Nueva denuncia por un caso de catalanofobia. En esta ocasión la protagonista ha sido la encargada de un establecimiento de Cambrils que ha contestado con un «Viva España», «esto es España» y «vete a otro sitio» a una persona que había pedido la carta en catalán para informarse de la oferta del bar irlandés y restaurante Molly Malone’s. El Món se ha puesto en contacto con Jaume R., el afectado, para conocer cómo se sucedieron los hechos después de que en su cuenta de la red social X denunciara el «mal trago» que pasó en el restaurante Molly Malone’s.

El afectado ha explicado a este diario que ayer pasó por delante del local y pidió a la encargada si tienen carta en catalán porque «tenía ganas de ir un día», pero la mujer se lo tomó «muy mal». «Enseguida se puso a la defensiva y me dijo que ‘estamos en España’ y ‘no tengo ninguna obligación'», recuerda Jaume, quien le recordó que la ley obligaba a tener al menos la información en catalán. También les expuso que siendo irlandeses podían tener un poco de empatía con Cataluña, pero el comentario la «alteró más y empezó a decir ‘Viva España’ o ‘vete a otro sitio si no te gusta'».

Para evitar que el conflicto fuera a más, Jaume prefirió marcharse porque «no tenía ganas de líos», pero deja claro que se fue «muy enfadado» por la situación que vivió. Con todo, deja claro que la intención del momento no era entrar a comer nada, sino simplemente informarse de la comida que ofrecían porque le habían hablado bien del lugar. Como no estaba consumiendo, el afectado no pudo pedir el libro de reclamaciones, pero se ha efectuado una denuncia a Consumo con la colaboración de otra persona.

Denuncia a Consumo

Jaume ha contactado con Miquel, un activista por la lengua que acumula un largo historial de quejas contra establecimientos porque incumplen la ley vigente en materia de política lingüística, para interponer una denuncia a la Agencia Catalana del Consumo. En la queja, a la que ha tenido acceso este diario, se expone que la rotulación del establecimiento se encuentra «exclusivamente en castellano, sin presencia del catalán, lo que vulnera la normativa vigente en materia de política lingüística y de consumo».

Asimismo, se comunica a la Generalitat que el establecimiento «no dispone de determinados elementos de información al público, como las cartas, en lengua catalana», y también se remarca que «por parte de los responsables se ha manifestado una negativa a incorporar el catalán, alegando que no tienen la obligación». «Como usuario potencial de los servicios ofrecidos y receptor de la información dirigida al público, esta falta de rotulación en catalán me impide acceder en condiciones de igualdad a la información general del servicio, y afecta igualmente a cualquier otra persona consumidora o usuaria potencial», defiende.

Ante esta situación, se hace constar que el establecimiento incumple el artículo 32.1 de la Ley 1/1998, de 7 de enero, de política lingüística, la señalización y los carteles de información general de carácter fijo destinados al público deben estar, como mínimo, en catalán, y también el artículo 211-5 de la Ley 22/2010, de 20 de julio, del Código de Consumo de Cataluña, que obliga a las empresas a garantizar que la información fijada de manera general en los establecimientos abiertos al público esté disponible en catalán. Por todo ello, se solicita que se adopten las medidas adecuadas para que el establecimiento «cumpla con la normativa lingüística vigente y garantice, como mínimo, la presencia del catalán en la rotulación y la información fija dirigida al público».

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