Cèlia Espanya ha sufrido mucho por culpa del trastorno alimentario que ha arrastrado desde que era muy joven, una anorexia de la que le ha costado años poder salir. En una de sus entrevistas más sinceras sobre el tema, la influencer y presentadora de Lo Repte ha hablado sin tapujos de todo lo que ha vivido. Lo ha hecho en Sense filtres, el pódcast de RAC1 sobre salud mental, donde se abre en canal para relatar una historia personal con la que muchas chicas pueden sentirse identificadas.
La primera vez que la diagnosticaron de anorexia nerviosa fue a los 14 años, una etapa complicada que pudo superar, aunque a los 18 volvió a recaer. Ahora que ha vuelto a ganar la batalla, da las claves que la han ayudado hasta este punto. Después de muchos años haciendo gimnasia, Cèlia dejó el deporte y su cuerpo cambió. Si a eso le sumamos que le acababa de venir la regla y que desarrolló curvas en su cuerpo, nos encontramos en un escenario difícil para ella: «No aceptaba mi cuerpo de mujer y dejé de comer para intentar no desarrollarme más«.

Atrapada en una espiral, ella no se daba cuenta de que se estaba haciendo daño a sí misma: «Yo creía que me estaba cuidando y que me estaba poniendo fit. El problema es que me imponía unas normas tan estrictas que acababa sin poder comer nada… Empiezas eliminando los carbohidratos, eliminando no sé qué… y terminas sin poder comer nada ni hacer vida social. No puedes llevar una vida normal». Cèlia explica, de hecho, que cuando las amigas quedaban ella no iba o, después, hacía cosas extrañas «para compensar»: «Llegué a hacer ver que comía, cuando no comía en realidad».
Ella se veía delgada, cuando se miraba al espejo, pero siempre quería estar aún más delgada. Sus padres se dieron cuenta de que pasaba algo con Cèlia, pero cada vez que sacaban el tema acababan empeorando la situación: «Cuanto más me lo decían o cuanto más me preguntaban qué me pasaba, más radical me volvía». Hubo un día, sin embargo, que todo estalló: «Me levanté y empecé a llorar sola mientras me preguntaba dónde me había metido. Sentía que me había puesto yo misma en una prisión y tuve que pedir ayuda a los padres».
Cèlia Espanya habla de su lucha contra la anorexia
Cèlia siente que tenía dentro de sí una especie de «monstruo» que no le dejaba comer: «Dentro de ti están luchando la persona que tiene ganas de vivir y la que no«. La terapia le ha ayudado a salir de este pozo, por eso: «Tienes que volver a comer sin hambre y ver cómo tu cuerpo vuelve a cambiar. La buena noticia es que, cuando vuelves a comer, sientes que estás floreciendo como una flor porque dejas de tener frío y ya no se te caen el cabello o las uñas».
Años después, sin embargo, el TCA reapareció: «Siempre hay una herida y, cuando estás mal, tu manera de refugiarte es volver hacia la anorexia». Es curioso, pero ella sentía que ese era su lugar seguro. Dejar atrás este problema fue mucho más complicado en esta segunda ocasión porque no era consciente de que había recaído: «Yo hacía deporte y me cuidaba, así que la gente me aplaudía porque comía sano y tenía fuerza de voluntad. El problema es que, el día que no lo hacía, se me derrumbaba el mundo y me cambiaba el estado de ánimo».

La anorexia la ha acompañado desde que era demasiado joven y cree que ha formado parte de su personalidad, una herida que intenta acompañar de la mano y con amor mientras se cuida e intenta compararse con otras personas. ¿Su manera de estar bien? Intentar convencerse de que las normas que se autoimpone no son tan importantes y que, si un día come carbohidratos, no se acabará el mundo. Una situación complicada que confía poder gestionar poco a poco y con la ayuda de profesionales.

