Las olas de calor que se han vivido este mes de junio vaticinan un verano complicado en un país de bosques y cultivos. En Cataluña, las campañas contra los incendios forestales cada día tienen más importancia y tienen un protagonista indiscutible, el cuerpo de Bomberos de la Generalitat. Un sector que no está nada satisfecho con el trato laboral del Gobierno. Si hace más de un año el cuerpo de Bomberos Voluntarios mantiene una protesta continuada en la calle y en los juzgados sociales para reivindicar sus derechos laborales, el pasado 12 de junio estalló la protesta de los Bomberos funcionarios, con una sonora manifestación en Barcelona.
Una movilización que fue la antesala de una protesta profesional continuada, pero que aseguran que garantiza la campaña forestal de este 2026. De hecho, el posicionamiento de los bomberos movilizados tiene la base en la falta de cumplimiento de acuerdos «pactados» con la consejería de Interior y en modificaciones laborales que han generado malestar dentro del cuerpo. En definitiva, exigen más inversión, mejoras laborales, la aplicación de un plan de formación y, sobre todo, hacer caso del plan de riesgos laborales que implica renovar material, infraestructuras y los equipos de protección individual, los EPI.
La situación, según los sindicatos, se arrastra desde hace años por falta de inversiones y planificación y es de «crisis estructural». Uno de los puntos que impulsa a los bomberos a iniciar las protestas es el de la salud laboral. En concreto, recuerdan que hace tres años la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó la profesión como de alto riesgo en relación con el cáncer y argumentan que no se han tomado las medidas adecuadas de protección laboral, limpieza y vigilancia de la salud. En todo caso, las protestas se centrarán en dejar de hacer las horas extras que no afectan las situaciones de gravedad o de emergencia, sino las horas estructurales que se han utilizado para cubrir la falta de efectivos.

Los acuerdos 23/26
Los bomberos destacan que las protestas tienen su base en el incumplimiento de los Acuerdos 23/26. Un documento de catorce páginas que firmaron el entonces consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, y los sindicatos CATAC, la Intersindical, UGT, CSIF y CCOO. Unos pactos que establecían medidas sociales, laborales y organizativas, guardias de verano, distinciones o el régimen sobre el trabajo nocturno de los vigilantes del fuego y de las emergencias. Si bien admiten que se han cumplido parte de los acuerdos, sí que destacan que tampoco eran «grandes acuerdos» y muchos de los pactos han «quedado a medias». Una opinión que comparte Roger Juan, delegado de la Intersindical, que teme que las negociaciones para retomar y poner al día los acuerdos no se celebren hasta finales de septiembre o principios de octubre.
Mientras tanto, persiste lo que CCOO define como «problemática de los tóxicos, la falta de carrera horizontal, la seguridad operativa, la aplicación de la prevención de riesgos o los deficientes suministros, es decir, ‘los menús en cajas’«. Los sindicatos entienden que antes de comenzar a renovar los acuerdos, se debe partir de la base del cumplimiento de los acuerdos 23/26 que aún quedan pendientes, lo que no se ha aplicado del todo y los que se han aplicado mal. Por ello, creen que a tres meses de terminar el año no hay tiempo para acabar de aplicarlos. Por eso han propuesto «medidas de presión» que, si bien harán ver que el estado del cuerpo no es el más adecuado, no afectarán los servicios de gran preocupación social, como la campaña forestal. Por eso, los sindicatos fundamentarán su protesta en dejar de hacer las horas extraordinarias que esconden la falta de recursos humanos y de estructuras. Ahora bien, una vez termine la campaña forestal, las protestas en la calle, como la registrada el pasado 18 de junio, volverán.

Las horas extras, medida de presión
La propuesta de limitar el cumplimiento de las horas extras proviene, según Roger Joan, de la tropa, es decir, de los parques. Para entender el alcance de la protesta, primero hay que tener presentes los diferentes niveles de «movilización» del cuerpo. En concreto, los Bomberos tienen cuatro niveles de activación, el M0, el M1, M2 y el ME, es decir, el especial. El nivel M0 consiste en la «movilización del personal libre de guardia para restablecer los mínimos reactivos en una región de emergencias afectada por intervenciones de larga duración, o episodios de simultaneidad de actuaciones». Son de carácter voluntario. El M1 es la movilización «preventiva del personal libre de guardia, para dar respuesta a una situación previsible de riesgo». También es una llamada ordinaria y voluntaria. Estos dos niveles son los utilizados por la administración para suplir la falta de efectivos en todo el país. Los otros dos niveles responden a la actuación activa de carácter extraordinario o la activación en fase de emergencia de algún plan especial de Protección Civil de Cataluña (M2) y a la movilización general porque la emergencia es tan extraordinaria que supera la capacidad de respuesta de los efectivos movilizados (ME).
La protesta consiste en que a partir del primero de julio se dejarán de cubrir las M0 y las M1 porque son «necesidades puramente estructurales y no se deben cubrir». Roger Juan insiste en que son las «horas extras de cobertura normal del parque». Un sistema que los sindicatos reprochan que «lleva demasiados años durando» y que se ha convertido en una «mala costumbre» porque abusa de las llamadas de refuerzos para garantizar una «mínima cobertura de los servicios de los parques». De hecho, esta protesta que consiste en no cubrir estas horas ya se ha comenzado a practicar en algún parque desde el pasado 23 de junio, pero la falta de respuesta de la administración apunta que será más general a partir del mes de julio. En todo caso, los Bomberos reclaman el cumplimiento de los pactos que implican un mínimo de 5 bomberos por parque –y, en los parques con autoescala, un mínimo de 7 bomberos– sin tener que tirar de voluntarismos ni de horas extras.

Plan de riesgos laborales y plan de carrera
Lejos de que las reclamaciones sean salariales, los bomberos movilizados fijan su posición en el plan de carrera que no ha prosperado, y más en un tiempo de gran relevo generacional en el cuerpo. Por eso pedían que en un plazo de cuatro años se completara un plan de carrera que reorganizara la estructura formativa y de escala de los miembros del cuerpo, lo que implicaría la creación de un instituto propio de formación. Por otro lado, reclaman seriedad en el plan de riesgos laborales y ante la falta de material. Roger Juan, en declaraciones a El Món, enfatiza los riesgos laborales y para la salud que sufren. En este punto resalta la «pésima gestión de los equipos de protección individual», altamente contaminantes y que pueden generar problemas graves de salud a largo plazo, por ejemplo con cánceres. Además, hay que añadir que denuncian que no hay EPIs de sustitución y que no se limpian como es reglamentario.
Una situación que obliga a utilizar EPIs de una talla que no es la del bombero que la lleva, lo cual limita su capacidad de trabajo. O bien se incurre en lo que se llama «operatividad limitada», es decir, que sin una parte fundamental del EPI no se puede atender un determinado servicio. «Un ejemplo es que, en un incendio de vivienda, si no vas con el EPI completo tu capacidad está limitada», detalla Roger Juan. «Seremos más estrictos con el plan de riesgos laborales», alertan. En esta línea, argumentan que se debe mejorar la «gestión de los tóxicos y contaminantes» y sustituir los EPIs contaminados, incluidos guantes y casco, y que la limpieza de este material se haga por personal especializado e independiente del día a día de la guardia y los parques. «No tenemos ni jabón para lavar, a menudo lo tenemos que comprar nosotros porque desde el departamento hacen oídos sordos», alerta Roger Juan. Una situación que supone un riesgo higiénico y de contaminación para la plantilla. Si este verano ya apunta maneras por el calor meteorológico, también lo habrá en cuanto al clima laboral. Y el otoño seguro que también será caliente en los Bomberos.

