Dani Mateo forma parte de la primera línea mediática desde hace unos cuantos años, cuando comenzó a destacar en televisión. No siempre ha tenido un buen sueldo, por eso, tal como ha destacado él mismo en una entrevista que sirve para conocer cómo fue su infancia y adolescencia. Este presentador nacido en Granollers se trasladó a Barcelona cuando era muy joven y, en ese momento, solo pudo permitirse un estudio de 17 metros cuadrados que era todo un cuadro. De hecho, confiesa que era tan minúsculo que tenía que ir descubriendo las habitaciones en fascículos: “La cocina se encontraba dentro de un armario”, ha sacado a la luz.
En esta conversación nostálgica con Vanitatis, Dani Mateo destaca que tenía 23 años cuando decidió que había llegado el momento de irse de casa: “Tenía unas ganas locas de dejar el pueblo para descubrir la vida de ciudad”. El pisito se encontraba en la calle Ausiàs March, dice, un pequeño estudio con balcón que tenía un sofá cama como único mueble: “Era la única cosa que cabía allí sin que tú tuvieras que salir”.
Dani Mateo da detalles de su primer desamor
Dani Mateo ha hecho una introspección a su pasado y también ha tenido tiempo de recordar cómo era su vida sentimental cuando era pequeño. Su primer amor llegó pronto, a primero de EGB, cuando comenzó a salir con su compañera de escuela: “Se llamaba Laura, llevaba coletas y era una niña andaluza de seis años que me robó el corazón”.
Dani y ella fueron pareja durante una semana, hasta que lo dejó para poder besarse con un amigo suyo: “Me cambió por Andreu… Todos los niños de la clase fuimos pareja suya algunos días, ese año”, rememora. El humorista considera que ese fue el primer momento en que sufrió un desamor, cuando sufrió mucho más de lo que algunos pueden creer: “Me rompió el corazón, pero si lo pienso fríamente creo que fue justo y democrático”.

Él que quería ser payaso cuando fuera grande, ha sacado a la luz que era de esos niños que siempre acababa protagonizando alguna travesura. No porque fuera rebelde, pero, sino porque siempre estaba despistado y perdía cosas continuamente: “Salía de la tienda de zapatos con un zapato puesto y el otro no, le contaba un chiste a mi padre mientras tiraba al suelo toda la pintura, crucé una carreterita de cuatro carriles sin mirar porque quería ir a comprar palomitas…”. Unas declaraciones que harán gracia a unos fans que tampoco se mostrarán sorprendidos al conocer esta faceta.

