, que ha roto un largo silencio de ocho años con un nuevo disco de cinco canciones, y deja claro que el retorno del grupo no es un ejercicio de nostalgia, sino la voluntad de dar voz a lo que el grupo quería decir sobre los hechos del 1 de Octubre. Tornar-hi, tornar-hi i tornar-hi es el resultado de haber digerido la «derrota» del Primero de Octubre y es la herramienta con la que Brams quiere recuperar el impulso del movimiento independentista. «Este disco está dirigido a intentar volver a poner en marcha esto. A dar combustible a los motores del movimiento civil», manifiesta en esta entrevista con El Món. Y habla del significado de las cinco canciones del disco, que, según admite, cuatro serían «las patas de la mesa y una el jarrón». El análisis sobre qué pasó el Primero de Octubre se ha hecho desde la distancia. «Era muy fácil hacer un disco en el año 2019 cagándose en todo», dice, pero cree que solo habría servido para liberar sus conciencias y, por otro lado, «habría contribuido a la intransitabilidad del movimiento», que de por sí ya está bastante desorientado. Con todo, reivindica que el independentismo no está muerto y hace un llamado a «sacar fuerzas, energía y esperanza para volver cuando podamos».

¿Cómo han ido los conciertos hasta ahora?

Por ahora, bastante bien. A nosotros nos interesaba que no se viera esto como enésimo ejercicio de nostalgia de lo que había pasado, sino que las nuevas canciones tuvieran un espacio digno y, en este sentido, creemos que ha funcionado muy bien. Nos preocupaba un poco ver si conseguiríamos que las nuevas canciones se hicieran un lugar digno en el concierto entre las canciones que forman parte de nuestra historia y que son las que mucha gente de nuestros seguidores conocen. Por lo que hemos visto en los conciertos que hemos hecho hasta ahora, esto ha sido así. Ha habido tiempo para que la gente las escuchara, las conociera, las digiriera e incluso las aprendiera.

¿Por qué sentisteis que ahora era el momento de romper el silencio de Brams, después de ocho años?

Hacía mucho tiempo que teníamos ganas de romper el silencio, pero sabíamos que no tenía mucho sentido hasta que no tuviéramos clarísimo qué era exactamente lo que queríamos decir, cómo lo queríamos decir y qué queríamos lograr con lo que decíamos. Nosotros siempre hemos procurado hacer canciones y cantarlas cuando hemos tenido cosas que decir. El medio nunca ha ido por delante del mensaje. Esto siempre ha sido un aspecto constitutivo, que siempre ha formado parte de nuestra forma de ser. En su momento dejamos de tocar cinco años, porque nos parecía que en ese momento ya habíamos dicho todo lo que en ese momento se podía decir. Y después tuvimos la necesidad de volver en el año 2010. Y ahora ha sido una cosa semejante, dado que después de los hechos del año 2017 quedamos un poco aturdidos. Es eso que sabes que pierdes, pero no acabas de saber qué has perdido. Cuando ves que lo que ha pasado ha sido una derrota, qué has perdido en el camino y qué has ganado, entonces ya sabes el punto de partida en el que estás y es el momento de ver cómo explico lo que tengo ganas de explicar y hacer las canciones. Pero es un proceso largo.

Francesc Riber Titot, cantant de Brams. Sant Quirze del Vallès, 18.03.2026 | Mireia Comas
Francesc Riber Titot, cantante de Brams. Sant Quirze del Vallès, 18.03.2026 | Mireia Comas

Por lo que explicas, entiendo que el Primero de Octubre fue un punto de inflexión para el grupo.

Sí, porque nosotros desde nuestros inicios en los 90 siempre habíamos estado empujando hacia un lugar que se transformaría un día concreto, pero en definitiva siempre habíamos estado empujando hacia allí. Cuando se empezó a visualizar y a materializar la fecha, ya incluso mucho antes, con las consultas y todo el proceso que hubo previo, nosotros nos alineamos con el discurso sin discutir nada. Cuando pierdes, quedas especialmente aturdido porque te habías comprometido. No solo se ha roto una esperanza, sino que te sientes corresponsable porque te has añadido a activar a la gente y a esperanzarlos. Aunque nuestro papel fuera en el ámbito de la batalla cultural y de poner música a una hegemonía naciente. Pero, de una manera u otra, te sientes corresponsable y tienes ganas de decir la última palabra.

¿Este silencio y las canciones de ahora han servido para digerirlo todo y decir lo que se debía decir?

Para digerirlo todo, no. Las canciones las hemos hecho cuando lo hemos acabado de digerir todo. Les hemos puesto letra, les hemos puesto música y ahora tenemos ganas de decirlo porque lo teníamos en la garganta desde hace tiempo. Hay que encontrar el contexto, la calma interior, haberlo digerido todo y encontrar las palabras para compartirlo.

El disco se titula Tornar-hi, tornar-hi i tornar-hi, que está inspirado en la frase «Para vencer hay que ir, ir y ir», de Antoní Massaguer.

Sí, pero no queríamos que fuera un mensaje de volver vacío. Había que darle contenido. Y, por tanto, creemos que debía ir acompañado por los flancos con una serie de ideas, que estuvimos debatiendo cuáles serían. Hicimos un término medio entre todo lo que queríamos decir y la capacidad real que teníamos para explicarlo. Nosotros somos un grupo que no estamos en actividad absoluta, que aparecemos cuando podemos, que hacemos los discos que podemos, porque todos tenemos otros trabajos, otros grupos. Llegamos a un punto de encuentro entre todo lo que queríamos explicar y todo lo que podíamos explicar. Decidimos hacer cinco canciones porque creíamos que así el mensaje sería más fácil de hacer llegar, que si hacíamos diez el mensaje quedaría más fragmentado.

El disco son cinco canciones, pero cuatro tienen un mensaje muy claro. ¿Vendrían a ser las cuatro patas de la mesa?

Sí. La otra [Hi ha vi després de la mort] es el jarrón que hay sobre la mesa para que no parezca que estamos todo el día en un sótano pensando cómo destruir España y el capital, ¿no? Que en parte es verdad, pero en parte no. Porque tenemos vida, tenemos amigos, vamos a hacer el loco. Nos gusta la cultura popular y nos gusta disfrutar de la vida que buenamente podamos tener. Hay que contextualizar el sufrimiento. Estamos en una situación de derrota. Estamos en una situación que culturalmente estamos en retroceso y hay dos estados que pretenden nuestra disolución. Es una situación grave, pero insisto en que hay que contextualizarla. Nosotros siempre hemos utilizado la tradición de la canción de taberna, que es un elemento de la cultura popular que ha caracterizado nuestra vida como grupo. Y lo condimentamos con esta canción. Pero sí, como dices, son cuatro patas de una mesa, cuatro esquinas que te marcan un discurso. Por tanto, no es un disco que recoge las cuatro últimas cosas que se nos han ocurrido, sino que recoge cuatro o cinco de aquella veintena que se nos han ocurrido dispuestas de la mejor manera posible para que se comprenda el discurso completo.

¿Cuáles son esas cuatro ideas?

La primera es la energía y el empuje para volver. Es decir, hemos perdido, pero no queda otra solución que levantarse y volver a empezar porque no estamos en una situación estática, sino que hay cambios constantes. Es sacar fuerzas, energía y esperanza para volver cuando podamos. La segunda, es un canto a la autoestima. Estamos mal, pero no estamos cruzando la frontera por Portbou. Quiero decir, estamos mal, pero ha habido otros momentos en que hemos estado bastante mal y hemos sobrevivido. Parece que nuestra fatalidad sea la peor de toda la historia, cuando ha habido fatalidades peores. Por tanto, si vamos viviendo fatalidades es porque estamos vivos. Otro, en nuestro caso, ya se habría muerto. De alguna manera hay que darle la vuelta y celebrar poder vivir muchas fatalidades porque no solo significará que estamos vivos, sino que somos muy fuertes para resistirlas. La tercera sería un grito de alerta por el riesgo de digerir la derrota y la frustración personal a costa de los más débiles, que sería el discurso de la xenofobia. Para nosotros esto también es una forma de rendición. Y, finalmente, el cuarto, que también va en un sentido de un género que abraza la ironía, nos sitúa en un supuesto plano de perdonavidas con alguien que teóricamente te está aplastando.

¿Y por qué habéis decidido publicar las canciones de forma individual cada dos semanas?

Sobre todo para dar la máxima intención y la máxima atención a cada una de las canciones. No eran las últimas cinco canciones que se nos han ocurrido y que hemos tenido tiempo de hacer, sino que han sido pensadas como un discurso completo. Un discurso tiene un inicio, un desarrollo y un final y queríamos que la gente las escuchara en este orden. Antes la gente escuchaba la cara A de un disco, pero actualmente el disco no se publica en soporte físico, porque no sabríamos dónde ir a venderlo, y hay el riesgo de que las canciones queden flotando en la inmensidad oceánica de las plataformas digitales y las redes. Nosotros queríamos evitar que la gente tuviera que escuchar las canciones cuando el algoritmo le dijera.

Francesc Riber Titot, cantant de Brams. Sant Quirze del Vallès, 18.03.2026 | Mireia Comas
Francesc Riber Titot, cantante de Brams. Sant Quirze del Vallès, 18.03.2026 | Mireia Comas

¿Crees que la industria musical penaliza las canciones con discurso?

Quizás la industria musical no porque está dispuesta a difundir lo que sea. Como se juega poco y la apuesta es barata, apuesta por todo. Otra cosa es el tema de contrataciones de directos, donde nosotros en este caso no hemos jugado. Nos hemos montado una gira producida por nosotros en los lugares que hemos elegido. Pero esos circuitos sí que penalizan. Es cierto que es mucho más fácil ir a buscar algo para todos los públicos, para que nadie se enfade, incluso sea a costa de no decir nada.

¿La música aún puede ser una herramienta de transformación política?

Si ahora te dijera que sí, parecería pretencioso. Me conformo con que acompañe un movimiento hegemónico y que ayude porque no haría más que ponerle combustible.

¿Y esta distancia que habéis tomado del Primero de Octubre era necesaria para no enfocar la cuestión desde la rabia del momento?

Sí. Era necesario. Era muy fácil hacer un disco en el año 2019 cagándose en todo. Nos habríamos quedado muy tranquilos y nos habríamos liberado de toda culpa, pero, ¿y ahora qué? De la misma manera que nos habría pacificado las conciencias, habría contribuido a la intransitabilidad del movimiento, que ya es bastante intransitable.

Vosotros lo tenéis muy claro, pero ¿el movimiento independentista está desorientado?

Sí. Hay una cierta desorientación porque el independentismo se ha quedado sin una estrategia. Quien crea la estrategia no son los partidos políticos, porque su acción, en todo caso, es ejecutarla. Quien debe diseñar la estrategia y ponerla en funcionamiento es el movimiento civil. Mientras continuemos poniendo toda la atención en los partidos, estamos desatendiendo el auténtico motor, que es el movimiento civil. Se debería activar la estrategia. Está bien que los partidos tengan representación, sobre todo por si una parte de esta estrategia se debe activar en las instituciones. Y, si no, por una simple cuestión de legitimación representativa del movimiento.

¿Hay que recuperar el empuje del movimiento?

Sí, yo creo que eso es lo que hace falta. Hay que recuperar ese empuje. Y para ese empuje hacía falta esperanza y hacía falta quitarse el corazón agrio. Y como hace falta eso, aquí está la respuesta de por qué hemos sacado este disco. Este disco está dirigido a intentar volver a poner en marcha esto. A dar combustible a los motores del movimiento civil.

Por ejemplo, A cada enterrament remarcáis la capacidad de resistencia del pueblo catalán.

Cada vez que vivimos una fatalidad casi es un momento de celebración y no de pena porque las estamos sobreviviendo todas. No hace falta ponerse espléndido con esto, porque no hace falta hacer bandera ni especialización, pero hay que combatir este desánimo de lo mal que estamos porque si no vale más dejarlo y dejarlo correr.

Francesc Riber Titot, cantant de Brams. Sant Quirze del Vallès, 18.03.2026 | Mireia Comas
Francesc Riber Titot, cantante de Brams. Sant Quirze del Vallès, 18.03.2026 | Mireia Comas

“Nos han negado la lengua y la cultura. Y, como mucho nos la han hecho opcional… Y, sin embargo, la seguimos hablando»

Hay dos lenguas oficiales, pero una es obligatoria y la otra es opcional. Construir la igualdad desde una posición de desventaja es perpetuar la desigualdad. Es decir, te prohíbo durante 50 años hablar catalán, y ahora no, mitad y mitad. Esto no va así. O sea, si quieres que seamos equitativos, prohibimos el castellano durante 50 años y a partir del día siguiente que cada uno decida. O sea, nos tenemos que construir la igualdad a partir de la desventaja. Lo que hacen todos estos tolerantes en definitiva es reforzar y perpetuar la victoria del dictador.

En ‘La por i la covardia’ vinculáis el identitarismo en el país con la voluntad que tiene el estado español de desviar la atención del proceso de liberación nacional… ¿Es una referencia directa a la aparición de Aliança Catalana?

El hecho de que de repente nazca el identitarismo es una operación de estado como una casa de campo. Una operación de estado no necesita tener funcionarios trabajando, solo hace falta que haya alguien que vaya a favor de dividir, fraccionar e imposibilitar una mayoría. En este sentido, Salvador Illa y compañía están borrachos de cava cada día que esto crece porque esto convierte su gris minoría en algo que se promete perpetuo mientras existe esto. Más allá de que cualquier intento de buscar la pureza lo único que hace es minimizarnos. Este aislamiento en la pureza hace que se pueda vivir con mucha paz la agonía de la nación catalana, pero eso no nos interesa. Lo que nos interesa es que la nación catalana no muera, y con estas posturas la estás condenando a muerte.

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