La Sindicatura de Comptes ha vuelto a fiscalizar otro de los centros de referencia hospitalaria más importantes de Cataluña. Después del Arnau de Vilanova de Lleida y el Hospital de Viladecans, la Sindicatura ha publicado el informe sobre el Hospital Universitario Josep Trueta de Girona, con el objetivo de evaluar la gestión de las urgencias con criterios de «eficacia, eficiencia y economía». Un informe que alerta con todas las letras que con una mejor gestión de las urgencias se podrían reducir los niveles de mortalidad y morbilidad. El Trueta de Girona es el centro de referencia para enfermos agudos de la Región Sanitaria de Girona, y en 2023, fecha analizada, su población de referencia era de 916.570 habitantes. Se atendieron 82.737 urgencias: el 57,66%, con riesgo vital, y el 42,34%, sin riesgo vital, que, según el informe, «podrían haber sido resueltas en centros de atención primaria».
La auditoría, firmada por la Síndica Maria Àngels Cabasés, afirma que las «demoras registradas en la atención del servicio de urgencias y las dificultades en el drenaje de pacientes impactan negativamente en la calidad percibida por los usuarios, a la vez que pueden implicar efectos adversos para su salud». La auditoría pública define como «especialmente crítica la espera de aquellos pacientes que deben ser ingresados» al Trueta. La conclusión para la Sindicatura es bastante contundente: «se podría lograr una reducción adicional de la morbilidad y de la mortalidad si se redujera el tiempo de espera entre el alta de urgencias y el ingreso a planta». En términos de calidad percibida, sin embargo, el informe destaca que «la valoración global de los usuarios es ligeramente superior a la del conjunto de Cataluña». La Sindicatura recomienda reformar el Plan Sanitario y ampliar su financiación.

Mucho tiempo y poco dinero
Por otro lado, la Sindicatura señala la demora del tiempo asistencial. Así sentencia que el «tiempo total de permanencia de los pacientes en el Servicio de Urgencias es bastante dilatado y está lejos de los estándares estatales e internacionales». De todas maneras, la Sindicatura admite que no puede hilar muy fino con las comparativas porque no ha podido comparar los tiempos registrados en el Servicio de Urgencias del Hospital Josep Trueta con los del conjunto de Cataluña debido a la «falta de homogeneidad en el conjunto mínimo básico de datos de urgencias».
Por otro lado, la Sindicatura reflexiona sobre la falta de financiación y el sistema de concertación administrativa. En esta línea, destaca que el Institut Català de la Salut recibe del CatSalut una financiación en concepto de actividad de urgencias «inferior al coste total del servicio que se desprende de la contabilidad analítica del centro». De hecho, la Sindicatura estima un déficit de 3,75 millones de euros. Además, reprochan que la prestación de los servicios del ICS por cuenta del CatSalut no se formaliza mediante el contrato programa previsto en la Ley del ICS, «sino a través de cláusulas anuales suscritas de forma extemporánea».


