El regreso de la consejera Esther Niubó al frente de Educación, después de dos meses de baja por un cáncer, no ha cambiado el sentido de las negociaciones entre el departamento y los sindicatos mayoritarios de los docentes, estancadas desde el pasado febrero. El Gobierno se acoge al acuerdo firmado por UGT y CCOO, que representan menos del 25% de los docentes. Un acuerdo “insuficiente” para el resto de sindicatos, que han decidido escalar el conflicto en este tercer trimestre. La USTEC, la Intersindical y la CGT han realizado una consulta a toda la comunidad docente con cuatro opciones de huelga, ninguna de ellas inferior a las protestas de febrero y marzo.
La consulta pregunta a los docentes si harán huelga –un aspecto que los sindicatos dan por hecho– y pregunta cuál de los cuatro modelos les gusta más. El modelo de marzo, con cuatro huelgas territorializadas y un último día unitario en Barcelona; otro “similar” al de marzo, pero ampliando los días de paro; huelga indefinida por territorios o un paro indefinido y unitario. Cuatro opciones sobre la mesa para que el colectivo decida cuál es la mejor manera de forzar al Gobierno a “reabrir una negociación con la mayoría sindical”. La consulta también pregunta a los docentes cuántos días están dispuestos a parar.
Los sindicatos, que comandan la negociación con el ejecutivo, animan en un comunicado a “debatir” estas opciones en las asambleas de docentes, espacios que han ganado fuerza este año con profesionales de las escuelas que no forman parte –en muchos casos– de un sindicato. La consulta es telemática y sigue los mismos patrones que la que estos tres sindicatos impulsaron para confirmar la negativa de un grueso del colectivo al acuerdo existente. Los resultados se conocerán el próximo martes, momento en que se terminará de establecer el calendario de las protestas.

Profesores de Secundaria (Asepc), máximo representante en los institutos públicos, no fomenta la consulta, a pesar de participar igualmente en las protestas. Fuentes del sindicato aclaran que la decisión responde a motivos operativos. “Nuestro objetivo es tener máximo impacto con mínimo costo”, explican. En este caso, la propuesta se hará a partir de las “opiniones que se recojan” de los centros. Sea como sea, siempre han insistido en que lo más probable es que no haya problemas para llegar a un acuerdo con el resto de sindicatos.
El regreso de Niubó, sin punto de inflexión
El regreso de la consejera Niubó no ha supuesto ningún cambio significativo en las relaciones del Gobierno con los sindicatos críticos. El ejecutivo reduce el margen de maniobra “al despliegue del acuerdo actual”. Es decir, se puede hablar de cómo implementar las medidas ya acordadas, pero no de sumar nuevas. Los tres sindicatos que han impulsado la consulta –junto con Profesores de Secundaria (Aspec), máximo representante en los institutos públicos– insisten en que la inversión acordada queda lejos del 6% que marca la Ley de Educación de Cataluña y que el aumento salarial –de un 30% del complemento de la Generalitat– no revierte la “pérdida de poder adquisitivo” acumulada desde los recortes.
“El Gobierno ha querido cerrar el conflicto en falso, pero el conflicto sigue vivo en los centros. Ahora toca decidir colectivamente si repetimos un modelo de huelga como el de marzo o si es necesario dar un paso más”, ha señalado la portavoz nacional de la USTEC. Iolanda Segura. Los docentes cobrarán un 8,5% este tercer trimestre, en un primer avance del acuerdo, que se culminará dentro de cuatro años con otros aumentos progresivos, pero el sindicato, mayoritario entre los docentes de la pública, pide “mejorar los salarios este mismo curso”. La USTEC y el resto de formaciones críticas también piden reducir las ratios, disminuir la burocracia y aumentar los recursos de la escuela inclusiva.

