El invierno de 2026 ha sido un invierno de contrastes. Este 2026 ha sido el más lluvioso de los últimos 30 años, ya que para encontrar un invierno con una precipitación acumulada tan lluvioso como el de este año hay que remontarse hasta el invierno de 1995-1996. Marc Prohom, jefe del área de climatología del Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), señala que «lo que caracteriza este invierno no es un único episodio extremo, sino la persistencia de situaciones favorables a la precipitación durante buena parte de la estación».
El Meteocat destaca que «la concatenación de tormentas, gotas frías (también conocidas como DANA) y frentes atlánticos ha provocado acumulaciones muy destacadas y generalizadas», y pone de ejemplo las cifras de precipitación acumulada en el Parque Natural de Els Ports (657 litros por metro cuadrado), en el Pantano de Darnius-Boadella (591) y en Puig Sesolles (583).
No solo ha sido un invierno con la lluvia como gran actor predominante, ya que también ha sido un invierno especialmente marcado por la nieve, sobre todo en el Pirineo Oriental. En la estación meteorológica de Nuria se llegaron a registrar 144 centímetros de nieve acumulada, una cifra que es el récord de los 26 años de datos de esta estación.
Un invierno cálido
Aunque ha sido un invierno lluvioso también se ha caracterizado por ser un invierno cálido, ya que se ha registrado un diciembre cálido, un enero con valores próximos a la normalidad y un febrero muy cálido. De hecho, el Meteocat señala, que «los días 11 y 12 de febrero se batieron récords de temperatura mínima más alta en 13 estaciones de la Red de Estaciones Meteorológicas Automáticas (XEMA) con más de 20 años de datos».

El Meteocat destaca que «este comportamiento térmico se explica sobre todo por las temperaturas nocturnas elevadas, que se han situado por encima de la media durante gran parte de la estación, con pocas interrupciones puntuales a principio de invierno y durante el periodo de Navidad». Desde el Servei Meteorologic de Catalunya señalan que la gran cantidad de perturbaciones que se han registrado han evitado que se hayan registrado períodos de estabilidad anticiclónica. Aleix Serra, jefe del equipo de control de calidad de datos del Meteocat señala que “esta falta de estabilidad ha impedido los típicos episodios de inversión térmica en valles y llanuras interiores, y ha dificultado la acumulación de aire frío durante la noche, lo que ha mantenido las temperaturas mínimas claramente por encima de la media”.

