Sorpresa en el primer testimonio presencial en la 19ª jornada del juicio contra los Pujol Ferrusola. Esta mañana, se esperaba con gran interés, tanto por el ministerio fiscal como por las defensas, el testimonio del inspector del Cuerpo Nacional de Policía, 89140, Álvaro Ibáñez. Es el instructor de la gran mayoría de los atestados contra la familia del expresidente y que fue procesado por el caso del pendrive de los Pujol. Al entrar a la sala y subir al estrado ya se podía intuir cómo sería su testimonio.
Ha hecho esperar a las partes y a los magistrados mientras colocaba las carpetas y su mochila, y se ha sentado con una actitud que en el argot se conoce como ‘Loreal’ –Porque yo lo valgo-. Tanto ha sido así que en solo cuatro minutos, el presidente del Tribunal, el magistrado José Ricardo de Prada, le ha llamado la atención hasta el punto de ordenarle que «no dé lecciones al tribunal». De hecho, el policía se ha encarado diciendo «¿tiene algún problema?» al abogado de Mercè Gironès, Oriol Rusca, porque «decía que le hacía comentarios». El magistrado le ha tenido que pedir calma.
En las preguntas generales del tribunal, ha quedado clarísima su intencionalidad. Ante la pregunta si tenía algún interés en el pleito o animadversión con alguna de las partes, ha respondido que sí. «Tengo animadversión personal es cierto», ha sentenciado. La sorpresa de José Ricardo de Prada ha sido notoria y le ha recordado que esta afirmación «tiene consecuencias jurídicas». El policía ha admitido de nuevo esta animadversión porque la familia Pujol lo denunció y fue procesado por el caso del pendrive.
Victòria Álvarez, fuente
El policía, que ha ratificado todos los atestados, ha respondido en primer término al ministerio fiscal, que ha realizado un interrogatorio abierto. Tan abierto que el presidente del Tribunal ha tenido que detenerlo. El magistrado José Ricardo ha pedido «un poco de detalle, operaciones concretas», y no exponer las cosas como «concepto genérico». «Pueden decir esta, esta y esta operación», ha reclamado el tribunal.
Antes de la pausa, sin embargo, el policía ha querido explicar su currículum como «experto auditor» y ha admitido que basó la investigación en el testimonio de Victòria Álvarez. «Corroboré con hechos lo que explicaba en su declaración», ha aclarado. También ha reconocido que la investigación contra los Pujol se detuvo hasta que el expresidente Pujol emitió el comunicado reconociendo dinero en el extranjero.
En todo caso, el policía ha acusado a la familia de ser una organización criminal que «actuaba de manera coordinada» desde el 21 de noviembre de 1990. Para hacerlo ha recordado transferencias entre miembros de la familia del año 1992. Tampoco ha dado credibilidad al origen de los fondos de Andorra defendidos por la familia -la herencia del abuelo Florenci Pujol- con la razón de que «no tiene ningún sentido». También ha aportado como indicio una agenda de Jordi Pujol Ferrusola en la que constaban encuentros con cargos de la administración catalana.
Las defensas, de momento, satisfechas
La declaración, de momento, es más que positiva para las defensas, y no solo por «la animadversión personal» manifestada sino porque el policía ha confundido empresas, ha dado por buena una declaración inicial de la expareja de Jordi Pujol Ferrusola, que en la sesión de ayer quedó acreditado su origen tóxico, y por la dispersión de los indicios relacionados por el policía que opina más que argumenta a pesar de las advertencias del tribunal.
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