Iñaki Urdangarin se ha reinventado tras la cárcel y ha montado una empresa de coaching que ayudará a personas que quieran hacer un cambio de vida radical o que quieran vender la experiencia del antes y el después en su vida. Curiosamente, la sede de esta sociedad está en Barcelona y no en Vitoria, donde tiene su residencia habitual. No se sabe cuál puede ser el motivo, pero el exduque de Palma se ha trasladado a la capital catalana y se ha montado un despacho en la calle Valencia, en pleno Eixample. Ahora han salido a la luz todos los detalles de esta nueva vida y es sorprendente.

El Español ha podido saber que Iñaki vive en Barcelona entre semana y solo ve a su pareja, Ainhoa Armentia, los sábados y domingos. En el Eixample trabaja, tiene reuniones, come en restaurantes cercanos y también se deja ver por lo que era su barrio en Pedralbes.

Uno de los titulares de estos últimos días es que se le ha visto en compañía de una mujer varias veces, una compañera de trabajo que han podido saber que se llama Núria Sala. Su entorno ha hablado de esta relación: «Son grandes compañeros y comparten mucho tiempo«. Ella es directora estratégica y consultora de marketing que está acostumbrada a liderar grandes empresas. Dedicada a acompañar empresas en proceso de transformación, forma parte del equipo directivo de este nuevo trabajo de Iñaki Urdangarin.

Què se sap de les memòries d'Iñaki Urdangarin - Europa Press
Iñaki Urdangarin se ha montado un despacho en Barcelona y se sabe qué hará allí | Europa Press

El núcleo duro de esta empresa también lo forma Iñaki Saltor y el exjugador de baloncesto Ferran Martínez. Juntos, dirigen una sociedad que han llamado Bevolutive y que tiene, entre sus clientes, al medallista Thierno Boubacar, quien ha confiado en ellos para publicar un libro sobre su superación personal.

Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia, una relación a distancia

Los amigos de Iñaki Urdangarin dejan claro que está contento e ilusionado por la publicación de sus memorias, pero que es la consolidación de esta empresa catalana lo que ocupa el 100% de su tiempo. En cuanto a la distancia física con su pareja, a más de 500 kilómetros de distancia, confían en que no les afecte mucho: «Ella no puede desplazarse con tanta facilidad como él, así que sus vidas transcurren por separado cada vez más».

El problema es que él quería volver a vivir en Barcelona y no ha parado hasta que lo ha conseguido: «Que él viaje cada semana no significa nada, ya contaban con eso«, dicen. En las últimas entrevistas que ha concedido, asegura que la llegada de Ainhoa a su vida ha supuesto un «aire fresco» y que forma parte de una parte «esencial» de su presente y «ojalá» de su futuro. No siempre es fácil gestionar una relación a distancia, pero ya son adultos y tienen sus respectivas vidas. Habrá que ver si consiguen superar esta lejanía sin perder la llama.

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