Josep Armengou i Feliu (1910-1976) fue un faro intelectual y patriótico en plena dictadura. Con motivo del próximo homenaje que la fundación Reeixida organizará el sábado 18 de julio en el Casino de Berga —coincidiendo con el 90º aniversario del levantamiento franquista—, su legado se vuelve más vigente que nunca. Cura, músico, cronista y literato, su figura se convirtió en un eje invisible, pero fundamental, para la recuperación del pensamiento nacionalista e independentista catalán desde la clandestinidad, construyendo un legado que, cincuenta años después de su muerte, mantiene una vigencia abrumadora con obras como Justificació de Catalunya o Nacionalisme català. El presidente de Reeixida, Oriol Falguera, considera que Armengou escribió «el libro rojo del independentismo». «Una persona que habla de nación, de Països Catalans, de inmigración, de lengua, y lo hace con frases cortas y unos preceptos muy claros», añade.
«Cuando lees la obra de mossèn Armengou, compruebas que es totalmente actual y, además, es un retrato de lo que nos está pasando actualmente», afirma de forma categórica su discípulo Joan Casas en declaraciones a El Món. Para él, Armengou era una «estrella brillante dentro de la oscuridad» del régimen, y su obra capital, Justificació de Catalunya —escrita en 1955, distribuida clandestinamente en ciclostil a partir de 1958 y no se publica hasta 1979 con una revisión que él mismo hizo—, corrió de mano en mano marcando toda una generación. Esta circulación anónima y clandestina hizo que sus ideas se esparcieran antes de que se supiera quién era el autor. Su sobrino, Màrius Moneo, que vivió en primera persona el eco de su figura, destaca en conversación con este diario el alcance del periplo de su obra principal: «Él y su círculo de amigos se dedicaron a hacer correr el libro que se esparció rápidamente». «Había gente que lo leía que no sabía quién lo había escrito, pero tuvo mucha repercusión y poco a poco se conoció que era obra suya».
Su sobrino, Màrius Moneo, que vivió en primera persona el eco de su figura recuerda también que Armengou se anticipó a los debates de hoy en día, como los límites del modelo autonómico: «Él ya veía que una autonomía lo que haría es suscitar recelos por parte de todos los otros pueblos del Estado porque se daría una visión de aprovechado, y pensaba más bien en una federación de pueblos ibéricos». «Daba mucha importancia también a la cuestión lingüística, porque consideraba básico, digamos, para llamarnos catalanes, si no conservamos el idioma, pues ya podemos cerrar», añade, subrayando la preocupación de Armengou por la supervivencia de la lengua. Casas, que lo define como «uno de los grandes luchadores por la libertad de Cataluña», también remarca la importancia que el cura le dio a la lengua. «Advirtió terminantemente que la lengua catalana corría el peligro de desaparecer, y que tenemos un deber ineludible de no dejar de usarla y de hablarla nunca», recuerda su discípulo, que sentencia: «Mossèn Armengou sacaría fuego por las muelas si viera que estamos en peligro de desaparecer, tanto política como culturalmente».

Cronología de una resistencia: de la sastrería al altar
La biografía de Josep Armengou explica su lucidez y su compromiso político. Nacido en Berga el 18 de octubre de 1910, creció trabajando en la sastrería familiar de la calle Mayor e inició pronto en la música. En 1924, con solo catorce años y bajo la dictadura de Primo de Rivera, ya colocó una bandera catalana en la cima de Estela. Entre 1926 y 1931 se trasladó a Barcelona para perfeccionar el oficio de sastre en el taller de Josep Casals, activista de Estat Català, hecho que afianzó sus convicciones nacionales antes de ingresar en el seminario de Solsona en 1930.
El estallido de la Guerra Civil en 1936 le obligó a huir de las milicias de la FAI hacia la zona franquista, donde fue ordenado cura en Logroño (1937) y fue destinado primero al País Vasco y luego al frente de Teruel como capellán castrense. Al terminar el conflicto, y tras un breve paso por Palà de Torroella, se estableció en Solsona como organista y maestro de capilla, donde trabó una estrecha amistad con el Dr. Pont i Gol, quien le dio clases de historia de Cataluña.
El núcleo de Berga y la agitación desde la base
A finales de los años cincuenta, ya de regreso a Berga como organista de la parroquia de Santa Eulàlia y director del Orfeó Berguedà, comenzó a tejer la red de la disidencia. Organizó clases clandestinas de lengua, literatura e historia con el abogado Josep M. Puig, mientras conectaba con los jóvenes nacionalistas de ‘Crist i Catalunya’ que visitaban a mossèn Ballarín en el Santuario de Queralt. Aparte de Justificació de Catalunya, la agudeza del cura se plasmó en obras como El silenci de Catalunya (1970), en una serie de artículos del filósofo español Julián Marías publicados en El Noticiero Universal, o sus colaboraciones con seudónimo en la revista de filosofía Criterion, que terminó siendo clausurada por el régimen y las jerarquías eclesiásticas porque, según rememora Moneo, «no gustaba ni al régimen ni a las jerarquías eclesiásticas».

Un legado que esquiva el olvido
Armengou murió prematuramente el 21 de enero de 1976 en su villa natal. Pocos meses después, en mayo de 1976, Berga acogió un Homenaje Nacional fuertemente vigilado por la Guardia Civil, que controlaba los accesos a la población, retuvo documentación y detuvo a asistentes como Josep Guia del PSAN. Màrius Moneo, que estuvo presente, recuerda el vacío musical y humano que dejó: «Aparte de sus ideas, era un hombre respetado y querido que había trabajado mucho por Berga… Su muerte fue muy sentida, porque había toda una juventud que estaba descubriendo la catalanidad y la causa catalana, y perdieron un pilar».
Cincuenta años después de aquellos hechos, Reeixida rendirá homenaje a la figura de Armengou el próximo 18 de julio en Berga con un acto presentado por Falguera y que reunirá testimonios históricos y familiares del homenaje de 1976, como Moneo, Casas o Guia con el objetivo de «volver a poner sobre la mesa el legado de uno de los pensadores más libres de la historia reciente del país». Ante el homenaje de este julio, Joan Casas lo tiene claro: «Ante la peligrosa situación existencial de nuestro país, el libro de ideas y pensamientos del mossèn Armengou debería ser la guía catalana hacia la independencia y la libertad». El acto de este sábado 18 de julio pretende, precisamente, revivir su espíritu para que las nuevas generaciones sepan que, en pleno franquismo, hubo una voz que escribió verdades tan incómodas como que «no salvaremos Cataluña pensando en español».

