Jornada número 13 del juicio contra la familia Pujol Ferrusola. Un día más que las acusaciones, y el tribunal, han vuelto a sufrir para gestionar el resultado de una fase de instrucción que posiblemente no pasaría un examen de derecho procesal. El desbarajuste y las confusiones con los testigos citados han vuelto a dejar un espacio de juego comodísimo a las defensas que, en muchas ocasiones, han renunciado a formular preguntas porque no les valía la pena. De hecho, el primer testigo presencial ya ha marcado la pauta de cómo iría una jornada con doce testificales relacionados con varios casos del escrito de acusación. Por un lado, negocios que Jordi Pujol Ferrusola había llevado a cabo en Gabón, para Isolux, y en Argentina, en Puerto Rosario, así como transferencias internas entre clientes de un mismo banco de Andorra siguiendo la vieja práctica ahora ya ilegal de las «compensaciones».

Prácticamente, la mayoría de los testigos eran titulares de cuentas corrientes en Andorra que recibieron o realizaron transferencias a cuentas de Jordi Pujol Ferrusola durante los años 90 y que aseguran que no lo conocían. Unas transferencias ficticias que formaban parte de lo que en la época se llamaban «compensaciones», es decir, reparto de ganancias entre varias cuentas de un mismo gestor bancario, en este caso, Josep Maria Pallerola, que está citado a testificar. Una práctica que permitía a las entidades compensar la situación de varios clientes, que ni siquiera sabían las operaciones que se hacían. Era una práctica opaca típica de la banca privada de la época y que ya quedó enterrada a partir de los años 2000 con las nuevas normas internacionales del tránsito de capitales y dinero, ya que hace imposible aclarar de dónde provienen realmente los fondos que constan en cada cuenta. Pero durante los años 90 era tan habitual que, incluso, un médico de Sabadell que ha testificado este lunes ha reconocido que tenía más de 400.000 euros en una cuenta de Andorra y que los regularizó ante la hacienda española en 2012. De hecho, si algo deja claro este juicio es la multitud de personas que tenían dinero en el principado en aquella época. Con la existencia de estas transferencias fantasma, a la fiscalía se le complica poder demostrar sus acusaciones.

Una imagen del Tribunal de hoy en el juicio Pujol Ferrusola/QS
Una imagen del Tribunal de hoy en el juicio Pujol Ferrusola/QS

Gabón y las comisiones

El primer testigo de la jornada, Oscar Vía, ha sido bastante jugoso para las defensas, que han reforzado su tesis sobre las comisiones cobradas por el primogénito del presidente Jordi Pujol a cambio de un contrato de construcción de línea eléctrica en Gabón. Vía, en el momento de ejecutar el proyecto, era el director del área internacional de Isolux Corsán. La fiscalía recopiló una serie de facturas de las empresas de Jordi Pujol Ferrusola donde cobraba varios importes como «asesoría y consultoría» por la obra adjudicada de Gabón a Isolux.

Vía ha explicado cómo funcionaban este tipo de proyectos y, en especial, el de Gabón. Al final, ha coincidido con los testimonios de la décima jornada que dieron todos los detalles de cómo se consiguió el contrato para Isolux y el papel que tuvo Jordi Pujol Ferrusola. En su momento, el exdirector general de energía de Isolux, Javier Riera, detalló al tribunal que el proyecto se construyó y que se consiguió la financiación de un banco francés. En la misma línea, Antonio Martínez Borrallo, director de Isolux entre 2005 y 2011, también justificó las comisiones que había cobrado para conseguir y ejecutar el contrato.

Vía se ha encargado de explicar que Isolux siempre buscaban a alguien «con cara y ojos» en países donde no tenían representación. En este caso, el agente, comisionista o conseguidor fue Pujol Ferrusola, a través de sus empresas y sus contactos locales. Así mismo, ha detallado que, si bien los agentes, una vez conseguido el contrato, no tienen nada que ver en cómo se ejecuta –porque eso ya es una cuestión técnica–, sí que cobran a medida que el proyecto avanza: cada vez que el cliente ve certificada una parte de la obra construida y paga el plazo o el porcentaje acordado, el comisionista recibe su parte. De esta manera, las defensas y la acusación han encontrado el sentido a las diversas facturas emitidas para conseguir esta adjudicación.

El proyecto universitario

Uno de los puntos más interesantes de la jornada ha sido el testimonio de Núria Villena, que percibió una transferencia de Jordi Pujol Ferrusola en 1991 en una cuenta en Andorra. Villena ha vuelto a explicar lo que ya narró durante la instrucción. En concreto que respondían al dinero del proyecto de Jordi Pujol Ferrusola para llevar universidades norteamericanas a Andorra y que financió el ABA, la patronal bancaria andorrana, con 13 millones de pesetas.

Un proyecto que, a pesar de los viajes a EE.UU. de los impulsores y de los decanos de las Universidades de Chicago o Crowell, no prosperó en un primer momento. Pero, una vez hecho el proyecto se presentó al Ayuntamiento de Barcelona, entonces en manos del socialista Pasqual Maragall, sí que salió adelante. Como el proyecto lo había pagado la Asociación Bancaria Andorrana, no le costó ni un duro a la administración barcelonesa.

Otro de los testigos de hoy, muy breve, ha sido Agustín Rubio, representante en Barcelona de una empresa dedicada a los terminales de contenedores y que participó en el proyecto argentino de Puerto Rosario. Aunque ha tenido una memoria bastante selectiva, al final ha admitido que efectivamente, Jordi Pujol Ferrusola estaba en el proyecto de inversión en el puerto argentino comandado desde el Puerto de Tarragona.

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