Después de semanas de práctica de prueba, con intensos testimonios, y después de que el tribunal haya escuchado durante varias jornadas audios delicados y las declaraciones grabadas en instrucción del comisario Enrique García Castaño, el juicio de la operación Kitchen, ha entrado en una nueva dimensión. En concreto, esta mañana se ha iniciado la ronda de declaraciones de los imputados, el hierro del ministerio del Interior durante los años de plomo de la policía patriótica, con el ministro Jorge Fernández Díaz al frente.

Con la más que previsible negación de haber participado en un dispositivo clandestino para robar las cuentas del PP que el extesorero del PP, Luis Bárcenas, tenía y que aportaban información delicada sobre la financiación irregular del partido. El primero en pasar por el estrado ha sido el exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, alias Paco Bomba.

Solo ha contestado las preguntas de su abogado y del tribunal. La fiscalía le reclama 15 años de prisión. Martínez ha negado que hubiera ordenado ninguna operación de espionaje para robar información a Bárcenas. Martínez también ha negado su «preocupación» por las supuestas grabaciones comprometedoras que tenía Bárcenas o haber ordenado la destrucción de los discos duros con supuesta información. Ha reafirmado el mismo argumentario el exministro del Partido Popular de Cataluña, que también solo ha respondido a las preguntas de su letrado y del tribunal.

Francisco Martínez, en un momento de su declaración por la operación Kithen
Francisco Martínez, en un momento de su declaración por la operación Kithen

«Me enteré por la prensa»

Jorge Fernández Díaz ha declarado haberse enterado del supuesto espionaje a Bárcenas, «a través de la prensa». De hecho, ha recordado que las decisiones operativas de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no pasan por el despacho del ministro. También ha negado los mensajes cruzados por WhatsApp con su número dos sobre la operación. En este sentido, ha razonado que no tenían ninguna lógica porque en todo caso deberían ser mensajes de Martínez hacia el ministro y no al revés.

Por otro lado, ha negado haber ordenado ninguna operación para robarle información comprometedora y que nadie en el PP le hubiera expresado ninguna «preocupación» o «inquietud» sobre la información que pudiera tener en grabaciones o documentos. «Nadie me habló de la operación ‘Kitchen'», ha argumentado. «Tuve conocimiento de la operación cuando comenzó a aparecer en los medios de comunicación. No había oído hablar de ella y, por tanto, no la había comentado con nadie», ha sentenciado.

«Nunca ordené nada»

La ex mano derecha del ministro, ha remarcado que «nunca» ordenó «ninguna investigación sobre nada» y que Fernández Díaz le preguntó en 2013 si «sabía algo sobre un asociado cercano a la familia Bárcenas», en referencia a la contratación de Sergio Ríos, el chófer del extesorero, como informador en la presunta trama. De hecho, ha apuntado al exdirector Adjunto Operativo, Eugenio Pino, procesado en el caso, Eugenio Pino, quien le confirmó que era un confidente de la policía. Sin embargo, ha negado rotundamente con un «es imposible» haber arreglado unas oposiciones para el confidente.

Martínez ha reconocido tener contactos habituales con el comisario José Manuel Villarejo, porque era un «torrente de información». En este sentido, ha admitido que lo conoció cuando ingresó en el gabinete del ministerio del Interior. En este contexto, ha destacado que ni Villarejo ni el comisario García Castaño le propusieron hacer nada ilegal. Así mismo, ha negado con la misma contundencia haber impedido la investigación de la Gürtel ni haber presionado al inspector Manuel Morocho.

Comparte

Icona de pantalla completa