El objetivo de la consejera Esther Niubó en la reunión con los sindicatos era ofrecer una «agenda de trabajo» compartida si las organizaciones desconvocaban la huelga del 8 de septiembre. No ocurrirá -al menos por ahora- porque USTEC, CGT e Intersindical entienden que el departamento se niega a reabrir las negociaciones y mantendrán el paro del 8 de septiembre. «El sistema educativo necesita un paréntesis que permita reducir tensión en la comunidad educativa», apuntó Niubó en una comparecencia tras una mañana de reuniones en Via Augusta.
La consejera ha pedido a los sindicatos una tregua como una oportunidad para dejar atrás «reproches» y «restablecer confianzas». «Nos jugamos la confianza de las familias», destacó desde el atril. «Es necesario este paréntesis para dar confianza y dar paso a la serenidad», continuó. «Parece que [la huelga] se mantendrá, a partir de aquí, veremos», respondió finalmente preguntada por si esta agenda de trabajo podría producirse después de la huelga. Niubó también insinuó que los sindicatos perderán peso en las conversaciones de este curso, que también incluirán representantes de familias, los directores y otros agentes educativos.
Los sindicatos hacen la lectura opuesta
Tras reunirse con USTEC y CGT, por separado, la consejera se ha mostrado abierta a tratar cuestiones vinculadas a las ratios, al despliegue de la escuela inclusiva y a la climatización de las escuelas, pero la lectura que hacen los sindicatos es casi opuesta. La organización mayoritaria USTEC ha acusado al ejecutivo de «escudarse» en la huelga del 8 de septiembre para no ofrecerles un «calendario de negociaciones», con fechas concretas y temas aterrizados. Y la CGT y la Intersindical han lamentado que no se convoque el comité de huelga, espacio en el que solo están los sindicatos críticos. Los tres han pedido a los docentes participar de la huelga, pero mantienen su voluntad de continuar participando de los principales espacios de debate con la administración, principalmente la mesa sectorial.

La huelga del primer día de curso, impulsada por las asambleas, supondrá un termómetro de cómo está la movilización. La intención de las asambleas es movilizarse por la mañana con diferentes acciones y encontrarse al mediodía para comenzar una tarea de priorización de las demandas. Es el inicio de un nuevo camino que terminará el 19 de septiembre con una gran asamblea. En nombre de las asambleas, Rubén Satorra -que ha participado de la reunión invitado por USTEC- ha avanzado que los próximos encuentros servirán también para tramar nuevas protestas.


