El sindicato Semaf ha convocado cinco jornadas de huelga en los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya (FGC) bajo el pretexto de que es necesario “mejorar la seguridad” de la infraestructura. Una reivindicación que ha sorprendido a la operadora catalana, que defiende que la seguridad “prevalece sobre cualquier otro criterio”. El sindicato tiene previstas las paradas para los días 24 y 25 de febrero y para el 2, 3 y 4 de marzo.
Desde el sindicato han señalado a la ACN que la seguridad forma parte de una docena de reivindicaciones laborales y que hay conversaciones con Ferrocarriles. Unas conversaciones que niegan desde la operadora, que a pesar de todo no quieren entrar en conflicto con los trabajadores. FGC recuerda que el Semaf es un sindicato “minoritario”, con solo un 13% de la representación del comité de empresa, pero apunta que respetará los servicios mínimos que dicte el Departamento de Empresa y Trabajo. La UGT es el sindicato con más representación (13 de los 23 miembros), seguido de CCOO (6 miembros) y CGT y Semaf (2 miembros, respectivamente).

Diferencias con Rodalies
A pesar de las quejas de los maquinistas, la situación en los FGC dista mucho del caos continuo que se vive en Rodalies. La red de trenes catalana ha superado los últimos temporales sin incidentes remarcables y mantiene el servicio sin excesivas críticas de sus usuarios. Rodalies, en cambio, acumula semanas de inestabilidad por la reducción de velocidad decretada en más de 200 puntos del país.
En Barcelona, según ha explicado el Tot Barcelona, citando a diferentes maquinistas, las restricciones de velocidad están afectando la puntualidad y añadiendo presión a los dos túneles que atraviesan la ciudad. Los trenes deben ir más lentos a la salida de Barcelona y esto provoca que haya caravana en las estaciones de la capital, especialmente en la entrada de Sants. Este hecho ha provocado que algunos usuarios habituales de Rodalies, especialmente del Vallès y del Llobregat se hayan pasado a los FGC.

