El catalán se mantiene como la principal lengua de identificación y de uso habitual en Manresa –considerada popularmente el corazón de Catalunya debido a un eslogan acuñado en 1969 por la posición geográfica que ocupa–, pero muestra síntomas de estabilización y de vulnerabilidad en la interacción social cotidiana. Así lo evidencia la Encuesta de Usos Lingüísticos 2025, elaborada por el Ayuntamiento de la capital del Bages a partir de 618 entrevistas. El documento constata que un 51,8% de la población hace un uso habitual del catalán —cifra muy superior a la media del conjunto de Catalunya (32,6%), pero lejos del 59,6% que registran las Comarcas Centrales—, mientras que la subordinación lingüística en la conversación sigue siendo una asignatura pendiente: más del 54% de los catalanohablantes cambian al castellano si el interlocutor les responde en esta lengua.
Uno de los fenómenos más relevantes que aporta la radiografía demográfica y social de la encuesta es el comportamiento de la lengua según el concepto de origen y de adscripción. Mientras que el catalán es la lengua inicial –aprendida en la infancia– del 40,3% de los encuestados, este porcentaje crece hasta el 50,1% cuando se pregunta por la lengua de identificación y asciende hasta el 51,8% en el uso habitual. El castellano recorre el camino inverso: un 38,5% lo tiene como lengua inicial, pero la cifra cae al 30,7% como lengua de identificación y se sitúa en el 34,2% como lengua habitual. En cuanto a otras lenguas no oficiales, asociadas a una población de origen extranjero que roza el 30% en la capital del Bages, pasan de un 17,4% como lengua inicial a un 6,6% como habitual.
En el hogar, el catalán es el idioma exclusivo en el 43,9% de los casos. La encuesta refleja una tendencia de fondo en la transmisión intergeneracional: mientras que la comunicación con los padres se sitúa alrededor del 40%-41% en catalán, el uso del catalán con los hijos sube hasta el 49,3%, consolidando un cierto aumento de peso relativo en el núcleo familiar. El castellano, en cambio, a pesar de tener una importante presencia en el hogar, tiende a reducirse en la transmisión generacional. En efecto, solo un 27,1% de los hogares manresanos se comunican solo en castellano, un porcentaje que cae casi cinco puntos en cuanto a la lengua que hablan con los hijos.

Retroceso en la sanidad y el Estado, hegemonía en las instituciones catalanas
En el ámbito de la interacción social e institucional, el comportamiento del catalán varía de manera notable según la naturaleza del servicio o la relación. La lengua es claramente hegemónica cuando la ciudadanía se dirige a la Generalitat (66,8%), a la administración local (63,3%) o a los cuerpos policiales como los Mossos d’Esquadra y la Policía Local (61,4%). Por el contrario, el uso de la lengua cae en picado en la atención sanitaria y en los trámites con el Estado. Solo un 44,2% de los manresanos habla solo en catalán cuando acude a la consulta del médico —frente a un 35,2% que lo hace en castellano— y un 40,4% lo utiliza ante la administración del Estado en Catalunya, donde la presencia del castellano asciende al 35,9%. En el entorno de consumo y relaciones de proximidad, la práctica del deporte (52,2%) y el pequeño comercio (47,6%) encabezan el uso del catalán, mientras que en el trabajo con los usuarios baja hasta el 29,9% y entre amigos se sitúa en el 29,1% de uso exclusivo.
El freno del cambio de idioma y el sesgo digital
El análisis de las actitudes lingüísticas pone de manifiesto una dinámica de alta adaptabilidad que frena la consolidación de la lengua. Aunque el 66% de la población inicia las conversaciones en catalán «siempre» o «muy a menudo», la mezcla de interlocutores hace que un 54% de los ciudadanos pase automáticamente al castellano si se les responde en esta lengua. En sentido inverso, un 59,8% de los que hablan en castellano cambian al catalán si la respuesta es en catalán. Solo un 23,6% mantiene el catalán independientemente de la lengua del interlocutor. Estas debilidades tienen un claro reflejo en el entorno digital. Si bien el catalán es utilizado por aproximadamente el 35%-39% de la población en mensajería o publicaciones en redes sociales, la mitad de los manresanos (50,9%) mantiene su teléfono móvil configurado en castellano, frente al 41,5% que lo tiene configurado en catalán.
Una campaña para mantener el catalán
El Ayuntamiento de Manresa ha puesto en marcha la campaña ‘No canviïs mai’, una iniciativa destinada a combatir la tendencia habitual de cambiar del catalán al castellano cuando ambas lenguas conviven en una misma conversación, una actitud que queda patente en la encuesta hecha pública este martes. La pieza central de esta ofensiva lingüística es un spot institucional protagonizado por el actor bagenc Jan Buxaderas Escolà, con la colaboración de la entidad cultural y teatral Els Carlins. El audiovisual, pone el acento en el contraste entre la realidad demográfica y el comportamiento lingüístico. Mientras que el 93% de la población de Catalunya declara entender el catalán —una cifra que en Manresa asciende hasta el 98%—, el cambio automático de lengua por razones de apariencia o sociales sigue siendo una práctica arraigada. El alcalde de Manresa, Marc Aloy, ha advertido que «no se puede descuidar» con la lengua. En este sentido, ha expuesto que la realidad lingüística del municipio está marcada por una «diversidad cultural y lingüística importante», un hecho que hace que la lengua comparta espacio con el castellano y otras lenguas. Desde el Ayuntamiento defienden que mantener el catalán puede ser un motor para facilitar su aprendizaje y practicarlo.

