Una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esta es la petición que ha hecho el gobierno de Venezuela a la comunidad internacional tras el ataque de Estados Unidos a Caracas que ha permitido detener al presidente Nicolás Maduro. Lo ha hecho a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Yván Gil, quien ha informado del registro formal de esta demanda con el objetivo de abordar lo que consideran es una «agresión criminal» por parte de EE.UU. «La República Bolivariana de Venezuela, solicita (…) tenga a bien convocar de manera urgente una reunión de emergencia en la que se discutan los actos de agresión perpetrados por los Estados Unidos de América contra la República Bolivariana de Venezuela», ha planteado el embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Reinaldo Moncada Acosta, en la misiva oficial.
En esta petición, también se solicita una condena de este ataque, además del cese de las ofensivas armadas estadounidenses contra Venezuela y la adopción de medidas para que Washington «responda por los crímenes de agresión cometidos». El documento denuncia «un conjunto de ataques armados brutales» de Estados Unidos contra instalaciones civiles y militares en Caracas y otras ciudades de Miranda, Aragua y La Guaira. «Tropas especiales estadounidenses están ejecutando ataques en varios puntos del territorio nacional con helicópteros y aviones», se asegura. El gobierno venezolano considera que el operativo impulsado por Donald Trump es un «flagrante acto de agresión, premeditado, reconocido y publicitado que viola flagrantemente las disposiciones del párrafo 4 del Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas», que veta el uso de la fuerza contra cualquier Estado.
Las autoridades del país ven la ofensiva como un ataque «criminal e injustificado» sin precedentes en la historia venezolana, más allá de los ataques del Reino Unido, Alemania e Italia del año 1902. Con este movimiento, Estados Unidos -sigue el comunicado- «muestra su verdadero rostro: se trata de una guerra colonial para destruir nuestra forma republicana de gobierno, libremente decidida por nuestro pueblo e imponer un gobierno títere que permita el saqueo de nuestros recursos naturales, entre ellos la mayor reserva de petróleo del mundo». Caracas advierte así que se reserva «el derecho inherente a la legítima defensa» para proteger su población, su soberanía e integridad territorial.

Colombia y Rusia apoyan la petición
Es importante recordar que tanto Colombia como Rusia ya se habían mostrado favorables a la convocatoria de una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU tras el ataque estadounidense a Caracas.


