Llegar al final de la legislatura habiendo desactivado el frente de los docentes –que le están haciendo la oposición que no encuentra en el Parlamento– es uno de los grandes objetivos de Salvador Illa. Ha quedado claro este lunes por la tarde, en la conferencia pronunciada en el Museo Marítimo, donde ha anunciado dos planes destinados al objetivo de pacificar el ámbito de la educación, que abrió el curso con una jornada de huelga que daba continuidad a las protestas del curso pasado y que puede ser la antesala de muchas más protestas. En el acto titulado El futuro es aquí–durante el cual ha insistido varias veces en lo que define como la década de «parálisis y división» del Proceso y en el que ha hablado muy brevemente del nuevo sistema de financiación–, Illa ha anunciado un llamamiento al conjunto de la sociedad y de fuerzas políticas para construir un nuevo consenso de país en torno a la educación con una mirada puesta en la próxima década. Asimismo, ha puesto sobre la mesa un plan para climatizar 1.500 escuelas hasta 2031. «Debemos llevar la educación catalana a la excelencia» porque, según ha afirmado, «nos jugamos el país que tendremos de aquí a 10 años».
Illa ha convocado «al conjunto del país a un debate sobre la educación que Cataluña necesita», poniendo «a los alumnos por delante de todo». Según ha asegurado, este debate debe servir para «activar los compromisos de todas las partes interesadas e implicadas en la educación y debe ser abierto al conjunto de la sociedad y de las fuerzas políticas». Algo que diluiría el papel de los sindicatos críticos y las asambleas de docentes que tanto le están complicando la vida desde hace un año, con un mecanismo que ya había insinuado la consejera de Educación, Esther Niubó.
El objetivo de la iniciativa, ha afirmado Illa, es superar la fase de los diagnósticos y «pasar a la acción» para reforzar los aprendizajes del alumnado y llevar el sistema hacia la excelencia desde un enfoque de diálogo y confianza mutua. «Un debate que ponga objetivos claros, que ponga un norte y una razón a cada medida, que centre de manera transparente cuál debe ser el verdadero objetivo de la educación: reforzar los aprendizajes del alumnado, de nuestros ciudadanos y ciudadanas del mañana», ha añadido.
Para concretar esta hoja de ruta, el ejecutivo desplegará de manera inmediata tres medidas clave. En primer lugar, el jefe del Gobierno abrirá próximamente una ronda de conversaciones con los grupos parlamentarios –aparte de los del PSC, en el acto solo había representantes de Junts, ERC y Comuns. En segundo lugar, se situará el Consejo de Educación de Cataluña como el organismo central y el instrumento rector de este debate, aprovechando su pluralidad y conocimiento del sector. El tercer compromiso destacado es de carácter financiero y responde a una reivindicación histórica de la comunidad educativa: alcanzar finalmente el 6% del PIB en inversión pública, tal como fija la Ley de Educación de Cataluña (LEC) aprobada por el Parlamento en el año 2009.

Anuncia que climatizarán 100 escuelas entre este curso y el siguiente
La otra idea presentada como medida estrella este lunes, destinada también a pacificar el sector de la educación, es el Plan Actualiza Clima | Equipamientos Escolares 2026 – 2031, con la fijación de una prioridad de emergencia inmediata: los primeros 100 centros educativos públicos con un confort térmico más deficiente dispondrán de los sistemas de climatización instalados de manera prioritaria en septiembre de 2027. Un plan que, de hecho, ya se conocía, aunque no se había explicado a bombo y platillo, y que ya ha provocado quejas. Esta actuación inicial, financiada con una partida directa de 100 millones de euros entre 2027 y 2028, será para el grupo de centros más vulnerables. La elección de estos primeros 100 espacios responde a criterios técnicos, como la situación en zonas climáticas con temperaturas más extremas en verano e invierno, la orientación de las aulas con más exposición solar (sur, sureste y este), la configuración arquitectónica de los edificios y el impacto social o vulnerabilidad del alumnado que cursa estudios allí, según el Gobierno. «Nos hemos encontrado un parque de centros educativos envejecido impropio de la Cataluña que queremos. Más de 1 de cada 4 centros son anteriores a 1965 y sufren años de desinversión que los han dejado sin las condiciones que maestros y alumnos merecen», ha lamentado el presidente, en otro dardo lanzado a los gobiernos que le han precedido en una sala donde le escuchaba el anterior presidente, Pere Aragonès.
Estos 100 centros, según ha explicado Illa, serán el punto de partida de un macroproyecto que pretende movilizar 2.500 millones de euros hasta el curso 2030-2031 –en una eventual nueva legislatura, porque la actual ya estará agotada– para actuar en 2.530 centros de titularidad propia del Departamento de Educación, abarcando una superficie total de 7,6 millones de metros cuadrados. Para hacer viable esta transformación masiva del parque escolar en un plazo máximo de cinco años, la estrategia del ejecutivo socialista requiere la colaboración activa de los Ayuntamientos. Pronto se abrirá una convocatoria formal para que las corporaciones locales asuman la ejecución material y la financiación inicial de las obras en sus términos municipales mediante convenios de colaboración. Los entes locales podrán avanzar fondos propios o acogerse a líneas de financiación del Instituto Catalán de Finanzas (ICF) con tipos de interés subvencionados, con el compromiso de que la Generalitat reembolsará posteriormente el 100% de la inversión final.
Alerta de la «deshumanización» global
El otro pilar del discurso del presidente de la Generalitat ha sido hacer un llamamiento a recuperar la «ambición moral» y a situar la dignidad humana en el centro del debate político ante la creciente «deshumanización», la polarización y la crisis del orden internacional surgido de la Segunda Guerra Mundial. En un discurso de gran carga política, el jefe del ejecutivo socialista ha advertido sobre la amenaza de los nuevos extremismos y ha instado al conjunto de las fuerzas políticas del país a actuar desde la unidad para preparar a Cataluña para los cambios globales en marcha. Refiriéndose a la sequía que ha hecho bajar el nivel del agua del Danubio y ha dejado a la vista restos de la flota nazi como una «advertencia» de la historia, Illa ha alertado del riesgo de regresión democrática y del avance de discursos de odio, incluso en el ámbito político catalán, aunque no lo ha concretado sobre ninguna formación política. Ha defendido que Cataluña debe ser «pionera» de la causa humanista, erigiendo la memoria, la identidad y la lengua propias como los pilares básicos para garantizar la democracia y el estado del bienestar en el nuevo escenario mundial. «¿Nos creemos inmunes al odio cuando en casa tenemos formaciones políticas que hacen el fanfarrón y se jactan de identificarse con símbolos nazis?», ha preguntado. ¿Estamos dispuestos a dejarnos arrastrar por la deshumanización, por una nueva banalización del mal?, ha añadido.

Pasa de puntillas sobre otras prioridades de su ejecutivo
Durante el discurso, y aparte de la educación, Illa ha manifestado que el ejecutivo está dispuesto a resolver retos como las infraestructuras, el acceso a la vivienda, los bosques o el nuevo modelo de financiación autonómica. Sin embargo, no ha profundizado en ninguna de estas carpetas. Sobre vivienda, se ha limitado a decir que Cataluña es la «comunidad autónoma donde más viviendas públicas se están construyendo». «Estamos en máximos históricos: solo en el primer trimestre de 2026 ya hemos construido 3.073 viviendas públicas, que representan 6 de cada 10 del total del Estado», ha subrayado. En cuanto a la financiación, que está en manos de Junts per Catalunya en el Congreso, Illa solo ha remarcado: «Tenemos en nuestras manos la oportunidad de conseguir el mejor sistema de financiación jamás logrado por Cataluña».

