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Los Mossos d’Esquadra prevén que este verano vuelvan los pinchazos a la discoteca. Esta es la previsión que hacen los responsables policiales a la vista de los datos analizados y la evolución de este tipo de fenómenos. De hecho, el año pasado los Mossos sospechaban que las punzadas podían llegar al territorio donde tienen competencias porque ya se habían denunciado en la Cataluña Norte y en Francia. Y no iban errados, porque el primer hecho de estas características del cual la policía catalana tuvo conocimiento fue el 4 de junio del 2022.

Según un informe parlamentario registrado esta semana por el consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, a pesar de que los Mossos d’Esquadra no detuvieron a nadie, sí que recibieron 156 denuncias por hechos de este tipo, pero solo pudieron registrar dos únicos denunciados. Ahora bien, el análisis de los datos indica que el fenómeno de las punzadas es básicamente «estival». Según este documento, al cual ha tenido acceso este diario, la policía espera en verano de 2023 para constatar «si se produce un aumento de los casos», tal como sospechaban el año pasado. Las punzadas obligaron a poner en marcha un plan de trabajo de detección e incluso un convenio entre los Mossos d’Esquadra y de la Federación Catalana de Asociaciones de Actividades de Restauración y Musicales (Fecasarm) a raíz de la alarma que había generado.

Sin relación con delitos sexuales

Atendidas los datos del departamento, cuando, el 4 de julio del 2022, se tuvo constancia por primera vez de una punzada en Cataluña, los Mossos d’Esquadra requirieron información a policías otros estados europeos, como Bélgica, Francia o el Reino Unido, así como en las Islas o a Navarra, por saber cómo afrontaban este tipo de hechos en los países donde ya hacía tiempos que se registraban. Además, la policía catalana implantó una serie de acciones y protocolos de investigación para valorar si estos pinchazos en las discotecas u otros entornos de ocio tenían alguna relación con delitos de carácter sexual o con robos. Una operativa pensada tanto para la prevención como para poder rastrear hechos denunciados.

La estadística de los Mossos d’Esquadra concluyó que el mes de junio se registraron dos denuncias por pinchazos; en julio, 38; en agosto, 82; en septiembre, 20; en octubre,6; en noviembre,3, y en diciembre, 5. En total 156 denuncias que han servido para hacer análisis y prospectiva. La tendencia es claramente descendente fuera de la época estival. Y los pinchazos no se han podido relacionar con otros hechos que las puedan presentar como un medio para perseguir un objetivo delictivo. «Ninguno de los hechos protagonizados por las personas denunciadas tenía relación con otra tipología delictiva de carácter sexual o patrimonial», resalta el informe de Interior.

La policía asegura que de acuerdo con el estudio de datos, hecho de manera continuada desde el mes de julio del 2022, «no se ha detectado ninguna relación entre las denuncias formalizadas o incidentes registrados con motivo de punzadas con otras tipologías delictivas de carácter sexual o patrimonial». Es decir, que no se ha podido establecer que los pinchazos sean para inocular sustancias en la víctima para una eventual sumisión química para violarla o robarle pertenencias, que era la gran preocupación. Ahora, los Mossos, a pesar de admitir que la punzada genera “terror sexual”, insisten que las estadísticas hace tiempos que muestran que la sumisión química es más bien por otros sistemas.

Parto del documento de prevención de las punzadas químicas/Mossos
Parte del documento de prevención de las punzadas químicas/Mossos

Planos especiales

En este contexto de prevención, control e investigación del fenómeno de las punzadas, los Mossos pusieron en marcha el «plan de acción contra las violencias sexuales en entornos de ocio». La operativa contemplada en este plan de acción ha permitido esta «detección incipiente de los hechos relacionados con el fenómeno de los pinchazos en ocio nocturno». Este plan se complementó con «servicios planificados relacionados con el ocio nocturno para las dotaciones en servicio». Dos elementos que han facilitado a la policía crear un «en torno a recopilación de datos» para aglutinar toda la información relativa al fenómeno de las punzadas para poderlo describir en detalle, para detectar con facilidad y de manera proactiva cualquier cambio y describir, en caso de que fuera necesario, el perfil de víctima y autor en estos hechos.

Ahora, con la experiencia y los datos en la mano, la policía, a pesar de que da por hecho un supuesto repunte en verano, ya le tienen el pie en el cuello para poder prevenir el fenómeno o hacer posteriores seguimientos una vez tengan conocimiento de alguna denuncia. La vigilancia de los pinchazos se añade al control y detección de los hechos delictivos habituales a las zonas de ocio, como las agresiones sexuales, robos, seguridad viaria, peleas multitudinarias, lesiones o tráfico de drogas. Estos son los objetivos de vigilancia a los establecimientos de pública concurrencia dedicados al ocio como las discotecas, bares musicales y pubs y los espectáculos abiertos, los espacios abiertos públicos y privados o, incluso, en espacios adyacentes como las playas o parques públicos o el transporte para llegar.

En estos planes también se incluye un operativo que firman tanto Interior como Salud y también el Departamento de Igualdad y Feminismos. Lo han bautizado como Procedimiento de actuación ante los pinchazos en locales de ocio. El verano determinará si finalmente se confirma el carácter estacional de las punzadas que los Mossos prevén a raíz de la experiencia del año pasado y de los países europeos del entorno.

Jóvenes hacen cola para entrar a una discoteca en Barcelona / EP
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