Varios grupos parlamentarios han criticado la crisis que vive el PSC, que ha cesado de sus responsabilidades institucionales a sus dos concejales en Ripoll, Enric Pérez –que además era asesor de la consejera Sílvia Paneque en el Departamento de Territorio– y Anna Belén Avilés, quienes habían puesto su cargo a disposición del partido después de abstenerse en la votación en la que se aprobó el presupuesto municipal de la alcaldesa y líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols. Así, y después de que los socialistas no hayan concretado si tomarán medidas internas contra los dos concejales que han dimitido, las tres formaciones independentistas –Junts per Catalunya, Esquerra Republicana y la CUP–, así como PP y Vox, han criticado la actuación de la formación del presidente de la Generalitat, Salvador Illa. En cambio, los Comuns, uno de los socios prioritarios del ejecutivo de Illa, han defendido la actuación de los socialistas catalanes y han arremetido contra Junts per Catalunya.
La formación de Carles Puigdemont, como principal partido de la oposición, considera que la situación de Ripoll demuestra el «caos» del Gobierno. El portavoz de Junts en el Parlamento, Salvador Vergés, ha instado a Illa a resolver «los problemas» que tiene en las filas socialistas en lugar de intentar «dar lecciones» a los de Junts sobre Aliança. Esquerra Republicana no se ha quedado al margen de la polémica, y también ha criticado a los socialistas porque, según ha dicho la portavoz, Ester Capella, «no es asumible para ninguna organización política que dice que no pactará nunca con la extrema derecha». En este sentido, la dirigente republicana ha dejado claro que su partido «no lo ha hecho, ni lo está haciendo ni lo hará. «Tampoco los blanquearemos», ha agregado.
La CUP ha cargado contra el PSC por no haber actuado con suficiente «rapidez y contundencia» con la extrema derecha tras la actuación de los dos concejales. El portavoz de la CUP en la cámara catalana, Dani Cornellà, ha afirmado que los socialistas señalan a Aliança Catalana, pero, al mismo tiempo, han permitido que Sílvia Orriols saque adelante las cuentas municipales en Ripoll. Esto, para Cornellà, es una «vergüenza», y cree que los socialistas no han actuado con la contundencia necesaria que requería la situación. «A la extrema derecha no se le puede dar ningún tipo de margen», ha advertido.

PP y Vox también aprovechan para cargar contra los socialistas
Tampoco ha desaprovechado la oportunidad el PP, que a través de su portavoz en la cámara, Juan Fernández, ha acusado al partido de Illa de basar su política «en la ambigüedad permanente». «Si no es capaz de garantizar la coherencia entre lo que el PSC defiende y lo que el PSC hace, ¿cómo pretende gestionar una institución tan compleja como la Generalitat?», ha preguntado. Y ha considerado que los socialistas catalanes han perdido el control interno en el intento de «ocupar todos los espacios a la vez». Así, ha reprochado que son capaces de «decir una cosa y la contraria según les convenga y evitar cualquier decisión incómoda aunque eso suponga renunciar a sus principios». Por otro lado, Joan Garriga, portavoz de Vox, considera que el problema de los socialistas no está en Ripoll, sino que hay «miles de votantes» que no comparten sus políticas migratorias y fiscales o que no quieren que «se imponga el catalán», y acaban pasándose a las filas del partido de Santiago Abascal.
Los Comuns defienden al PSC y señalan a Junts
En cambio, la presidenta del grupo parlamentario de los Comuns, Jéssica Albiach, ha considerado una «buena noticia» que el PSC haya cesado a sus dos concejales. «Creo que han actuado de forma rápida y contundente. Esta debe ser la manera de hacer que debemos practicar todos los partidos políticos. La extrema derecha no se puede normalizar», ha defendido Albiach. Ha expresado que le gustaría que en las próximas elecciones municipales todos los grupos políticos «replicaran» el cordón democrático que se hace a Aliança Catalana en el Parlamento y ha instado a Junts a seguir esta línea. «Me gustaría que todos los partidos lo tuvieran igual de claro y que Junts siguiera esta línea. El cordón democrático debería replicarse en el ámbito municipal», ha dicho en este sentido, y ha agregado que «cuando hablamos de Vox todos lo ven claro, pero cuando hablamos de Aliança Catalana, no todos lo ven de la misma manera».

