La multinacional alemana MediaMarkt, con antecedentes por vulnerar los derechos lingüísticos de los hablantes de catalán y un episodio reciente de catalanofobia, ha tenido un gesto con la lengua catalana por intermediación del Departamento de Política Lingüística. Recientemente, tal como ha anunciado la Consejería de Francesc Xavier Vila, esta cadena de establecimientos dedicada a la venta de productos electrónicos ha decidido incorporar el catalán como opción idiomática en los productos de las marcas propias Koenic y Ok, que centran su actividad en los electrodomésticos; ISY, que hace accesorios para el día a día, y PEAQ, que está enfocada en el entretenimiento y la tecnología. Fuentes del Departamento trasladan a El Món que el diálogo con la compañía es muy positivo y subrayan, sin entrar en detalles, que las últimas semanas ha ido a más. A pesar de este gesto y que desde sus oficinas en el Prat de Llobregat hacen la publicidad, los folletos de ofertas y la atención al cliente desde el centro de llamadas en catalán, la compañía acumula quejas por vulneración de derechos lingüísticos.

Según datos de Plataforma per la Llengua a los cuales ha tenido acceso El Món, MediaMarkt acumuló 15 quejas en el año 2025: 10 de las cuales por atención oral, 4 por webs y servicios en línea y 1 porque en uno de los puntos de atención al cliente de una tienda había un teclado que no tenía la ‘ç’. Unos datos que se multiplicaron por tres en comparación con el año anterior, cuando la cadena recibió 5 quejas por la atención oral de sus trabajadores. En el mes y medio largo que llevamos de 2026, la ONG del catalán ya ha registrado 2 quejas por la atención oral y webs y servicios en línea. El responsable de relaciones con el ámbito empresarial de Plataforma per la Llengua, Marc Biosca, ha detallado a este diario que la mayoría de las quejas que hacen referencia a webs y servicios son por problemas a la hora de publicar reseñas en catalán. En este sentido, subraya que 3 de las 4 quejas que recibieron de webs y servicios en 2025 eran por este motivo.

Además, Biosca lamenta que las buenas palabras de la empresa cuando se han puesto en contacto con ellos no se han traducido en hechos, aunque detectan «alguna mejora» como que los trabajadores de MediaMarkt en Barcelona llevan una placa con banderas para mostrar a los clientes los idiomas que hablan. Por el contrario, lamenta que la compañía no emite facturas en catalán. En el año 2021 los servicios jurídicos de la entidad reclamaron a la entidad por qué no cumplían el Código de Consumo en materia lingüística, pero la respuesta formal emitida desde las oficinas del Prat de Llobregat, y a la cual ha tenido acceso este diario, trasladaron que eran conscientes de la serie de carencias que tenían y se comprometieron a resolverlas rápidamente. Aun así, alegaron que gestiones como la página web o los sistemas informáticos de las tiendas se realizan desde Alemania y son comunes para todos los países del grupo, y esto hace «más complicado» avanzar con la lengua. Biosca añade que después de recibir esta respuesta se envió un burofax certificado a la central que la multinacional tiene en Alemania, pero lamentablemente no se obtuvo ninguna respuesta.

Una multinacional que suspende con la lengua

En general, las grandes superficies son un mal negocio para el catalán, pero, según un estudio de Plataforma per la Llengua, MediaMarkt se sitúa en la parte media del ranking con una nota de 1,93 sobre 4. La empresa multinacional suspende en la atención virtual y no dispone de página web en catalán, y tampoco utiliza la lengua en las redes sociales corporativas como Twitter, Instagram o Facebook. El estudio de la ONG del catalán concluyó que MediaMarkt solo aprobaba por los pelos en la categoría de atención escrita y remarcaba que tanto la multinacional alemana, igual que Ikea y Bauhaus, «incumplen totalmente o parcialmente las disposiciones lingüísticas del Código de Consumo de Cataluña». El informe también desglosa las valoraciones de los usuarios sobre la atención lingüística de estas superficies en función del territorio donde se sitúan los establecimientos concretos. En el caso de Cataluña, MediaMarkt aprueba de manera muy justa, pero suspende en el resto de los Países Catalanes. Con todo, Plataforma per la Llengua concluyó que las quejas eran sobre todo por la «incapacidad de los establecimientos para garantizar la atención de los consumidores que se expresan en catalán».

Tienda de MediaMarkt en Cornellà de Llobregat / Europa Press

Catalanofobia de un trabajador de MediaMarkt: «Estamos en España y se habla en español»

De hecho, recientemente ha trascendido una discriminación lingüística que sufrió un usuario de la compañía en Palma cuando un empleado del servicio técnico de la compañía rechazó atender a un cliente que quería configurar su teléfono móvil para hablar en catalán. El trabajador, según el relato de dBalears, llegó a lanzar los objetos comprados tras la insistencia del cliente en ser atendido en catalán. «Si nos ponemos así, estamos en España y se habla en español, ahora mismo no les atiendo más», le espetó antes de lanzarle los productos comprados. Una situación de catalanofobia que ha sido debidamente denunciada en una reclamación formal al servicio de clientes de la empresa, que se disculpó.

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