La polémica por el despido de un trabajador de la empresa de cotrabajo Aticco por haber solicitado poder usar el catalán ha abierto un debate profundo sobre los derechos lingüísticos en el ámbito laboral. En medio de este escenario, Plataforma per la Llengua ha dado un paso adelante y ha publicado una breve guía de autodefensa laboral a través de las redes sociales. La entidad busca ofrecer «herramientas prácticas» a los trabajadores que se encuentran en situaciones de presión, discriminación o bajo la amenaza de despido por el simple hecho de defender su derecho a trabajar en la lengua propia del país. Bajo la premisa de apoyar al trabajador, la ONG de la lengua ha estructurado una serie de consejos legales y prácticos muy concretos para enfrentarse a las direcciones de empresas hostiles con el catalán.
El coordinador de Empresa y Consumo de Plataforma per la Llengua, Xavier Dengra, detalla en conversación con El Món los pasos que debe seguir cualquier empleado que detecte que sufre discriminación en el trabajo por hablar en catalán. «Los hablantes de catalán deben saber que tienen unos derechos lingüísticos que deben hacer respetar, que deben poder mantener la lengua, que deben poder denunciarlo y que deben poder resistir un embate como este», señala Dengra, recordando la necesidad de dotarse de un blindaje jurídico ante unas direcciones de empresa que suelen ser «hostiles».
⚒️ ¿Qué puedes hacer si en el trabajo te presionan, te discriminan o te quieren despedir por defender tu derecho de trabajar en catalán?
— Plataforma per la Llengua (@llenguacat) July 3, 2026
En este hilo te explicamos algunas herramientas prácticas para defender tus derechos lingüísticos y laborales. 🫱🏼🫲🏽
Toma nota, trabajador catalán!🧵 https://t.co/bSRg4rYjmE
¿Qué se considera discriminación lingüística en el trabajo?
Dengra apunta que el camino de la denuncia comienza por identificar claramente cuándo se está produciendo un agravio lingüístico. En el ámbito digital o escrito, la detección es relativamente sencilla. Según el portavoz, «cualquier correo electrónico o comunicación escrita en la que se nos sugiera, se nos manifieste o se nos obligue a aceptar que el catalán no es una lengua suficientemente válida en la comunicación interna o con los clientes ya connota y pasa a ser una discriminación». Ante esto, la consigna es clara: acumular y guardar de manera inmediata todas estas evidencias.
El peligro de ser despedido sin haber guardado los archivos
Uno de los errores más comunes entre los trabajadores afectados es esperar a que se consume el despido para comenzar a recopilar la información. Desde Plataforma per la Llengua advierten que esta es una práctica de gran riesgo. «Es una prevención importante no esperar a que llegue el momento consumado del despido, porque tal vez después todo lo tenías en el ordenador o en el dispositivo de trabajo y ya no tienes acceso», expone Dengra. Por este motivo, la ONG aconseja que, en caso de no querer denunciar de manera inmediata, el empleado vaya enviando y guardando preventivamente todos los correos electrónicos, capturas de pantalla o advertencias escritas en su dispositivo o correo personal. De esta manera se garantiza disponer de la documentación una vez la empresa corte los accesos a sus servidores.
¿Cómo actuar ante la discriminación oral?
La situación se complica cuando las presiones o los menosprecios se producen de viva voz, un hecho habitual para evitar dejar rastro escrito, y que, en consecuencia, son mucho más difíciles de demostrar ante terceros. En estos casos, Dengra reconoce que recoger las pruebas es «la parte más complicada», pero detalla un procedimiento muy concreto. La clave pasa por que el trabajador se adelante a la jugada: «Hay que prever en qué momento se le puede recriminar el uso de la lengua y grabarlo, si es posible, con el móvil personal, o del trabajo para luego pasarse el audio al ámbito privado». La ONG del catalán, además, aconseja exigir formalmente que cualquier prohibición u orden relacionada con el uso del catalán se transmita por escrito: «Si una empresa considera problemático hablar catalán, debe asumir la responsabilidad de explicarlo formalmente», subrayan desde la entidad en defensa de la lengua.

Grabar conversaciones propias es 100% legal
Ante las dudas que a menudo surgen sobre la validez jurídica de estos audios, la entidad es contundente: grabar estas conversaciones es plenamente legal. La jurisprudencia avala que cualquier registro de voz donde el mismo trabajador participe de forma activa es legítimo y puede ser utilizado como prueba en un proceso de defensa. «Nosotros solo podemos usar declaraciones o grabaciones en las que participemos como parte activa. Por tanto, esto no debería ser ningún problema», aclara el portavoz.
La gran diferencia entre ser consumidor y ser trabajador
Aunque los pasos a seguir son muy similares a los de cualquier consumidor a quien se le vulneran los derechos lingüísticos, Plataforma per la Llengua admite que la situación laboral requiere mucha más cautela. Mientras que un cliente tiene una relación puntual con un establecimiento, el empleado depende de su puesto de trabajo para subsistir. «La relación consumidor-empresa no es la misma que la de trabajador-empresa. Aquí somos conscientes de que te ponen en un compromiso y en un riesgo ante tus superiores», explica Dengra, motivo por el cual pide «actuar con mucha más cautela y mucho más cuidado» para evitar represalias antes de tiempo.

