Si fuera un combate de boxeo, se podría decir que los Mossos d’Esquadra se han salvado por la campana. Los policías encargados de citar a Jair Domínguez han podido cumplir su misión a cinco minutos de comenzar el juicio al que debían convocar al humorista en la Audiencia de Barcelona. Así lo ha explicado Domínguez a la salida de la vista oral que esta mañana se ha celebrado a raíz de una querella de Vox por un delito de odio a raíz de un chiste en una sección titulada Un bon dia de merda en el programa El Matí de Catalunya Ràdio en el año 2021.
Domínguez recibió la semana pasada una resolución de la sección Tercera que instaba a los Mossos a arrestar a Jair Domínguez porque aún no había sido citado al juicio oral para este martes. El abogado del humorista, Jaume Alonso-Cuevillas, sorprendido por la decisión del tribunal, presentó un escrito recordando que Domínguez estaba personado en la causa con abogado y procurador y era perfectamente consciente de la fecha y hora del juicio.
Además, recordaba, en el mismo escrito que las peticiones de pena no requerían, por un delito de incitación al odio del artículo 510 del Código Penal, su presencia. Por otro lado, remarcaba que la única acusación era la formación ultraespañolista Vox. En todo caso, los Mossos comenzaron un periplo para citar al humorista con un evidente embrollo de direcciones y contactos. Hasta que, al final, los Mossos le llevaron la citación al Palacio de Justicia justo antes de comenzar la vista oral.

«Estoy en casa montando un sofá»
Domínguez difundió en X que había recibido una notificación que lo situaba en «paradero desconocido». Se puso en contacto con los Mossos y les dijo que estaría en casa. Pero la policía, se fijó mal en el domicilio actual y fue a su antigua dirección donde encontraron a su exesposa y «asustaron a los vecinos». El humorista les recordó que estaba en su casa montando un sofá, en Banyoles. Tampoco lo pudieron localizar, hasta que decidieron citarlo en el mismo Palacio de Justicia con el entendido de que se había dado por citado y que había anunciado que acudiría al juicio. Finalmente, lo esperaba un mosso en el Palacio de Justicia que le hizo firmar la citación. De esta manera, se cerró una verdadera gincana pero no del todo. Según ha reconocido Domínguez no ha podido acabar de montar el sofá porque al paquete le faltaban dos patas, que ya ha reclamado al almacén de muebles donde lo adquirió.

