Mònica Sales (1983) es presidenta del grupo parlamentario de Junts en el Parlamento de Cataluña, y en esta entrevista con El Món analiza cómo está el país dos años después de las elecciones del 12-M, unos resultados que situaron a Salvador Illa como presidente de la Generalitat gracias a los votos de Esquerra Republicana y los Comunes. Para resumir la situación, Sales parafrasea al presidente Pasqual Maragall –y su ya mítica frase dirigida a Artur Mas en sede parlamentaria el 24 de febrero de 2005: «Ustedes tienen un problema. Y ese problema se llama 3%»– para afirmar que Illa es el «problema» que tiene Cataluña hoy en día. En esta conversación, la dirigente de la formación de Carles Puigdemont critica la «falta de ambición» del Gobierno, que, según ella, está llevando a Cataluña hacia la «decadencia» en ámbitos críticos como la educación, la seguridad, la vivienda y el transporte. Sales también pone el foco en la dependencia de Illa de Madrid, lamentando que el Gobierno esté «supeditado a las órdenes de Pedro Sánchez» y denunciando que el déficit fiscal de 22.000 millones de euros anuales sigue siendo una carga insostenible para las finanzas catalanas. Pero no todas las críticas están dirigidas a la gestión de Illa y su ejecutivo, Sales lamenta que la formación de Oriol Junqueras dé oxígeno al Gobierno, un hecho que lo hace «cómplice» de una «desnacionalización que avanza a marchas forzadas». Doctorada en filología catalana, Mònica Sales no oculta su preocupación por la lengua y critica con contundencia la política lingüística del ejecutivo y el consejero Francesc Xavier Vila, porque considera que está «blanqueando» lo que hace el Gobierno.
Usted ha definido recientemente al Gobierno de Salvador Illa como el “la incompetencia y la resignación”. ¿Cataluña está peor que hace dos años?
Obviamente sí, y, además, de manera contundente. Y no es solo una opinión de Junts, sino que es una opinión de gran parte de la sociedad que ha salido a la calle a reivindicar unas necesidades que son de una inmediatez flagrante. Hay maestros, médicos, campesinos, pescadores, autónomos… El país vive una situación de máxima complejidad por esta sumisión y por esta falta de liderazgo. Nosotros, durante la campaña, ya explicamos mucho que esta falta de ambición, esta falta de liderazgo, nos llevaría a la decadencia, y en menos de dos años ya lo hemos visto.
¿Las crisis en vivienda, transporte, educación, seguridad… son todas culpa de este Gobierno?
Todo se tiene que contextualizar como toca. Y, obviamente, todos debemos ser responsables de lo que hemos hecho en cada uno de los momentos. Pero ahora hay una supeditación a las órdenes de Pedro Sánchez, a las órdenes de Madrid, que ponen a Cataluña en un punto de tensión que no habíamos tenido antes. Este presidente nunca reclamará, por ejemplo, el déficit fiscal que hay en Cataluña. Y hay una parte de ese dinero que si volviera a nuestra casa nos podría ayudar a liderar unas políticas que ahora mismo el Gobierno no lidera, primero, porque no hay liderazgo y, segundo, porque no tiene los recursos. Pero que 22.000 millones de euros se vayan cada año y no regresen, y no haya un presidente que lo primero que haga es pedir y reclamar esto, para nosotros muestra una falta de liderazgo y una debilidad. Una supeditación que es total.
Entonces, ¿quién manda en Cataluña? ¿Pedro Sánchez o Salvador Illa?
A ver, el presidente de la Generalitat es Illa, pero obviamente supeditado a unos intereses que van mucho más allá de lo que es Cataluña. El presidente prioriza mucho España. De hecho, cuando fue investido presidente ya explicó que quería recorrer España, buscando encontrar esta concordia. Los intereses de Cataluña se deben defender pensando en Cataluña primero, pensando en Cataluña segundo y pensando en Cataluña tercero. Y ahora mismo no es lo que pasa.

Esta semana han pedido el cese de las consejeras Niubó, Paneque y Parlon, además de Trapero. ¿Cree que el Gobierno ha colapsado en solo dos años desde las elecciones?
Sí, porque la situación es de colapso. Ellos se enfadan mucho cuando nosotros les decimos que el país ha colapsado, pero la definición de colapso es eso, ¿no? Hay una interrupción de una serie de cosas que han llevado a Cataluña a una situación muy complicada. Nosotros ya pedimos el cese de Paneque hace mucho tiempo, y hay un mandato parlamentario que lo avala con una amplia mayoría. El caos de Rodalies continúa existiendo. Ahora han vuelto a poner los precios normales porque dicen que ya se ha restablecido el servicio, pero las averías continúan y no son averías de aquellas puntuales. Continúan siendo averías graves. Entonces, el tiempo nos ha dado la razón de haber pedido este cese en el Parlamento y de haber obtenido aquella amplia mayoría, pero el presidente habitualmente da la espalda al Parlamento. No solo con estos mandatos, sino con otras cosas que han ido pasando a lo largo de estos casi dos años que él es presidente. En momentos puntuales el presidente no está. Ahora mismo los maestros están en la calle y el presidente está en California. Entendemos que el país debe salir, y ojalá lo hiciera con esta vocación de más Cataluña en el mundo y no solo España en el mundo, pero hay momentos de crisis que el presidente debe ejercer de presidente desde aquí. No es la primera vez que lo hace. Cuando saltó la peste porcina africana, estaba en México. Con las inundaciones en las Terres de l’Ebre, estaba en el Día de la Hispanidad. Y, ahora mismo, en un momento de mucha tensión, porque el colectivo de los maestros se ha organizado muy bien y no aflojará en esta huelga, está en California. Veremos cómo evoluciona todo.
Y a eso se suma la infiltración de los Mossos.
Es una noticia que impacta porque son los maestros de nuestros hijos y tienen derecho a organizarse y a hacer unas asambleas y unas huelgas, que son legales. Más allá del cese de la consejera de Educación que, en este caso, se ha atrincherado y que no quiere escuchar, o que está sacando pecho de un acuerdo con unos sindicatos, que son minoritarios, y que ha dejado de lado a los sindicatos mayoritarios… Cuando salta esta noticia de la infiltración de los Mossos, obviamente la responsabilidad aquí es de la consejera Parlón y del mayor Trapero. Y por eso nosotros reclamamos con contundencia esto.
¿Y es suficiente pedir disculpas como ha hecho Parlon?
No, no es suficiente. Y, además, se ha pasado de la máxima defensa y justificación de la infiltración a admitir que no se ha hecho bien. ¿En qué quedamos? ¿Qué ha pasado en medio? ¿Cómo es que primero sale con una gran defensa y después, al final, acaban diciendo que no se ha hecho bien? Si no se ha hecho bien se deben asumir consecuencias, y asumir consecuencias tiene un precio. Y, por tanto, nosotros hemos sido contundentes en este sentido, pero somos conscientes de que la máxima responsabilidad del descontrol en el país es del presidente Salvador Illa. Si Cataluña tiene hoy un problema, se llama Salvador Illa.
Que Esquerra Republicana acuerde con Illa los presupuestos después de haber pedido la cabeza de Trapero sin consecuencias, ¿cómo le llama a eso?
No se entiende. Hemos dicho que deberían detener toda negociación de presupuestos hasta, al menos, conseguir lo que piden. Cuando pides algo, si tienes una herramienta de fuerza, que es una negociación abierta, obviamente tienes más fuerza para poder acabar alcanzando el objetivo que si te rindes de entrada. Que ellos continúen esta negociación, o que ellos incluso acaben aprobando presupuestos, a nuestro parecer los hace cómplices de este descontrol. Están dando oxígeno a un Gobierno que ha llevado a Cataluña al colapso. Sabemos que la ley de presupuestos es la ley que da gasolina a las políticas de un gobierno, y que, con la situación de emergencia que vive el país, que ahora pacten estos presupuestos los hace participar en primera persona de todo este descontrol. Todo comenzó con un traspaso del IRPF y ha acabado ahora con un tren orbital. ¿Y en medio qué ha pasado? Todo lo que han ido poniendo sobre la mesa, que parecía una línea roja, ha acabado difuminándose.
¿Y tiene sentido hablar de un tren orbital con la situación que Vive el país actualmente?
Antes del tren orbital, lo que hace falta es el traspaso integral de Rodalies porque no hemos solucionado esto. Pactan un traspaso, pero que tiene las competencias Madrid, y quien tendrá las decisiones será Madrid con la empresa mixta. Y el descontrol se ve cada día. Y, en cambio, Ferrocarriles de la Generalitat funciona bien. El modelo ya lo tenemos. Necesitamos que haya un traspaso para que esto funcione con el modelo de éxito que ya tenemos aquí. La evaluación que hacen los usuarios de Ferrocarriles no tiene nada que ver con la evaluación que hacen de Rodalies. Ferrocarriles, notable. Rodalies, obviamente, suspendido. Y ya hemos visto las derivadas que esto ha tenido. No para de salir gente en los medios de comunicación explicando la casuística personal. Gente que se ha cambiado de domicilio, gente que la han despedido del trabajo, gente que acumula retrasos inexplicables, angustias diversas…
El orbital tiene un coste de unos 4.000 millones de euros, que si vamos al acuerdo de financiación son 4.500 millones de euros más para Cataluña. ¿Ve vinculación?
Yo lo que veo es que cada vez van bajando el umbral de sus exigencias. Nosotros hemos pedido que se acabe el déficit fiscal. Nosotros estamos en la carpeta de la independencia, sin movernos de allí, porque sabemos que es la herramienta que necesitamos. ¿Cuesta? Sí. Las mayorías independentistas en la cámara no están, y hay un partido independentista que ha decidido investir a Salvador Illa, que no es en absoluto independentista, y, además, es españolista como el que más. Y ahora están rebajando las expectativas para aprobar presupuestos. ¿Puede tener relación? Sí, como todo. A nosotros se nos ha acusado mucho de no querer ese dinero para Cataluña, pero es que desde el principio hemos defendido el concierto económico. Y hemos propuesto a Esquerra defenderlo juntos, porque los suyos y los nuestros suman más que los suyos solos o los nuestros solos. Esta oferta tampoco ha tenido respuesta, más bien ha recibido ataques que respuestas. Nosotros tenemos una posición clara, que es no movernos. 4.800 millones de euros están muy bien, sí, pero es que 22.000 millones se van y no regresan. Entonces, cuando tú lo quieres todo, no tienes suficiente con estas migajas que van dejando. Y, por tanto, nosotros, como principal partido de la oposición, estamos aquí.

En consecuencia, cuando se presenten los nuevos presupuestos, ¿presentarán una enmienda a la totalidad?
Ahora no sabemos cómo serán estos presupuestos, de la misma manera que tampoco sabíamos cómo eran los anteriores. Entonces presentamos una enmienda a la totalidad, también con ganas de presentar tantas enmiendas después como sea posible, porque la negociación de presupuestos la ha hecho el tripartito a toda marcha. Hay entidades y colectivos que vienen a vernos y nos buscan por este componente de responsabilidad de Junts per Catalunya, de construir país, y nos preguntan por qué no estamos. Pero ¿cómo hemos de estar? El Gobierno esta vez no nos ha pedido ni una reunión para los presupuestos. La responsabilidad de elegir socios es del presidente de la Generalitat, y los tiene bien elegidos desde el principio. Él utiliza el tripartito con los Comunes y Esquerra para unas cosas, el tripartito del 155 aquí en el Parlamento para otras. Y en función de los intereses que tiene, juega a una banda o a otra. No debemos olvidar que este Gobierno que se sustenta sobre Esquerra y los Comunes, cuando le interesa, se alinea con Vox y con el PP para tumbar todo aquello que huele a nación, a lengua, a identidad… Entonces, este doble tripartito existe. Uno, que lo sustenta día a día, a pesar de la entrada y retirada de presupuestos, pero por lo que se apunta está todo ya muy a punto. Y el otro, para ir contra cosas que son fundamentales en nuestra casa y que forman parte de nuestra idiosincrasia y de nuestra manera de ser.
En medio de estos dos tripartitos que ha señalado, ¿ustedes se sienten aislados?
Nosotros lo que hacemos es construir y, en un escenario muy polarizado, procuramos sacar adelante tantas propuestas como sea posible. Sí que es verdad que nos encontramos con un muro en la mayoría de ocasiones. Para poder sacar adelante una propuesta en el Parlamento necesitas una Junta de Portavoces que avale que esa propuesta vaya al pleno. Y en la mayoría de los casos, las proposiciones de ley de Junts per Catalunya quedan paradas porque ya en Junta de Portavoces ni siquiera se nos da recorrido para poderlo defender. O si algún día sale alguna, ya es con la amenaza de que se abrirá y se cerrará el debate. Cuesta mucho que puedas sacar adelante tu modelo, pero eso no nos hará rendirnos. Al contrario. Llevamos un ritmo de preguntas parlamentarias, de proposiciones de ley, de interpelaciones, mociones, preguntas escritas, que es posible gracias a los 35 diputados y, obviamente, también a todo el equipo técnico.
Ha hablado de que Illa españoliza Cataluña. Entonces, ¿cree que Esquerra blanquea esta españolización?
Si tú tienes un presidente con una idea clara que es ir diluyendo esta identidad propia y tú sustentas a ese presidente, algo debe tener que ver con el hecho de que él pueda continuar teniendo recorrido para hacerlo. Hay ejemplos diversos, pero para mí lo que es fundamental es la lengua. Ha pasado un año del Pacte Nacional per la Llengua y hay muchas voces críticas, incluso entidades que lo han firmado. ¿Y los partidos? No he oído a Esquerra hacer una valoración negativa del Pacte Nacional. En cambio, Plataforma per la Llengua y Òmnium Cultural sí que hacen un discurso que apunta ya a decir que hay un presidente que no cree en esto. Y si el que está al frente del Gobierno no cree en ello, ¿el resto? El Departamento de Política Lingüística puede tener toda la voluntad que quiera, pero es un escaparate. Porque no tiene incidencia en los otros departamentos que hacen lo que quieren. Nosotros dijimos desde el primer momento que no estaríamos por una cuestión de concepto, pero si tú alimentas las políticas de este liderazgo, obviamente, de cierta manera eres cómplice. Si no, tienes que poder buscar otras soluciones. Para nosotros todo este tema de la desnacionalización es muy importante y a veces nos sentimos muy solos hablando de esto.
Entonces, ¿no se cree en la política lingüística de Salvador Illa?
¡Cero! Es que no tiene credibilidad. Un presidente que va a una entrevista en la que un presentador habla castellano, pero mantiene el topónimo y él automáticamente lo cambia, es un presidente que piensa en una lengua que no es la propia del país. Cada uno con los usos personales de la lengua que haga lo que buenamente quiera, pero con el sombrero de servidor público hay que ser consciente de que este país tiene una lengua propia que es el catalán y una lengua que lucha por sobrevivir. Y en un momento en que el índice de uso ha hecho una caída tan grande, debemos ser modelo todos. ¿Qué ejemplo está dando el presidente y en el primer acto que hace del partido lo hace en castellano? Es una contradicción tan grande que no tiene explicación.
¿Y hay una contradicción entre lo que propone el consejero Francesc Xavier Vila y lo que hace el Gobierno?
Es que Francesc Xavier Vila, al final, está blanqueando lo que hace el Gobierno. Cuando le preguntas por escrito por qué la presencia del catalán en el Mobile ha quedado en el olvido y te contesta que el Mobile afecta tangencialmente a Cataluña… ¿En qué quedamos? El consejero de Política Lingüística debe tener una premisa clara. No hace falta un manual para los altos cargos. No hace falta. Solo hace falta una frase. El catalán se debe utilizar siempre. Es así de sencillo. Punto. Porque hemos llegado a un momento en que si nosotros no hacemos este mantenimiento de la lengua en todos los espacios posibles, esta lengua va perdiendo hablantes cada día. Y sí, la respuesta que te da siempre el Gobierno es la misma, que se destinan más dinero que nunca. Pero más dinero ¿para qué? ¿Más dinero para el aprendizaje? Muy bien. Pero, ¿y la traducción al uso? Yo puedo aprender suajili, pero si después no lo hablo, ¿qué gracia tiene que lo haya aprendido? Por tanto, lo más importante es que todo este aprendizaje posteriormente encuentre los espacios para poder utilizar la lengua. Y si tú tienes un Gobierno que no hace de modelo, y que es el primero que cambia de lengua… Esto es un proceso de concienciación lingüística, y debemos pedir a todos que lo hagan.
¿Y hacer cumplir la ley?
¡Obviamente! También es verdad que hay muchos vacíos. La mejor herramienta para preservar el catalán es la independencia. Punto. Esto es así. Lo vemos en otros países. Lo vemos en Andorra, por ejemplo, que está poniendo unos umbrales de lengua que son muy necesarios. ¿Y por qué lo hace? Porque tiene todas las herramientas. Nosotros lamentablemente formamos parte de un estado que ha perseguido el catalán. Y hoy, la principal causa de vulneración de los catalanes, según el CEO, es la lengua. ¿Y el Pacte Nacional per la Llengua, que recoge la creación de la Oficina para la Vulneración de Derechos Lingüísticos, dónde está?

De hecho, las quejas y denuncias por vulneración de derechos lingüísticos se han disparado en este último año.
Exactamente. Y además se destila una catalanofobia que da miedo.
¿En Cataluña?
En Cataluña. La gente percibe este hablar catalán como algo que no es positivo. Es la lengua propia. Yo subo a un taxi y ya veo la predisposición del taxista en función de cómo me contesta, porque yo no cambiaré de lengua. Hace muchos años que milito por el catalán y no cambio de lengua.
¿Y se ha encontrado en alguna situación…
Yo me he encontrado en situaciones complicadas que te dicen que no te escuchan, y sí que te escuchan. Quieren que tú termines rindiéndote, y no. Pero hay situaciones en las que tú puedes sentirte vulnerable donde acabas cambiando de lengua. No en mi caso, pero te pongo un ejemplo fácil. Vas al médico porque te encuentras mal. Debes tener una conciencia lingüística y un grado de asertividad muy alto para encontrarte mal y mantenerte firme. Entonces, dice mucho del Gobierno que esta oficina no esté creada en un momento en que las denuncias suben. Porque hay un mandato parlamentario que dice que se tenía que crear antes del 31 de diciembre de 2025. Y cuando preguntas y repreguntas, te vacilan.
¿Y el consejero qué dice al respecto?
Que están trabajando en ello.
¿Y con Esquerra ha hablado de esto?
No. De hecho, esto es una de las cosas que nosotros introdujimos en el pacto. Porque cuando se nos dice que nosotros no somos socios vip del pacto y que, por tanto, la información relacionada con el pacto ya la tendremos quizás dentro de unos meses, todo el mundo debería recordar que Junts per Catalunya se remangó mucho por el pacto. Y que allí puso muchas enmiendas y muchas mejoras. Y finalmente, aun así, porque ha habido un cambio de Gobierno y ha habido una manera diferente de hacer, decidimos no sumarnos. Es verdad que hay un secretario general que hoy es consejero, pero para mí no es la misma persona.
¿En qué ha cambiado?
Que ahora está a las órdenes de un presidente socialista. Punto.
¿Y con Esquerra hay interacción en el Parlamento?
Con Esquerra nosotros tenemos la interacción que se necesita para funcionar, solo faltaría. Cuando hay Junta de Portavoces, en Salvador Vergés tiene esta fluidez y, obviamente, si se ha de hacer algo conjunto, se hace. Pero a pesar de las ofertas que les hemos hecho para poder trabajar cosas de manera conjunta, la situación es la que es. Y aquí en Cataluña es verdad que hay cordialidad, pero si levantas la mirada, en Madrid hay señalamiento, no cordialidad. Allí se dedican a señalarnos con nombres y apellidos con mucha vehemencia.

¿Es Esquerra, o es el portavoz en Madrid?
Mientras Esquerra no desacredite a este portavoz, para mí es la organización. Si alguien en mi casa hace algo que no representa la línea de la organización, se dice. Y, por tanto, mientras no hay un desmentido, no puedo separar a una persona de una organización porque es un todo. Todo lo que hago y todo lo que digo no son solo míos. Yo represento a Junts per Catalunya. Y eso lo sé desde que me despierto hasta que me voy a dormir. Y, por tanto, creo que con esto somos todos iguales.
Se está pendiente de la sentencia del TJUE, que puede ser un punto de inflexión para el retorno del presidente en el exilio. ¿Esperan buenas noticias?
Es muy difícil poder vaticinar qué pasará porque nada es normal. Si fuera normal, ya se habría aplicado la ley de amnistía, que se aprobó con una amplia mayoría, y tanto el presidente como los consejeros que quedan en el exilio ya habrían regresado. Aquí hay una subjetividad y una arbitrariedad muy alta, y arriesgarnos a decir blanco o negro es muy difícil. Somos cautelosos, pero el deseo de todos es que regrese. Creo que es un deseo que va mucho más allá de Junts, que hay mucha gente en el país que está esperando al presidente legítimo. Obviamente, en nuestra casa nos tenemos que preparar por si eso ocurre. Y eso no significa que seamos optimistas o no seamos optimistas, eso significa que nos lo tenemos que mirar con todas las cautelas. Es un tema que hace demasiados años que arrastramos, y en algunos momentos ya hemos visto como si tuviera que pasar y a última hora se ha generado alguna historia que ha alargado esta situación. Prefiero ser prudente y, sobre todo, recordar que hay una ley de amnistía que los jueces no quieren aplicar. Esto es impensable en un estado en el que hay derechos, hay deberes, hay una democracia, hay unos poderes separados y hay una ley aprobada por una amplísima mayoría que Illa dijo que nunca sería posible. Entonces, en este contexto de anormalidad nos movemos siempre con esta incertidumbre.
Más allá de la posición del poder judicial, ¿cree que hay algún otro interés por evitar el retorno o por eternizar su retorno?
Esta pregunta con estos casi nueve años de recorrido se contesta por ella misma. El presidente es la caza mayor, si me permites que lo explique así. Esta obsesión enfermiza contra el presidente existe desde siempre, y les molesta, les indigna o les enfurece mucho que haya ejercido un liderazgo granítico desde el exilio. El presidente se ha mantenido siempre como presidente en el exilio y está siempre muy pendiente de todas las cosas que pasan en Cataluña. Se produce un caos en el país con Rodalies, el gobierno no sabe dónde está y nosotros hacemos una cumbre en Perpiñán. Es evidente que va mucho más allá de la parte jurídica. Hay una politización de la justicia que la hemos visto con una represión que aún existe hoy en día.
¿El exilio del presidente del partido es un lastre para el grupo a la hora de hacer oposición?
En ningún caso. El exilio no es un lastre, ni es algo olvidado. El exilio es, lamentablemente, un engranaje más de nuestro día a día, que no querríamos, que no debería ser, pero que nueve años después aún lo tenemos. Y está incluido dentro de un engranaje del funcionamiento del partido y del grupo parlamentario porque el presidente es diputado de este grupo parlamentario. Yo, como presidenta del grupo parlamentario, tengo una interlocución permanente con el presidente. Hay muchas cosas que decidir, que las tenemos que decidir de manera conjunta. Solo faltaría, porque quien encabezaba esta candidatura era él. Y si todo hubiera sido normal, que no lo es, las cosas serían muy diferentes.
En caso de que pueda regresar, ¿debería ocupar físicamente el escaño para hacer oposición a Illa?
El presidente tiene derecho a decidir qué quiere hacer y cuando lo tenga que comunicar ya lo comunicará. Mientras tanto, este grupo parlamentario, incorporando el exilio, con Puigdemont y Lluís Puig, funciona como un engranaje bien engrasado y preparados por si hay este retorno y para ejercer esta alternativa que nosotros reivindicamos. Y lo hago con un componente de esperanza, porque de país hay y la gente está. Ante este descontrol y este colapso, más allá de la crítica dura, que debemos hacer, también debemos hacer propuestas. Nuestro grupo no se puede quedar solo con una crítica. Debe combinar la crítica con la propuesta. Y esta es la directriz que tenemos entre nuestros diputados. Haríamos muy mal si nosotros solo saliéramos con la bandera de la crítica.
¿Hacer visible que el país tiene alternativa?
No es que haya una alternativa, es que lo somos. Tenemos 35 diputados. Somos el principal grupo en la oposición contra un doble tripartito que funciona según las necesidades que tiene el presidente Salvador Illa. Para nosotros es fundamental poder presentar propuestas y poder responder a la ciudadanía ante aquellas necesidades que tiene.
¿Sufren por el ascenso de Aliança Catalana?
El tema de Aliança es una realidad, pero creo que nosotros tenemos un rumbo claro que es el que seguimos. Más allá del ruido, nosotros lo que queremos es trabajar. Y más allá de las encuestas, que pueden estar más cocinadas o menos, que pueden ser más tendenciosas o menos, nosotros debemos continuar con el rumbo fijo que tenemos, que es ejercer de alternativa para poder llegar al punto de revertir estos resultados electorales y de poder ayudar a Cataluña a crecer. Una encuesta genera, uno, toda la rumorología que quieras, y dos, tendencia. Nosotros ya somos muy conscientes de que molestamos al aparato judicial, al aparato político… Pero eso no nos hará desistir ni un segundo del objetivo que nosotros tenemos.

¿Cree que Illa agotará la legislatura?
Si tiene presupuestos, se lo ponen muy fácil. Quien forma parte de este tripartito tiene hoy la responsabilidad de decidir si avala las políticas del presidente Salvador Illa, entre las cuales hay una desnacionalización que avanza a marchas forzadas, o si se resitúa y defiende Cataluña por encima de todo. Si ahora se aprueban los presupuestos, los prorroga y ya lo tenemos. Por tanto, es un momento que es muy importante. Si ahora dan gasolina, creo que habrá recorrido. Si no hay presupuestos, se complica todo más a pesar de que hemos oído a Oriol Junqueras decir que, si no hay, habrá suplementos de crédito. Todo lo que sea oxígeno a este Gobierno te hace converger en una situación que tú estás dentro. En todo caso, la competencia de convocar elecciones es del presidente.

