Gorka Rodríguez no lo ha tenido fácil en el camino hasta poder ser presentador de TVE. Poder presentar El Cazador cambió su vida, eso siempre lo ha dicho, pero ahora sabemos que decía la verdad porque ha sacado a la luz que poco antes no podía ni comprar champú en el supermercado. El periodista se ha abierto en canal en una entrevista al pódcast de Vanitatis que sirve para conocer los graves problemas económicos que atravesó hace 10 años. Ahora forma parte del equipo del Grand Prix, que le ha dado aún más notoriedad, pero ¿cómo es que atravesó una crisis tan grave?
Él mismo lo ha explicado sin avergonzarse: «Casi no podía ni pagar el alquiler, pero una persona que había creado un proyecto me dijo que no me preocupara, que no me pagaría mucho, pero que si me unía al proyecto y le daba dinero para su creación, podría pagar el alquiler unos meses. Le ayudé y desapareció… me vi con el agua al cuello y me di cuenta de que tenía que irme de Madrid«.
Ha pasado una década, pero dice que aún tiene en mente «cada día» la sensación de no tener dinero ni siquiera para comprar un bote de champú: «Recuerdo bajar al supermercado a comprarlo y que me dijeran que no podía comprarlo. Y no es por el champú en sí, ya que puedo pasar con el cabello sucio, sino que no podía comprar comida ni comprar nada«. ¿La única solución que encontró? Continuar pagando el gimnasio, que era uno de estos low cost, para poder ir allí a ducharse y llenar su bote de champú: «Lo llenaba allí con el dispensador que te dan».
No veía la luz al final del túnel, pero comenzó a apuntarse a absolutamente todas las ofertas de trabajo de redactor que encontraba y lo terminaron llamando desde Aragón TV dos meses después de tocar fondo económicamente hablando: «Con aquel trabajo de presentador recuperé un poco de aliento y, desde entonces, todo me ha ido muy bien», celebra.
Los problemas de Gorka Rodríguez hasta conseguir ser presentador
Gorka Rodríguez no ha sido de esos presentadores que van encadenando un proyecto tras otro. Su entorno le decía que tenía que abandonar la idea de trabajar en televisión, que se estaba haciendo mayor y cada vez sería más difícil que lo ficharan para ponerlo al frente de un programa. Él, sin embargo, continuó insistiendo e insistiendo… pero con una fecha límite en mente: «Me marqué los 40 años como límite para haber obtenido éxito como presentador porque mucha gente me decía que después de los 40 no haría nada«. No encontraba nada y, en un momento dado de su vida, estuvo a punto de tirar la toalla: «Me deprimí mucho, pero mucho«.
Cuando el presentador comenzó a trabajar en El Cazador, los compañeros de equipo tampoco le pusieron las cosas muy fáciles. En esta entrevista, saca a la luz que mucha gente no estaba de acuerdo con que estuviera él al frente: «No querían que cambiaran al presentador, que lo entiendo, pero de ahí a leer ciertas cosas… No me lo tomaba personalmente, pero me habría gustado que me vieran presentar antes de valorar si lo hacía bien o mal». Después la cosa ya se fue tranquilizando, dice, pero la primera crítica fue que era mal presentador: «En ese momento, lloré mucho en terapia y, con el tiempo, descubrí que la culpa no era mía sino que había ciertas personas allí dentro que no querían que yo estuviera«.

Unos años después le ha llegado la oferta de ser copresentador del Grand Prix, la que aceptó sin pensárselo porque le ayudaba a cumplir uno de sus sueños. De hecho, en su momento, llegó a escribir una carta a Ramón García en la que le decía que, de mayor, quería ser como él: «En el primer ensayo, sin embargo, creí que el trabajo me quedaba grandísimo porque no hacía nada bien«. Una historia de superación que demuestra que, a veces, los caminos más difíciles son los que valen más la pena.

